Lunes 19 de abril de 2021

Recepción al patriarca maronita en la embajada del Líbano

  • 19 de abril, 2013
  • Buenos Aires (AICA)
El patriarca maronita de Antioquía y todo el Oriente, cardenal Bechara Boutros Rai, fue agasajado el pasado martes 16 de abril en la embajada del Líbano. El embajador le expresó: "Usted viene hacia nosotros mientras el Líbano está luchando contra las adversidades y sufriendo las consecuencias de los graves hechos que agrietan los Estados árabes". El patriarca dijo que la elección del papa Francisco muestra que Dios está mirando al pueblo argentino con mucho cariño y señaló la responsabilidad que tiene este pueblo de acompañar a quien tiene sus raíces en esta tierra, que lo dio para toda la humanidad.
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El patriarca maronita de Antioquía y todo el Oriente, cardenal Bechara Boutros Rai, fue agasajado ayer con una concurrida recepción en la embajada del Líbano, ofrecida por el embajador, Antonio Andary, que le dijo: "Usted, Su Beatitud y Eminencia, viene hacia nosotros mientras el Líbano está luchando contra las adversidades y sufriendo las consecuencias de los graves hechos que agrietan los Estados árabes, sumidos en las garras del fuego y la destrucción".

Al agradecer, el patriarca expresó que la elección del papa Francisco muestra que Dios está mirando al pueblo argentino con mucho cariño y señaló la gran responsabilidad que este pueblo tiene de acompañar a quien tiene sus raíces en esta tierra, que lo dio para toda la humanidad.

El embajador expresó a su vez: "Usted visita la Argentina después de haber participado en la elección del nuevo Papa, el sucesor de Benedicto XVI. La Divina Providencia quiso que un argentino se convierta en el sumo pontífice Francisco, a semejanza de aquel santo que vino a servir y no a ser servido. Este Sumo Pontífice es un signo de esperanza que brilla en lo más oscuro de la noche, pues lleva sobre sus hombros el desafío de evangelizar el cristianismo".

En la reunión, el patriarca recibió el saludo de connacionales libaneses y sus descendientes, de autoridades de distintas iglesias católicas y ortodoxas y de representantes de diferentes esferas sociales y culturales del país.

Hizo mención al pueblo de nacimiento del embajador, a quien le regaló una imagen de un cedro del Líbano, y ponderó el aporte de los libaneses y sus descendientes a la Argentina.

El embajador le dijo: "Estos hijos provienen de familias que huyeron del hambre o de la horca y que se esforzaron en construir un futuro diferente en este país, al que pisaron desprovistos de todo, menos de valor e inteligencia y de fe, esa fe que mueve montañas. Ellos se destacaron en todos los campos; sus nombres se extendieron y su accionar constructivo se propagó como la fragancia en una flor."

Y puntualizó: "Los libaneses expandidos por el mundo construyeron su Líbano dondequiera que estuviesen. Llegaron a la Argentina pioneros y constructores, llevando la madre Patria en el corazón y en la memoria. Conservaron los puentes de comunicación, a pesar de la distancia. Seguían las noticias de su país con pasión y atención. Fueron su voz en el mundo cuando el colonizador los atacó y los sentenció al hambre, al exilio y a la muerte, y también cuando el Protectorado los oprimió; sin embargo, ellos nunca le mezquinaron ayuda o apoyo".

El patriarca envió saludos al presidente del Líbano, general Michel Sleiman, y mencionó el encuentro que había mantenido el día anterior con la presidenta de la Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, de quien estimó que tenía una lectura real de la situación política del Líbano y del mundo árabe.+
(Jorge Rouillon)