Domingo 17 de octubre de 2021

Card. Grech pide a los monasterios "ser ministros de oración" camino al Sínodo

  • 30 de agosto, 2021
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
El secretario general del Sínodo de los Obispos, envió una carta a los monasterios de vida contemplativa en el marco del "camino sinodal"
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"Escucha, Conversión, Comunión y Oración", las palabras centrales en la vida monástica y contemplativa, que ayudan en la vida de la Iglesia y en el compartir con los demás, resalta el cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo de los Obispos, en la carta dirigida "a los hermanos y hermanas dedicados a la vida contemplativa", en el marco del "camino sinodal" de tres años que se abrirá en las iglesias particulares, a partir de octubre de 2021 en preparación del próximo Sínodo sobre la Sinodalidad que se celebrará en Roma en octubre de 2023.

En su mensaje, el cardenal destaca las palabras recurrentes del Santo Padre Francisco a lo largo de su magisterio, sobre la necesidad y la belleza de "caminar juntos", iniciando un proceso sinodal que involucre "todos los niveles de la vida de la Iglesia" ya que "el camino de la sinodalidad es lo que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio".

El purpurado subraya en su misiva que su preciosa vocación enriquece toda la comunidad eclesial: "Son custodios y testigos de realidades fundamentales para el proceso sinodal que el Santo Padre nos invita a realizar".

La escucha
En primer lugar, el cardenal Grech habla sobre la importancia de la escucha, un punto en el que el Papa ha hecho hincapié recordando que "una Iglesia sinodal es una Iglesia de la escucha, consciente de que escuchar es más que oír".

El purpurado puntualiza que la vida monástica y contemplativa puso siempre al centro la experiencia de la escucha, hasta el punto de que a menudo las reglas monásticas de las distintas tradiciones, "no son más que recopilaciones de expresiones bíblicas y evangélicas", para afirmar que la vida monástica y contemplativa es una "encarnación de la Palabra de Dios escuchada", meditada e interiorizada.

Por tanto, esta invitación a la escucha impregna toda su vida -añade el cardenal Grech- empezando por la Palabra de Dios en las Sagradas Escrituras y terminando por la escucha de los hermanos y hermanas de la comunidad, y de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. 

La conversión
La segunda palabra central en la vida de los monasterios propuesta por el cardenal es la conversión:

"Un verdadero camino sinodal no puede prescindir de la voluntad de dejarse convertir por la escucha de la Palabra y de la acción del Espíritu Santo en nuestra vida", explica Grech, afirmando que la vida monástica y contemplativa recuerda a toda la Iglesia que la invitación a la conversión está en el corazón del mismo anuncio de Jesús.

Además, el Secretario General del Sínodo resalta que la experiencia espiritual de quienes eligen la vida contemplativa como vocación, tiene mucho que aportar:

"En su experiencia de vida comunitaria, ustedes son expertos en un estado de conversión, tanto en los aspectos positivos como en las dificultades que no deben desanimar, sino que han de vivirse con verdadero espíritu de fe y esperanza"

La comunión
La tercera palabra propuesta por el cardenal es "comunión":

“La comunión eclesial es el sello del discernimiento y verificación del camino sinodal. Con su vida comunitaria, dan testimonio de la verdad de esta afirmación que podemos extraer de la historia de Emaús. De hecho, en la vida comunitaria, propia de la vida religiosa, se experimenta cómo la comunión, que no coincide con la uniformidad, es efectivamente el criterio para verificar un auténtico camino compartido en una perspectiva de fe ”

"Sean ministros de la oración"
Y mientras nos acercamos a la apertura del proceso sinodal en octubre próximo, el purpurado alienta a los religiosos contemplativos a considerar una cuarta palabra que pertenece a las "cuerdas más profundas" de su vocación: la oración.

“En esta fase del proceso sinodal, no les pido que recen en el lugar de los demás hermanos y hermanas, sino que estén atentos a la dimensión espiritual del camino que emprenderemos, para poder discernir la acción de Dios en la vida de la Iglesia universal y de cada una de las Iglesias particulares. Sean para todos, como los levitas y sacerdotes del Salmo, «ministros de la oración» que recuerdan a todos en la alabanza y la intercesión que sin comunión con Dios no puede haber comunión entre nosotros ”. +