Jueves 3 de diciembre de 2020

Adhesión argentina al Pacto Educativo Global propuesto por el Papa

  • 20 de octubre, 2020
  • Quilmes (Buenos Aires) (AICA)
Obispos, religiosos, funcionarios bonaerenses y organizaciones educativas católicas destacan la importancia de la iniciativa papal, porque "incluye a todos" y siempre hay "espacio para el último".

El Consejo de Educación Católica de la Provincia de Buenos Aires (CEC) junto con la Federación de Asociaciones Educativas Religiosas de la Argentina (Faera), expresaron su adhesión al Pacto Educativo Global propuesto por el papa Francisco.

Lo hicieron en un encuentro virtual de oración, intercambio y reflexión en el que participaron monseñor Víctor Manuel Fernández, arzobispo de La Plata; María Agustina Vila, directora general de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires; monseñor Jorge González, obispo auxiliar de La Plata y presidente del CEC, y el hermano Martín Digilio FSC, presidente de Faera.

La convocatoria se transmitió en vivo el 15 de octubre por el nuevo canal de Youtube del CEC (CEC Provincia de Buenos Aires), y la moderación de David Brandán, secretario de Asuntos Pedagógicos de la Vicaría de Educación de la diócesis de Quilmes.

Monseñor González destacó que la educación católica vive un “momento fundante”: “En medio de las dificultades que todos atravesamos, y bien conocemos y sufrimos, estamos invitados a mirar hacia adelante con mucho valor y con mucha esperanza, porque la educación es fuente de esperanza, la fuente de los verdaderos cambios de una sociedad”.

El hermano Digilio interpeló a la audiencia con preguntas en relación con la coyuntura educativa del país, con la invitación a reflexionar: “¿será el fin de la educación como la conocemos hasta ahora? ¿Qué lugar tiene la educación católica en la construcción de una sociedad tan herida como la que vivimos, qué lugar ocupamos los educadores católicos en este contexto cultural que pareciera desmoronarse, qué experiencias le vamos a proponer a nuestros niño, niñas y adolescentes, experiencias que se vuelvan contenidos en la presencialidad para hacer los nuevos aprendizajes para restaurar el mundo como un lugar para todos?”.

El religioso también invitó a revisar los proyectos educativos y salir al encuentro personal con el otro “porque eso es lo que realmente transformará la sociedad en un lugar para todos”, y afirmó que “el CEC junto con Faera desean ser parte de las soluciones que necesita el pueblo bonaerense”.

Por su parte, la licenciada Vila agradeció la invitación a este espacio y, de manera especial, a los educadores “por el compromiso y vocación de apelar a la creatividad para encontrar diferentes formatos que generen el encuentro educador en este tiempo”.

Asimismo, valoró a la educación como “encuentro que forma, que educa y que enriquece, entre docentes, entre estudiantes… donde prime la escucha atenta, la vocación del diálogo, el respeto, el cuidado y la valoración de otro, que con su experiencia y diversidad viene a enriquecer ese encuentro educativo”.

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La funcionaria bonaerense resaltó que “el ‘otro’, en su diversidad, debe ser comprendido como un sujeto rico; y esa diversidad no debe representar una amenaza que nos paralice o violente, sino, por el contrario, una fuente de riqueza”. 

La ministra aprovechó el espacio para elogiar la imagen tomada por el papa Francisco sobre la “aldea global” y subrayó “la gran posibilidad que este término nos deja de vivir la proximidad, desde la idea de esperanza” y resaltó la importancia de una reflexión atenta y compartida como clave “para construir juntos el Pacto Educativo Global que convoca a todos”.

El cierre de este espacio estuvo a cargo de monseñor Fernández, quien sumó su agradecimiento a los docentes y destacó que “la invitación al Pacto Educativo Global tiene un marco más amplio, que es su reciente encíclica Fratelli tutti, que es un gran manifiesto de Francisco, sobre todo de los temas sociales que a él le han obsesionado toda la vida”.

“Básicamente se trata de un llamado a la cultura de la fraternidad y del encuentro. Pero una fraternidad que incorpora a los últimos, a los caídos del lado del camino, que es realmente inclusiva, y no la fraternidad universal del que sueña con otros países y se olvida del que tiene a la vuelta de su casa. Dentro de este marco se sitúa el Pacto Educativo”, sostuvo.

Monseñor Fernández parafraseó la reciente encíclica Fratelli tutti en el punto 166, en el que el pontífice asegura que “todo esto podría estar colgado de alfileres, si perdemos la capacidad de advertir la necesidad de un cambio en los corazones humanos, en los hábitos y en los estilos de vida”. También explicó que “todo lo que Francisco dice en la encíclica, sin la educación estaría ‘colgado de alfileres’… Ese pequeño paso que una persona frágil puede dar desde sus límites gracias a la educación es un milagro y un triunfo, y merece un aplauso”.

Además, citó la encíclica Christus vivit, que sugiere que “el anuncio de la educación católica no sea un moralismo lleno de obligaciones, o una suma de doctrinas, sino una vuelta al núcleo cristiano:  el amor de Dios que promueve hallar al ser humano, Cristo que abre los brazos para salvar, que acompaña nuestro camino y nuestra fragilidad, anuncio que dignifica a las personas”.

“Que el docente de alma nunca se conforma con tirar datos que después se olvidan. Lo que quiere el docente de alma es suscitar experiencias que no se borran jamás. El docente del aula sí vive el encuentro educativo, transmite siempre valores con los gestos, con la mirada. El Pacto Educativo nos incluye a todos, donde siempre tiene que haber un espacio para el último”, concluyó el arzobispo platense.

Durante el encuentro hubo un espacio de oración, animado desde la diócesis de Mar del Plata, y se escucharon las palabras del papa Francisco, pronunciadas horas antes.+