Miércoles 25 de mayo de 2022

Card. Porras Cardozo: "Quiero atender los clamores de un pueblo sumido en honda crisis"

  • 13 de julio, 2018
  • Caracas (Venezuela)
Al recibir el nombramiento como administrador apostólico de la arquidiócesis de Caracas, el cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo, arzobispo de Mérida, dirigió su primer saludo y bendición a los fieles. "No traigo ningún plan preconcebido, pues lo primero que quiero hacer es escuchar y atender los clamores, necesidades y expectativas de un pueblo sumido dramáticamente en la honda crisis que padece el país", expresó.
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Al ser nombrado por el papa Francisco como administrador apostólico de Caracas, el arzobispo de Mérida, cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo, envió un saludo al pueblo de Dios que peregrina en la arquidiócesis que estará bajo su administración.

"Quiero hacerles llegar mi primer saludo y bendición, poniéndome en las manos del Señor al servicio de las angustias y los gozos, de las esperanzas y anhelos de quienes residen en nuestra región capital", expresó el purpurado, que sucederá al cardenal Jorge Urosa Savino, con quien compartió su formación como seminaristas, luego como superiores y por más de tres décadas, como obispos.

"No traigo ningún plan preconcebido, pues lo primero que quiero hacer es escuchar y atender los clamores , necesidades y expectativas de un pueblo sumido dramáticamente en la honda crisis que padece el país; oír a los agentes pastorales, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, que han llevado y llevan el trabajo evangelizador, de asistencia social y promoción humana; y estar atento a las muchas urgencias y propuestas de instituciones públicas y privadas, cuyas opiniones representan y tienen eco en la ciudad y en el país", aseguró.

El cardenal Porras Cardozo manifestó su intención de "buscar juntos respuestas y salidas que ayuden a nuestras gentes a sentir la mano amiga y fraterna que no tiene otro objeto sino el respeto y promoción de los valores y derechos humanos acordes con nuestra dignidad y la vigencia del bien común. Para ello contamos con la apertura a la acción del Espíritu Santo que nos hace evangelizadores con espíritu", afirmó.

"La preocupación por los nuevos rostros de la pobreza, que acosan a buena parte de nuestra gente, nos llevará a dinamizar una pastoral misionera y misericordiosa en la que la tradicional generosidad de nuestra gente nos hace constatar el permanente milagro de la multiplicación de los panes y los peces. El mandato evangélico y la exigencia del Papa Francisco nos impulsan a ser una Iglesia ?en salida?", añadió.

El purpurado consideró que "salir de la propia comodidad, personal y comunitariamente, es el mejor ingrediente para que crezca la fe, se potencie la esperanza y se multiplique el servicio de la caridad y atención al prójimo", y advirtió: "Que no sean la desilusión paralizante ni la inercia las que nos aplasten y desanimen. Por el contrario, las dificultades son oportunidad valiosa para desatar los entuertos que los propios humanos armamos. Es la ocasión apremiante para la búsqueda mancomunada y desinteresada del bienestar material y espiritual con el que todos soñamos", sostuvo.

"Estoy seguro que contaré con la ayuda y el impulso de la dinámica pastoral caraqueña. La presencia eclesial en las zonas populares y al servicio de los más desamparados y ancianos, en la educación a todos los niveles, en los muchos servicios de atención social, son la mejor muestra de una Iglesia viva", aseguró.

"Tiempo habrá para motivar con creatividad y audacia, lo que el Espíritu nos señale. A la luz del Señor quiero estar siempre dispuesto a reconocer los tiempos de Dios y de Su Gracia, para no desperdiciar las inspiraciones del Señor ni dejar pasar su invitación a crecer. Y para defender y promover los derechos humanos de todos y en particular de los más pobres, reprimidos, excluidos", insistió.

En ese sentido, recordó especialmente "el triste y reprobable asesinato del sacerdote Irailuis García de Barquisimeto, que se une así a la interminable lista de caídos fruto de la violencia sistemática, irracional y trágica que arranca vidas, enluta familias y destruye la convivencia de comunidades y de la sociedad en general", indicó. "Que el Padre de toda misericordia y todo consuelo acoja en Su Reino a los fallecidos, dé paz y esperanza a sus familiares y amigos, y a todos la memoria, la lucidez y el compromiso de dar vigencia al mandato secular de ?No matarás?", pidió.

Finalmente, unió en su plegaria "al fraterno pueblo nicaragüense que sufre los embates de una violencia absurda y llora la muerte de centenares de sus hijos" y se puso "a la disposición de todos, junto con mis más cercanos colaboradores, para el bien común que nos urge en la construcción de una sociedad más justa y más fraterna".

"Pongo este servicio episcopal a los pies del Nazareno de San Pablo, devoción entrañable desde mi niñez, y beso el relicario de la Virgen Santísima de la Consolación, devoción familiar que me ha acompañado toda la vida; nos acompañe y guíe el ejemplo de convicción y entrega del doctor José Gregorio Hernández, modelo de virtudes cívicas y cristianas, tan cercano a la inmensa mayoría del pueblo creyente. Reciban mi bendición episcopal y, como el Papa Francisco, recen por mí y por la Iglesia que peregrina en Caracas", concluyó.+