Jueves 30 de junio de 2022

Viacrucis en el Coliseo: Una familia ucraniana y una rusa caminarán juntas por la paz

  • 11 de abril, 2022
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
El Vaticano informó este lunes, 11 de abril, que el texto de la meditación de la estación XIII fue escrito por una familia ucraniana y una familia rusa. Estas dos familias caminarán juntas por la paz.
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En el Año de la Familia "Amoris Laetitia", las familias estarán en el centro del viacrucis desde el Coliseo y también llevarán la cruz de las 14 estaciones. Las meditaciones relatan escenas de la vida cotidiana, pero también la guerra en Ucrania y las dificultades de los inmigrantes en los países de acogida. 

El director de la Oficina de Prensa del Vaticano, Matteo Bruni, precisó que “estas familias están vinculadas a comunidades y asociaciones católicas de voluntariado y asistencia”.

En base el tema elegido, serán las propias familias las que lleven la cruz entre una estación y otra. Después de haberse celebrado en la Plaza de San Pedro durante dos años debido a la emergencia por el coronavirus, este 15 de abril la celebración volverá a desarrollarse en el Coliseo.

Los testimonios, que se sitúan junto al viaje de Jesús al Calvario y describen fragmentos de vida en los que pueden encontrarse muchas familias, fueron recogidos por Gigi De Paolo, presidente nacional del Foro de Asociaciones Familiares y de la Fundación para la Natalità, y su esposa Anna Chiara Gambini, quienes también han escrito una meditación. Serán, en su mayoría, las mismas familias que contaron sus historias en las meditaciones las que también llevarán la Cruz al anfiteatro romano, donde la cristiandad se reunirá en la noche del silencio, en todo el mundo, en recuerdo de la crucifixión y muerte de Jesús, que pareció apagar en los discípulos la esperanza encendida por la Buena Noticia.

Hay familias en su vida cotidiana, las alegrías del amor compartido, los problemas de pareja, las preocupaciones por los hijos, el sufrimiento de la enfermedad, el dolor de la pérdida del cónyuge en las meditaciones del Vía Crucis. Y están los que viven la guerra, como el pueblo ucraniano y ruso, que desde hace más de un mes son protagonistas de un conflicto que sigue registrando muertes atroces, y los que han tenido que dejar su país para buscar un futuro en otro lugar y sufren al ser llamados sólo migrantes.

La Pasión que se contará en el Coliseo el Viernes Santo es la de Cristo, pero encarnada en la vida cotidiana de tantos hogares. Los textos escritos por un joven matrimonio (estación I), una familia en misión (estación II), una pareja de ancianos sin hijos (estación III), una familia numerosa (estación IV), una familia con un hijo discapacitado (estación V), una familia que dirige un hogar-familia (estación VI), una familia con un padre enfermo (VII), una pareja de abuelos (VIII), una familia adoptiva (IX), una viuda con hijos (X), una familia con un hijo consagrado (XI), una familia que ha perdido una hija (XII), una familia ucraniana y otra rusa (XIII) y una familia de emigrantes (XIV).

La guerra en Ucrania
Las dos últimas estaciones del Vía Crucis son narraciones de estos días. Una familia ucraniana y otra rusa rastrean todo lo que ha cambiado su vida por culpa de la guerra: “La vida parece perder valor. Todo cambia en segundos. La existencia, los días, la nieve del invierno, ir a recoger a los niños al colegio, el trabajo, los abrazos, las amistades...todo. De repente todo pierde su valor”.

Las dos familias le preguntan al Señor: “¿Dónde estás Señor? Dónde te escondes? Queremos nuestra anterior vida. ¿Por qué nos has abandonado? ¿Por qué has abandonado a nuestros pueblos? ¿Por qué dividiste a nuestras familias así? ¿Por qué ya no tenemos ganas de soñar y de vivir? ¿Por qué nuestras tierras se han vuelto oscuras cómo el Gólgota?”.

“Las lágrimas se fueron y la ira dio paso a la resignación. Sabemos que nos amas, Señor, pero no sentimos este amor y esto nos vuelve locos. Nos despertamos por la mañana y somos felices por unos segundos, pero luego recordamos de inmediato lo difícil que será reconciliarnos”, escriben las dos familias. 

Por último, invocan al Señor porque habla "en el silencio de la muerte y de la división", enseñando "a hacer las paces, ser hermanos y hermanas, reconstruir lo que las bombas querían aniquilar".

La meditación de la familia de migrantes
En la última estación, una familia de emigrantes se confiesa, tras duros viajes, percibidos como una carga en el país de acogida. "Aquí hay muchos números, categorías, simplificaciones. Sin embargo, somos mucho más que inmigrantes. Somos personas", se puede leer entre las líneas de la 14ª estación. "El cuerpo de Jesús está depositado en el sepulcro", junto con sus sacrificios y su pasado. Pero no hay resignación en sus palabras, sino esperanza. "Sabemos que la gran piedra que está a la puerta del sepulcro será removida un día", concluyen, esperando la Pascua y la nueva vida de Cristo.+