Viernes 12 de agosto de 2022

Conversión sinodal para la Curia Romana en el camino de la humildad

  • 23 de diciembre, 2021
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Andrea Tornielli destacó que en el discurso del Papa a la Curia Romana, el pontífice indicó un estilo y una meta, donde "los títulos y cargos no cuentan" y sí "la necesidad de curación interior".
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“Caminando por el camino de la humildad y el estilo sinodal, la Curia Romana se convertirá en comunidad”, es la meta propuesta por el papa Francisco en el discurso dirigido hoy a sus colaboradores más cercanos, con motivo de las fiestas navideñas y que el director editorial del Dicasterio de Comunicaciones de la Santa Sede, Andrea Tornielli, subraya en su Editorial.

Editorial de Tornielli
"A primera vista podría parecer casi una paradoja: incluso la Curia Romana, que por su naturaleza es -o debería ser- colegiada y existe no como un poder en sí mismo, sino como un servicio a la misión universal del obispo de Roma, necesita un "conversión sinodal". Este camino fue indicado por el papa Francisco, en su discurso a la Curia con sus saludos navideños. 

"La sinodalidad -dijo- es un estilo al que los que estamos aquí debemos convertirnos ante todo", porque la Curia, añadió, "no es sólo una herramienta logística y burocrática para las necesidades de la Iglesia universal, sino que es el primer cuerpo llamado al testimonio".

El Papa, casi ampliando la catequesis de la audiencia del miércoles 22 de diciembre, recordó que todo el misterio de la Navidad está contenido en una palabra: humildad. Esto lo podemos entender sólo si estamos dispuestos a despojarnos de prerrogativas, cargos, títulos, es decir, si renunciamos a creernos "alguien", siempre mejor que los que nos precedieron. Esto se puede entender si renunciamos a los sueños de los planes apostólicos expansionistas, que indican "lo que se debe hacer" perdiendo el contacto con la "realidad sufrida de nuestro pueblo fiel".

Con realismo cristiano, el obispo de Roma nos recuerda que, despojados de los papeles, títulos y vestimentas, "todos somos leprosos necesitados de curación". 

Todos, del primero al último. A pesar de los cargos ocupados. Sólo a partir de esta conciencia, que en sí misma es también un don precioso de la gracia, podremos mirar con nuevos ojos lo que sugiere el Papa. 

La conversión a la sinodalidad no resultará entonces como una tarea burocrática más del deber, sino como una tarea más. nueva forma de colaborar, de cuestionarse, de escuchar al otro. Permitiendo así que el Espíritu sople y nos lleve hasta donde no imaginábamos, para fortalecer la comunión y construir relaciones que van más allá del simple trabajo. 

Cada vez más, caminando por el camino de la humildad y el estilo sinodal, la Curia se convertirá en comunidad. Una comunidad formada por pecadores, hombres y mujeres frágiles que no se esconden detrás de títulos o roles, pero que son conscientes de que todos, desde el principio hasta el final, tienen necesidad de perdón, salvación y sanación”.+