Domingo 27 de noviembre de 2022

Cercanía al Papa ante hechos aberrantes y pujas de poder

  • 29 de junio, 2012
  • Nueve de Julio (Buenos Aires) (AICA)
Ante la revelación de hechos "morales aberrantes", persecuciones y noticias "también graves y escandalosas, causadas al parecer por una puja de poder, entre fracciones que, al interno de la Iglesia y cerca del mismo Papa, se están disputando y no vacilan en recurrir a medios extorsivos", el obispo de Nueve de Julio OSB, monseñor Martín de Elizalde, expresó la cercanía de la comunidad diocesana con Benedicto XVI mediante la "oración sincera en la fe y en la caridad". "La aparición de la soberbia y las apetencias de poder alcanzan un nivel de mayores responsabilidades en el gobierno de la Iglesia, que la contamina y afecta con el esfuerzo del Malo por dominar el mundo. No lo hace ya con las acciones torpes, sino por el disimulado refinamiento de la apariencia de bien: es el pecado del espíritu, mentira y envidia, tanto más peligroso cuanto mejor se disimula ? asumiendo las palabras del mismo Papa en las recordadas expresiones: "disfrazado de bien y precisamente así destruyendo los fundam
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El obispo de Nueve de Julio, monseñor Martín de Elizalde OSB, reconoció que "hay situaciones dolorosas en la Iglesia, que nos recuerdan la frágil condición de quienes formamos parte de ella, y que son una prueba muy dura", y pidió recordar "la revelación de hechos morales aberrantes" que en los últimos años "comprometieron a muchos miembros de la Iglesia, y frente a los cuales no se pudo o supo actuar oportunamente con la debida rapidez y ejemplaridad".

"Parecía que esas acusaciones de desórdenes tan graves marcaban un abismo de indignidad que no podía ser alcanzado, y sin embargo en los últimos meses han vuelto a circular noticias, también graves y escandalosas, causadas al parecer por una puja de poder, entre fracciones que, al interno de la Iglesia y cerca del mismo Papa, se están disputando y no vacilan en recurrir a medios extorsivos", criticó.

El prelado consideró que "si el pecado de la carne es gravísimo, por cierto, y merece la más severa condena, especialmente por el daño causado a seres inocentes, víctimas del mal obrar, pareciera que la aparición de la soberbia y las apetencias de poder alcanzan un nivel de mayores responsabilidades en el gobierno de la Iglesia, que la contamina y afecta con el esfuerzo del Malo por dominar el mundo. No lo hace ya con las acciones torpes, sino por el disimulado refinamiento de la apariencia de bien: es el pecado del espíritu, mentira y envidia, tanto más peligroso cuanto mejor se disimula ? asumiendo las palabras del mismo Papa en las recordadas expresiones, ya citadas: "disfrazado de bien y precisamente así destruyendo los fundamentos morales de la sociedad".

Ante estas situaciones, monseñor Elizalde dijo "estamos junto al Santo Padre con nuestra oración sincera en la fe y en la caridad", y explicó que "nuestra adhesión de fe a la Iglesia de Jesucristo se fortalece por la presencia de la Eucaristía; debemos acercarnos a una renovada participación en ella, más fervorosa, eclesial y comprometida".

"De ese modo podremos mantenernos en la comunión de la presencia del Señor, hasta que él vuelva, sostenidos sobre el fundamento de la fe de los apóstoles, fieles a su magisterio y obedientes responsablemente a su pastoreo ejercido por medio de sus sucesores legítimos, para la evangelización en la caridad. No hay otro camino seguro que podamos recorrer. Estas dos solemnes celebraciones de junio, el Cuerpo y la Sangre de Cristo y los apóstoles Pedro y Pablo, íntimamente relacionadas, nos invitan a seguir nuestra vocación con fidelidad y constancia", subrayó.

El diocesano estimó que "los abusos y defecciones, que proceden de los ataques y tentaciones de Satanás, son una forma de persecución, originada en el interior mismo de la Iglesia" y advirtió que "en muchas latitudes existe desgraciadamente una dura y sangrienta persecución de los cristianos, con destrucción de templos y obras educativas y asistenciales, limitaciones injustas al ejercicio de la libertad religiosa, discriminación que impide alcanzar niveles mínimos de seguridad y de progreso y que conduce a la emigración y al exilio a muchísimos fieles".

"Estos hermanos nuestros -destacó- nos dan un testimonio admirable de adhesión al Evangelio, y prefieren sacrificar comodidades y ventajas, perder sus bienes, apartarse de sus seres queridos, hasta derramar la sangre, para mantenerse en la comunión de la caridad con Cristo y su Iglesia. Con la fortaleza de la fe recibida, alimentados con la Eucaristía y los sacramentos, sostenidos por la Palabra y el ejemplo de los santos, permanecen unidos en la comunión con el Sucesor de Pedro, y siguen su enseñanza y son alentados por su cercanía y su ejemplo. Me pregunto si somos capaces de comprender que la tentación del pecado, con la sugerencia del mal, es también una persecución a la Iglesia".

Tras interpelar si "no nos estamos acercando a una forma de persecución, más sutil que la de los enemigos antiguos del Nazareno, que busca escandalizarnos y confundirnos, apartándonos de la fe, debilitando los vínculos que nos unen a Cristo", indicó que "junto al altar ? la mesa de la Palabra y de la Eucaristía -, fieles a Pedro, nosotros también, tomando el ejemplo de nuestros hermanos, podremos superar estas dificultades".

"Hemos pasado por las pruebas del pecado aberrante que se hizo presente en desdichados hermanos nuestros; nos aflige y avergüenza ahora el que pueda considerarse a la Iglesia como un instrumento para ejercer el poder y sacar ventajas materiales. Son avisos y llamadas de atención, y por ellos quiere el Señor recordarnos que es preciso crecer en la generosidad y entrega, amor a los hermanos, compasión por los que sufren, actitud de servicio y humildad".

Por último, monseñor Elizalde sostuvo que "nuestra vida es la santidad, alma y sentido de la Iglesia. Podemos preguntarnos si no tendremos que llegar al extremo de sufrir por la fe, para que lleguemos a descubrir lo que significa realmente ser cristianos".+