Jueves 26 de mayo de 2022

Ángelus del Papa: "Dios nos quiere felices"

  • 16 de enero, 2022
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Francisco reflexionó sobre aquel "signo" del relato evangélico de las bodas de Caná y propuso buscar en los recuerdos esos gestos que el Señor ha hecho en cada uno, para mostrar "que nos ama".
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Al comentar el Evangelio propuesto por la liturgia de este domingo, que narra el episodio de las bodas de Caná, el papa Francisco, antes de rezar el Ángelus con los fieles y peregrinos que se dieron cita en una soleada Plaza de San Pedro, explicó que Jesús, con aquel primer signo, “manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en Él”.

El Santo Padre puso de manifiesto que el evangelista “no habla de milagro”, o sea “de un hecho potente y extraordinario que genera maravilla”.

En efecto, Francisco dijo que Juan relata que en Caná “tuvo lugar un signo, un signo que suscita la fe de los discípulos”. De manera que podemos preguntarnos: ¿qué es un “signo” según el Evangelio? Y la respuesta del Papa fue: “Es un indicio que revela el amor de Dios, que no reclama atención sobre la potencia del gesto, sino sobre el amor que lo ha provocado. Nos enseña algo del amor de Dios, que es siempre cercano, tierno y compasivo”.

Lo que ocurrió en las bodas de Caná "no fue una curación extraordinaria o un prodigio en el templo de Jerusalén – precisó el Santo Padre – sino un gesto que respondió a una necesidad sencilla y concreta de la gente común, un gesto doméstico, digamos, un milagro en punta de pie, discreto, silencioso".

“Él está dispuesto a ayudarnos, a levantarnos. Y entonces, si estamos atentos a estos ‘signos’, somos conquistados por su amor y nos convertimos en sus discípulos”

Francisco afirmó asimismo que el Señor “No se pone límites y no nos pide intereses”.

“En el signo de Jesús no hay espacio para segundos fines, para pretensiones con respecto a los esposos. No, la alegría que Jesús deja en el corazón es alegría plena, alegría desinteresada. ¡No es una alegría aguada! ¡No! Alegría”.

En su diálogo ideal con las numerosas personas deseosas de escuchar sus palabras, rezar por sus intenciones de pastor de la Iglesia universal y recibir su bendición apostólica, el Santo Padre les propuso “un ejercicio” que puede hacer “mucho bien”: "Probemos hoy a buscar entre los recuerdos en busca de los signos que el Señor ha realizado en mi vida – cada uno diga: ¿en mi vida, qué signos ha realizado el Señor? ¿Qué signo de su presencia? Signos que ha hecho, para mostrarnos que nos ama. Pensemos en aquel momento difícil en el que Dios me hizo experimentar su amor…”

“Y preguntémonos -prosiguió Francisco- ¿con qué signos, discretos y premurosos, me hizo sentir su ternura? ¿Cuándo sentí más cerca al Señor, cuándo sentí más su ternura, su compasión? Cada uno de nosotros en la historia tiene estos momentos. Vayamos a buscar esos signos, hagamos memoria. ¿Cómo descubrí su cercanía? ¿Cómo quedó en mi corazón una gran alegría? Revivamos los momentos en los que hemos experimentado su presencia y la intercesión de María”.

Antes de rezar a la Madre de Dios, manifestó su intención de que ella, “que como en Caná está siempre atenta, nos ayude a atesorar los signos de Dios en nuestra vida”.+