Jueves 1 de diciembre de 2022

Calurosa bienvenida al cardenal Parolin en Timor Oriental, donde firmará un concordato

  • 13 de agosto, 2015
  • Dili (Timor Oriental)
El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, fue calurosamente recibido el jueves 13 de agosto, en el aeropuerto Nicolau Lobato, de Dili, capital de Timor Oriental, por los líderes políticos y religiosos del país y miles de personas que se congregaron para dar la bienvenida al purpurado que viajó a la nación asiática en el marco de la celebración, el 15 de agosto, de los 500 años de la evangelización del país. Entre los actos más significativos de la visita se destaca la firma del concordato entre Timor Oriental y la Iglesia Católica. La evangelización de la isla comenzó en 1615 con la llegada de los portugueses.
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El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, fue calurosamente recibido el jueves 13 de agosto, en el aeropuerto Nicolau Lobato de Dili, capital de Timor Oriental, por los líderes políticos y religiosos del país y miles de personas que se congregaron para dar la bienvenida al purpurado que viajó a la nación asiática en el marco de la celebración, el 15 de agosto, de los 500 años de la evangelización del país.

Entre los actos más significativos de la visita se destaca la firma del concordato entre Timor Oriental y la Iglesia Católica, que fijará el marco jurídico de las relaciones bilaterales. El viernes, el cardenal Parolin presidirá un misa en Taci Tolo, el mismo lugar donde en 1989 la presidió el papa san Juan Pablo II.

Para monseñor Basilio do Nascimento, presidente de la Conferencia Episcopal de Timor Oriental, administrador apostólico de Dili y obispo de Baucau, la visita del Secretario de Estado es un momento histórico para Timor Oriental y para los católicos en el país. "Es un privilegio y un honor" y señaló que será la primera vez que un acuerdo entre la Santa Sede y un país se firma fuera del Vaticano.

En un mensaje publicado la semana pasada el papa Francisco recordó la memoria de los misioneros que tuvieron la valentía para pasar a Timor Oriental y expresó que es justo y muy apropiado recordar y celebrar los 500 años de esa hazaña evangelizadora, que tuvo que sobrellevar "incontables dificultades", durante siglos, para llevar el Evangelio a esta región del mundo.

Uno de los países más católicos del mundo
"Timor Oriental es uno de los países más católicos del mundo", declaró recientemente el primer ministro de Timor Oriental, Rui Maria de Araujo, agregando que el catolicismo y la lengua portuguesa son "dos elementos que dan forma a nuestra identidad como nación". La evangelización de la isla comenzó en 1615, con la llegada de los portugueses.

El acuerdo con la Santa Sede tuvo sus orígenes en 2006, con la creación de una comisión mixta. La necesidad de un grupo de trabajo mixto era necesaria debido a las discusiones entre la Iglesia y el gobierno en relación con la educación religiosa en las escuelas. Un año antes, una declaración conjunta indicaba el carácter obligatorio de la educación religiosa en los institutos públicos, afrontaba otros temas delicados de moral y política (como la prostitución y el aborto, que en el Código penal emanado en 2008, sigue siendo una práctica ilegal, menos en circunstancias particulares en las que esté en juego la salud de la madre).

Después de estas discusiones, el presidente de Timor Oriental, José Ramos Horta, pidió a la Santa Sede que se estipulara un Concordato, siguiendo el modelo italiano, para dar a la religión católica un reconocimiento público adecuado dentro de la administración, de las escuelas y de toda la sociedad.

Con el 96% de creyentes, en una población de más de 1,2 millones de habitantes, Timor Oriental se configura orgullosamente como la primera nación católica de Asia, por porcentaje de fieles. Los ciudadanos indican que tal porcentaje la sitúa en primer lugar en el mundo. Y se profesan "más católicos que el Papa", recordando que hace 15 años, mientras la nueva Constitución estaba en fase de redacción, pidieron introducir oficialmente el catolicismo como "religión de Estado", aunque las autoridades vaticanas aconsejaron que defendieran el carácter laico del Estado.

Con la llegada de los portugueses en 1615 comenzó la evangelización de la isla. La ocasión para la firma de este concordato es la celebración de los 500 años de evangelización en la isla. Las autoridades locales refieren orgullosamente que "es una de las raras ocasiones en las que un documento de este tipo se firma fuera del Vaticano".

En un comunicado oficial, el gobierno afirma que la Iglesia Católica durante 500 años dio "un gran apoyo espiritual, humano y material al pueblo de Timor y contribuyó de manera decisiva al proceso de liberación de Timor Oriental".

Un pasaje histórico, señala una nota de Vatican insider, explica la preferencia de las autoridades políticas por el catolicismo. Cuando Timor Oriental obtuvo la independencia de Portugal, el 28 de noviembre de 1975, la libertad duró muy poco, pues en diciembre del mismo año Indonesia invadió el archipiélago, declarándolo una de sus provincias.

La ocupación militar duró 25 años, hasta que el 30 de agosto de 1999, los habitantes de Timor Oriental optaron por la independencia en un referéndum promovido por la ONU. El 20 de mayo de 2002, después de una administración transitoria, nació la República democrática de Timor Oriental.

Como recuerdan los estudiosos, durante los años de la ocupación, la Iglesia fue una autoridad decisiva para legitimar, a nivel ideal y moral, la resistencia política, para conservar la identidad nacional y para mantener vivo en la población el deseo de la autodeterminación. El obispo salesiano de Dili, Carlos Ximenes Belo, Nobel de la Paz en 1996 (que utilizó todas sus influencias para denunciar la opresión del pueblo y apoyar el deseo de libertad) sigue siendo uno de los héroes nacionales de la independencia, al lado del líder combatiente Xanana Gusmano.

Un dato que caracterizó significativamente aquella fase histórica: en 1975, solamente el 30% de los habitantes era católico. Pero el puño duro de Indonesia estimuló el crecimiento exponencial de los creyentes en la isla, no solo porque la ley obligaba a los ciudadanos a elegir una de las cinco religiones reconocidas por Jakarta, sino también porque los ciudadanos de Timor Oriental quisieron alejarse netamente de la mayoría indonesia que profesaba el islam, manteniendo la originalidad de su identidad, dato que pesó en el resultado positivo de la batalla por la independencia.+