Sábado 31 de octubre de 2020

Carta Pastoral por el Año Jubilar: "Hermanos míos, alégrense en el Señor"

  • 12 de diciembre, 2019
  • San Fernando del Valle de Catamarca (AICA)
Año Mariano Nacional y el IV Congreso Mariano Nacional

El obispo de Catamarca, monseñor Luis Urbanc, envió una carta pastoral al pueblo diocesano al comenzar el Año Jubilar Diocesano, “para agradecer a Dios por los 400 años de ininterrumpida y fecunda presencia de la sagrada imagen de la ‘Pura y Limpia Concepción’, a la que tiernamente llamamos Virgen del Valle”.



En primer término, el obispo dio gracias a la Virgen por la disposición del episcopado argentino para realizar el Año Mariano Nacional y el IV Congreso Mariano Nacional, que se llevará a cabo en San Fernando del Valle de Catamarca, del 23 al 26 de abril de 2020: “Estos acontecimientos son expresión elocuente de ‘la Gracia del Valle’, que debemos agradecer a la providencia de Dios, valorándolos e incorporándolos definitivamente al patrimonio sociocultural y religioso de nuestra historia provinciana”.



“¡Cómo no agradecer a Dios que, con ocasión de este Gran Jubileo, vendrán del norte y del sur, del este y del oeste, multitud de hermanos no sólo como congresistas, sino como devotos y peregrinos a honrar al Dios Altísimo que se hizo providencia maternal en la persona de la Santísima Madre de su Hijo Jesucristo, a través de una frágil imagen con rostro curtido y afligido propio de los nativos, a los que el Padre Eterno vino a consolar y esperanzar!”



La carta pastoral, titulada con una cita de la carta de San Pablo a los Filipenses, “Hermanos míos, alégrense en el Señor”, recorre el camino diocesano de Catamarca, que en 2010 cumplió 100 años de historia: “Durante 2020 elevaremos nuestra mente, nuestro afecto y nuestra voz para aclamar la gloria y el poder, la santidad y la majestad, el poder y la condescendencia del Señor que, al darnos a María del Valle, nos concedió una fuente inagotable de confianza, fraternidad y paz (cf. Sal 29). Con un corazón lleno de júbilo, pues, celebraremos a Jesús que nos dio a su Madre, María, como Madre del Pueblo, esperanza nuestra e insuperable Maestra en la escuela del servicio de la esperanza cristiana”, expresó.



Describiendo a la Virgen del Valle, monseñor Urbanc la definió como “la pura y limpia Virgen que, con cierto desconcierto, recibió el saludo del ángel Gabriel”; “la que, no dudando de la verdad del misterio revelado, sólo quería conocer la modalidad del cumplimiento para comprender la compatibilidad de la virginidad con la maternidad”; “Ella es la joven diligente”; “la mujer cuya sola presencia convierte a las personas”; “la maestra de oración”; “la que, con sencilla pobreza, recibió en el pesebre la visita de los magos”; “es la que recibió, al comienzo de la vida de Jesús, un anuncio de la pasión y de su participación en el misterio de la redención”; “es la que, desde el corazón de la Sagrada Familia, cumplió las leyes vigentes”; “es la que, con afligido corazón, buscó al Hijo durante tres días”; “la que fue señalada por Jesús como perfecta discípula”; “Ella es protagonista”; “es madre fiel”; “Ella es la que, con su venida al mundo, posibilitó que el tiempo llegue a su plenitud y se convierta en eternidad por la encarnación del Verbo”.



“Y todo esto no es sólo historia pasada; es una realidad actual, presente, vigente y actuante”, dijo luego monseñor Urbanc. Al concluir el texto, el prelado catamarqueño invitó a “orar cada día y, si fuera posible, en familia, quizás antes de comer, por el Año Mariano Nacional y por el IV Congreso Mariano Nacional”.+