Sábado 23 de octubre de 2021

Dolor e indignación de la Iglesia en Panamá por muertes en un penal

  • 20 de diciembre, 2019
  • Ciudad de Panamá (Panamá) (AICA)
Declaración de la Comisión de Justicia y Paz y la Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal
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La Comisión de Justicia y Paz y la Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Panameña expresó su dolor e indignación por las consecuencias de la confrontación violenta que se produjo el pasado martes 17 de diciembre en el Centro Penitenciario La Joyita, donde al menos 15 personas murieron y otras resultaron con heridas de gravedad.



“Los hechos ocurridos ponen en evidencia, la debilidad de los protocolos de seguridad y la precariedad de los centros penitenciarios ante el aumento del crimen organizado y su control en las cárceles”, afirmó en un comunicado.



La Iglesia panameña recordó que “es una obligación del Estado garantizar la seguridad y la vida tanto de los privados de libertad, de los custodios y de la policía”.



Asimismo, pidió que “realicen las investigaciones necesarias que lleve a la verdad de los hechos y se deslinde responsabilidades, para una efectiva protección de la dignidad humana de los privados de libertad y sus familiares en todo el país.



Texto del comunicado

Ante la confrontación violenta, ocurrida el martes, 17 de diciembre de 2019, en el Centro Penitenciario La Joyita, que dejó como resultado a quince personas fallecidas y heridos de gravedad, la Comisión de Justicia y Paz y la Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Panameña expresan:



• Su dolor e indignación por los hechos ocurridos que ponen en evidencia, la debilidad de los protocolos de seguridad y la precariedad de los centros penitenciarios ante el aumento del crimen organizado y su control en las cárceles.



• Es una obligación del Estado garantizar la seguridad y la vida tanto de los privados de libertad, de los custodios y de la policía. Por ello, es fundamental que realicen las investigaciones necesarias que lleve a la verdad de los hechos y se deslinde responsabilidades, para una efectiva protección de la dignidad humana de los privados de libertad y sus familiares en todo el país.



• La Iglesia Católica, ante las muertes y los heridos, no puede permanecer indiferente, porque como ha insistido, a través de la voz del Papa Francisco, “estar privado de la libertad no es estar privado de la dignidad”, “ni estar recluido es lo mismo que exclusión”. En su opción por los pobres, es velar especialmente por aquellos que son menospreciados, desechados y excluidos de la sociedad.



• Exhortamos a las autoridades responsables para que los problemas de superpoblación de las prisiones, de la falta de rehabilitación y de programas de reinserción, sean atendidos con prontitud.



• Somos capaces de transformar y construir un país más humano y fraterno. Esforcémonos por lograrlo.
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