Viernes 19 de agosto de 2022

Dos obispos argentinos en el santuario de Santa Teresa de los Andes

  • 19 de enero, 2018
  • Rinconada (Chile)
El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, y el obispo de Villa María, monseñor Samuel Jofré, peregrinaron el santuario de Santa Teresa de los Andes, uno de los lugares más importantes de la piedad popular de Chile. Allí rezaron junto a la tumba de la primera santa chilena por "aquellos muchachos y chicas que sienten este llamado a entregar la vida al Señor" en la vida contemplativa, religiosa o sacerdotal.
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El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, y el obispo de Villa María, monseñor Samuel Jofré, peregrinaron el santuario de Santa Teresa de los Andes, uno de los lugares más importantes de la piedad popular de Chile.

Los prelados argentinos hicieron esta visita al santuario dedicado a la santa durante su estadía en el país trasandino, para acompañar al papa Francisco en su visita apostólica.

En un video, monseñor Lozano recordó que Teresa nació en el 1900 y murió en el 1920, y destacó que fue "una mujer muy joven que, desde niña, se caracterizó por su buen humor, su servicialidad".

"Entró al Carmelo y allí estuvo apenas 11 meses. Pero 11 meses que le sirvieron para expresar lo acumulado durante toda la vida. Apenas 20 años, pero vividos con intensidad. Una enfermedad grave se la llevó temprano y como su salud se deterioraba a pasos importantes le permitieron hacer los votos perpetuos muy cerca del momento de su muerte", agregó.

Monseñor Lozano afirmó que hay frases "a montones" de la santa y enseñanzas "unas cuantas", las que invitó a buscar en Internet, y se manifestó sorprendió por una fotografía de ella adolescentes, antes de entrar Carmelo: ¡Qué muchacha tan bonita!, ¡qué mirada tan transparente", expresó.

Tras señalar que una frase de la santa que lo conmovió fue: "Cristo es el ojo de amor, me ha vuelto loca", acotó: "Y cómo se puede amar a Jesús si no es apasionadamente".

"Ante su tumba he rezado particularmente por todos aquellos muchachos y chicas que sienten este llamado a entregar la vida al Señor: en la vida contemplativa, en la vida consagrada, en el servicio a los hermanos, en la vida sacerdotal".

Por último, monseñor Lozano pidió rezar por ellos y dio gracia a Dios "porque, además de acompañar al Santo Padre en su visita, he podido palpar de cerca la fe, la piedad popular de este pueblo, que mantiene viva esa llama recibida en el bautismo".+



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