Sábado 26 de noviembre de 2022

Costa Rica en Año Jubilar: Vivir intensamente este año de gracia, piden los obispos

  • 18 de febrero, 2020
"Este Año Jubilar y la celebración del Bicentenario de la independencia de Costa Rica en 2021, van juntas y no puede ser de otra forma"
Doná a AICA.org

“Este Año Jubilar y la celebración del Bicentenario de la independencia de Costa Rica en 2021, van juntas y no puede ser de otra forma, pues, conocemos la relevancia y urgencia del diálogo entre la fe y la dimensión comunitaria y social de la cultura”, escriben los obispos costarricenses en un mensaje difundido al final de la Asamblea Plenaria, celebrada en Limón, con motivo del inicio del Año Jubilar del 13 de febrero de 2020 al 16 de febrero de 2021.



Los prelados invitan a todos los cristianos a “vivir intensamente este tiempo de gracia”, sabiendo que “la Iglesia contribuyó en la concepción y desarrollo de nuestra identidad nacional y que su acción es indisociable de la vida en sociedad y de la historia patria”.



“Por ello, como ciudadanos y pastores, nos hacemos eco del clamor de un país que quiere seguir avanzando en el sendero de la justicia social, del bien común, de los derechos humanos-cuya esencia es la dignidad de la persona-, y de la paz social de nuestro pueblo”, se lee en el texto.



En su mensaje los obispos exhortan a las autoridades y a los protagonistas de la sociedad a que se unan “para buscar soluciones al sufrimiento de muchos costarricenses, especialmente en materia laboral, salud, violencia en especial contra los niños y las mujeres, seguridad ciudadana, educación, vivienda, pensiones, situación de pobreza, desigualdad, además de los desafíos humanitarios de la inmigración”.



Entre los “muchos y complejos temas de la realidad nacional que inquietan a los costarricenses”, indican los prelados: “En primer lugar la urgencia del diálogo nacional, porque “no podemos continuar por el camino de la división, la disputa y la desconfianza mutua. Como sociedad debemos propiciar la centralidad de temáticas comunes, en un ambiente de respeto que propicie un proceso de discernimiento prudente y mesurado, para abordar lo que ocurre realmente en el país”.



Para garantizar la unidad y la paz social, es necesario sanar y reforzar el sistema fiscal: los obispos han denunciado constantemente “los problemas nacionales que tropiezan con una gestión pública entrabada en una maraña institucional arrastrada por años y que hoy deja ver sus efectos sociales y económicos”.



Otro tema preocupante es el desempleo, que ha alcanzado los niveles más altos de la década, a pesar de las iniciativas gubernamentales. “Vemos con dolor la desesperación de jóvenes, mujeres, inmigrantes, trabajadores informales – afirman los obispos -.



“En este Año Jubilar estamos llamados a unir la misericordia y la justicia, pues una de las graves dificultades hoy, es que el empleo precario, sin derechos laborales y mal pagado, se ha convertido en el empleo normal o tabla de salvación de miles de compatriotas”.



El último punto se refiere al apoyo al mundo rural, ya que según los obispos el país necesita “de una verdadera política agraria que atienda la pobreza reflejada en desigualdad social, desempleo, indigencia y necesidades básicas de este sector; sin olvidar una economía solidaria que mejore la situación de los agricultores y pescadores artesanales”.



Invocando la poderosa intercesión de Nuestra Madre Nuestra Señora de los Ángeles, patrona de Costa Rica y de San Vicente de Paúl, patrono de la diócesis de Limón, los obispos concluyen su mensaje recordando que “El Año Jubilar es un tiempo para reanimar el compromiso y la esperanza que nace de la dimensión social de la vida cristiana” y pidiendo al Señor, como gracia especial, que “nuestro Jubileo reanime la solidaridad de nuestro pueblo”.



El papa Francisco se unió espiritualmente a la apertura del Año Jubilar en Costa Rica con una carta, firmada por el cardenal Secretario de estado Pietro Parolin, en la que saluda al clero, a los religiosos y laicos, que participaron el 16 de febrero en la apertura de la Puerta Santa.



“Con este mensaje, el Santo Padre se “une espiritualmente a la ferviente Acción de gracias al Señor por todos los frutos conseguidos a lo largo de estos cien años, en su misión de acompañar, iluminar y animar a todos los hijos e hijas de esa Nación”