Domingo 26 de septiembre de 2021

El arzobispo de Santiago invocó al apóstol para que España "no olvide sus raíces"

  • 26 de julio, 2021
  • Santiago de Compostela (España) (AICA)
Durante la ceremonia de la ofrenda al apóstol Santiago realizada, este domingo 25 de julio, por el rey Felipe VI, en este Año Santo Compostelano.
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El arzobispo de Santiago de Compostela, España, monseñor Julián Barrio, presidió el domingo 25 de julio, solemnidad del Apóstol Santiago, la misa en honor del patrono de España, una ceremonia en la que el Rey Felipe VI presentó la Ofrenda Nacional en este Año Santo Compostelano. 

En su homilía, monseñor Barrio agradeció la presencia de Sus Majestades, de la Princesa de Asturias, doña Leonor, y de la Infanta Sofía, y aseguró que con “el Apóstol Santiago hacemos memoria de la necesidad de identificarnos con la historia y persona de Cristo, en la búsqueda paciente de la verdad para promover la cultura del cuidado común que nos posibilita comprender la unidad y la historia de los pueblos de España, vertebrada con lo común de todos y lo específico de cada uno”.

Monseñor Barrio aseguró que “el sentimiento de lo desconocido está generando incertidumbre ante el futuro y afectando a certezas que parecían consolidadas”, animando a todos a “volver a las raíces”. En este sentido, añadió que “en una civilización occidental con el alma mermada, ya surgen no pocas voces de pensadores fuera del cristianismo, que afirman que necesitamos a Cristo. Ciertamente sólo Él da la esperanza para que la vida no se vea condenada a la insignificancia”.

Esta dimensión esperanzadora del cristianismo, explicó el prelado, “es inseparable del amor solidario”, ya que ejercer la caridad es la manera de hacer creíble “el amor de Dios que no abandona a nadie”. “Nuestro mañana reflejará la esperanza del hoy”, precisó el arzobispo compostelano.

Condiciones para una justa convivencia
También comentó monseñor Barrio que “en el contexto de una cultura neopagana el hombre sigue buscando el signo de una esperanza alegre y generosa, como norma inspiradora de todo auténtico progreso que forja una convivencia de todos en justicia y caridad”. Sólo “con Cristo podemos afrontar los desafíos antropológicos, sociales y espirituales, animando una profunda renovación cultural cristiana a través de la fraternidad, del esfuerzo, de la austeridad y de la solidaridad”.

Ser testigos de Cristo, como lo fue el Apóstol Santiago, “nos libera del miedo” e “interpela a los desencantados que han perdido el sentido de la trascendencia, niegan a Dios, y no perciben la diferencia entre el bien y el mal”, afirmó. “Es necesario amar lo que hemos de hacer. El individualismo y el egoísmo inspiran actitudes insolidarias y escépticas”, subrayó el arzobispo.

Citando a Chesterton, quien había dicho que “el cristianismo ha muerto muchas veces y ha resucitado porque tenía un Dios que conocía el camino para salir de la tumba”, monseñor Barrio apuntó que “la incomprensión será la reacción normal en el mundo contra el que da testimonio de la resurrección de Cristo” y comentó que “el dinamismo de la aversión gratuita al cristianismo es signo de la presencia operante del misterio de Cristo en sus discípulos llamados a centrar su persona y su vida en Él”.

Hacia el final de la homilía, monseñor Barrio se dirigió a los gobernantes "para que tengan fortaleza, generosidad y constancia en la búsqueda de la renovación ética y moral" de la sociedad.+