Viernes 30 de julio de 2021

MCMC: Hacia un modo de vida más justo y sostenible

  • 18 de mayo, 2020
  • Buenos Aires (AICA)
En el marco de la Semana Laudato si', Silvia Alonso, coordinadora del Capítulo Argentino del Movimiento Católico Mundial por el Clima, dialogó con AICA.
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En el marco de la Semana Laudato si’, convocada por el papa Francisco del 16 al 24 de mayo con motivo del quinto aniversario de la encíclica, el Capítulo Argentino del Movimiento Católico Mundial por el Clima (MCMC) anima releer la encíclica y a la concientización en el cuidado del medioambiente.


Silvia Alonso, licenciada en Gestión de Políticas Públicas y especialista en Salud y Ambiente, es la coordinadora del Capítulo Argentino del Movimiento Católico Mundial por el Clima, y además es miembro de la Red Argentina de Ambiente y Desarrollo. En diálogo con AICA, explicó cómo trabaja el movimiento en la Argentina y porqué es importante prestar atención a las actividades de la Semana Laudato si’.


—¿De qué se trata la Semana Laudato si’? ¿Cómo impacta la situación medioambiental en el tiempo de pandemia?
—El lema de este año del movimiento es “Todo está conectado”. Tendemos a ver las cosas por separado, parte del sistema educativo que nos llevó a la especialización en lugar de pensar las cosas como sistema. La encíclica en este momento se revaloriza. Habíamos sido advertidos que la pandemia podía suceder y ahora se le está prestando más atención a estas cosas. Hay más gente interesándose en temas que antes no le daban importancia. 


Estamos viendo las consecuencias que este parate tiene para el ambiente: el aire limpio es una de ellas, aunque no es la única. Tenemos la oportunidad de reconstruirnos de una manera diferente. El lado positivo es que esto nos puede hacer cambiar a un modo de vida más justo y más sostenible. Queremos que está pandemia pueda dar importancia a los proyectos y las industrias sustentables. Los jóvenes del movimiento realizaron el decálogo Laudato si’ de la cuarentena, para poder vivir desde casa en modo sustentable.


—Para quienes no leyeron la encíclica, ¿cómo sintetizarías el mensaje de Laudato si’?
—Laudato si’ nos llama a un cambio de mentalidad, a buscar otras formas de producir y consumir más sostenibles, a volver a las cosas simples de la vida, y comenzar a cuidar nuestro planeta. Es mucho más que una encíclica ambiental, para mí es casi como un programa de gobierno, porque no nos habla solo del tema ambiental. En síntesis habla de cuatro relaciones que son fundamentales: las relaciones con uno mismo, las relaciones con los demás, las relaciones con el ambiente y las relaciones con Dios. Las cuatro están conectadas y debemos tener un equilibrio entre ellas. La pandemia nos obligó a eso. A estar con nosotros mismos y a estar más en contacto con la naturaleza, con la familia y con Dios.


—¿Qué acciones está realizando en la Argentina?
El movimiento tiene tres dimensiones: por un lado la espiritualidad, luego la acción, que invita a los cambios de conducta, y la incidencia, por eso apoyamos a diferentes movimientos ecológicos internacionales.


Una de las acciones de esta año es una campaña de arte que dirigen los Animadores Laudato si’, donde se invita a publicar en redes sociales una foto, un video o lo que tu creatividad te permita, con los hashtags #TodoEstaConectado y #LaudatoSi5. Cada animador Laudato si’ hace acciones en su parroquia, en su escuela, en el ámbito en el que se mueve. Todos los años hacemos una reunión de animadores donde cada uno comenta en qué está trabajando. Hay algunos que están más en la acción, otros más en la parroquia, otros más en la capacitación.


Nos dedicamos a formar redes y trabajar de modo articulado con otros. Brindamos conferencias, capacitaciones y formación a las distintas instituciones. Hacemos acciones para incidir en los acuerdos internacionales que se realizan en el país. Hicimos una presentación dentro del G20. En febrero participamos del curso de rectores organizado por el Consudec, presentamos un proyecto para docentes de cómo aprovechar los recursos que propone el movimiento y cómo generar sinergia con los docentes. 


—¿Qué nos podes decir sobre las instituciones religiosas que solicitaron una “recuperación económica justa”, luego de la pandemia, mediante la desinversión de combustibles fósiles?
—Para las organizaciones católicas que tienen muchas inversiones, era normal invertir en fondos de inversión de cualquier tipo. Pero tomaron conciencia del daño que produce al ambiente el consumo de combustibles fósiles. El Capítulo Argentina asumió el compromiso de que nunca va a invertir en proyectos, por más rentabilidad que den, que estén relacionados con el consumo de combustibles fósiles. Del mismo modo, fomentamos la tercera pata de nuestro movimiento: la incidencia. Ahora queremos que Argentina ratifique en el congreso el acuerdo de Escazú, fundamental para el acceso a la información, la participación y la justicia ambiental.


—¿Qué consideras que es lo más difícil de abordar en nuestro país respecto al cambio ecológico?
—Latinoamérica es la región más desigual del mundo y la que tiene mayor cantidad de defensores ambientales muertos. En la Argentina lo más grave es la contaminación por agroquímicos. Somos deficitarios en cinco de los seis grupos esenciales de alimentos. En el único que se tiene exceso es en la producción de carne. No se producen cereales de calidad, ni aceite, ni frutas y verduras en cantidad suficiente. Se produce lo que a algunos les da rentabilidad a costas de arrojar en el ambiente millones lo litros de agroquímicos. La mega minería es otro problema. No existe economía sin recursos. Debemos disponer de los recursos que nos da la creación sin derrocharlos y no seguir contaminando indiscriminadamente para poder seguir usufructuando los valiosos servicios ecosistémicos que nos da la naturaleza.


Para seguir las actividades de la Semana Laudato si’, consultá aquí el cronograma.


Para más información visitá laudatosiweek.org o sus redes sociales, Facebook Instagram.+