Falleció el P. Luis Glinka, sacerdote franciscano de rito ucraniano
- 29 de agosto, 2025
- Buenos Aires (AICA)
Tenía 87 años y es recordado por su entrega pastoral, labor académica incansable y su compromiso con la comunidad ucraniana en la Argentina.

El padre Luis Glinka OFM, sacerdote franciscano de rito bizantino ucraniano, falleció el 28 de agosto, a los 87 años, y es recordado por su entrega pastoral, su incansable labor académica y su compromiso con la colectividad ucraniana en la Argentina.
Los restos del sacerdote están siendo velados en la catedral Santa María del Patrocinio, en el barrio porteño de Floresta.
A las 14 se celebrará la Divina Liturgia y, a las 15.30, partirá el cortejo hacia el cementerio ucraniano de Monte Grande, donde recibirá sepultura.
La colectividad ucraniana y la Iglesia en la Argentina despiden a un sacerdote "sabio y cercano, que supo vivir y transmitir con fidelidad el carisma franciscano y la espiritualidad oriental".
Compromiso con la colectividad ucraniana
Nació el 21 de junio de 1938 en Apóstoles (Misiones) -donde hay una buena comunidad ucrania-, hijo de inmigrantes ucranianos e ingresó a la Orden de los Franciscanos Menores en 1960.
Estudió Filosofía y Teología en Italia y Roma, donde alcanzó el Doctorado en Ciencias Orientales. Fue ordenado sacerdote en el rito bizantino ucranio el 29 de junio de 1969, en la catedral de Santa Sofía, por el patriarca Josyf Slipyj, legendaria víctima de la persecución soviética y cabeza de la Iglesia Católica Ucrania,
Profesor en prestigiosas universidades y casas de formación en Roma y en la Argentina. Asimismo, publicó 35 libros de teología y espiritualidad oriental, siendo reconocido como un referente académico y pastoral.
En 2009, la presidencia de Ucrania le otorgó la "Orden al Mérito" en tercer grado por su aporte cultural y religioso.
El padre Luis Glinka era como un signo de continuidad en la sede de la eparquía ucrania Santa María del Patrocinio en Buenos Aires de los Ucranios, sita en Ramón L. Falcón 3960, en el barrio porteño de Floresta.
Fue muchos años párroco de la Catedral ucrania en Buenos Aires, canciller y vicario general de la eparquía, y acompañó a los sucesivos obispos, desde el primero designado por la Santa Sede, monseñor Andrés Sapelak.
Y además, fue decidido impulsor y director del periódico La Voz de la Iglesia Ucrania, que daba fuerza e inspiración vital a esta comunidad católica oriental de rito bizantino ucranio tan compenetrada con la vida del país.
El padre Glinka evocaba a sus padres y abuelos, quienes, como otros inmigrantes ucranios, se radicaron en la Argentina trayendo su fe en Dios, su cultura cristiana, su sentido familiar y su laboriosidad.
Y afirmaba que "el pueblo ucranio fue y quiere seguir siendo pacífico, vivir en paz, progresar". +