Miércoles 25 de febrero de 2026

Catamarca: décima peregrinación a la Virgen del Valle en Ambato

  • 25 de febrero, 2026
  • San Fernando del Valle de Catamarca (AICA)
Participaron más de 200 promesantes provenientes de la capital catamarqueña, Ambato, Balcozna, Aconquija e incluso de la vecina Tucumán. Diez años de devoción mariana en los cerros de Humaya.
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El 21 de febrero se realizó la décima peregrinación en honor a la Virgen del Valle en los cerros de Humaya, departamento Ambato, en la provincia de Catamarca.

Más de 200 peregrinos provenientes de San Fernando del Valle de Catamarca, Ambato, Balcozna, Aconquija e incluso de la vecina Tucumán participaron de esta travesía de fe que ya cumple una década.

La peregrinación comenzó a las 7, recorriendo aproximadamente diez kilómetros desde el camino de la localidad ambateña hasta Humaya Grande. Durante tres horas, los fieles caminaron entre cerros y atravesaron ríos, algunos a pie y otros a caballo, hasta llegar a la gruta donde se encuentra la imagen de la Virgen del Valle.

En ese entorno natural, rodeado de montañas y cursos de agua, la imagen bendice a los habitantes de la zona desde hace diez años.

A la llegada se celebró la misa, presidida por el presbítero Rogelio Suárez, párroco de la parroquia Nuestra Señora del Rosario con sede en La Puerta, jurisdicción a la que pertenece esta zona del departamento Ambato.

Tras la celebración eucarística, los presentes compartieron un momento fraterno en torno a Jesús Eucaristía y a su Santísima Madre en la advocación del Valle.

Testimonio sobre el origen
Según el testimonio de Adrián Arias, uno de los organizadores, esta manifestación de fe comenzó en el verano de 2016, luego de conocer Humaya Grande, un lugar que -según relató- "nos hace ver lo pequeños que somos".

Arias regaló una imagen de la Virgen a José Tapia, vecino del lugar, con la intención de que permaneciera allí. Posteriormente surgió la iniciativa de construir una gruta, tarea en la que colaboraron los pobladores de Humaya.


El 13 de marzo de 2016 llevaron por primera vez la imagen acompañados por la comunidad local, rezando el Rosario. Desde entonces, la devoción fue creciendo.

Uno de los momentos más emotivos recordados por Arias fue el encuentro con "Doña Pocha" y don Ricardo Yapura, quienes, pese a su avanzada edad, cruzaron el río para venerar la imagen y acompañar la procesión.

Lo que comenzó como un gesto personal se transformó en una celebración anual. Tras la primera misa celebrada en el lugar, los habitantes de Humaya propusieron que la Eucaristía se realizara cada año, tradición que se mantiene hasta la actualidad.

Arias destacó además un signo que consideran especial: aunque suele haber llovizna antes o después de la celebración -que puede realizarse entre enero y abril- durante la misa siempre sale el sol. "Para nosotros es un regalo de la Virgen a los peregrinos", afirmó.

Así, la peregrinación a Humaya Grande se consolida como una expresión viva de la fe mariana en el corazón de Ambato, sostenida por la devoción sencilla y profunda del pueblo.+