Lunes 22 de abril de 2024

Vaticano: Cómo preservar el patrimonio cultural ante el descenso de las comunidades religiosas

  • 18 de febrero, 2022
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
"Las filas de consagrados se están reduciendo, tenemos un gran patrimonio cultural que proteger", observó el Card. Ravasi durante la presentación de la Conferencia que tendrá lugar en Roma en mayo.
Doná a AICA.org

“Vivimos un tiempo en el que es urgente una reflexión sobre el patrimonio cultural de la Iglesia y particularmente en las comunidades de vida consagrada. En Europa, ante un vasto patrimonio cultural, compuesto por bienes inmuebles y muebles, archivos y bibliotecas, la población de consagrados en los últimos treinta años registró un descenso de más del 57 por ciento en su componente femenino y del 44 por ciento masculino.

“Un adelgazamiento, ante el cual es necesario activar urgentemente mayores instrumentos de observación y protección”. Un cuadro muy preciso lo ilustra el cardenal presidente del Pontificio Consejo para la Cultura, Gianfranco Ravasi, en su discurso, en la sala de prensa de la Santa Sede, en la presentación de la conferencia internacional “Carisma y creatividad. Catalogación, gestión y proyectos innovadores para el patrimonio cultural de las comunidades de vida consagrada”, prevista para los próximos 4 y 5 de mayo en el Auditorio Antonianum de Roma. 

Acompañaron durante la presentación el prefecto y secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, cardenal João Braz de Aviz y el arzobispo José Rodríguez Carballo, el delegado del Consejo Pontificio para la Cultura, monseñor Carlos Alberto de Pinho Moreira Azevedo, y sor Jolanta Maria Kafka, superiora general de las Religiosas de María Inmaculada y presidenta de la Unión Internacional de Superioras Generales.

Promovida por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica y por el Consejo Pontificio para la Cultura y organizada junto con, entre otros, la Oficina Nacional de Patrimonio Cultural Eclesiástico y Edificios Religiosos de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) y por el Departamento de patrimonio cultural de la Iglesia de la Facultad de historia y patrimonio cultural de la Iglesia de la Pontificia Universidad Gregoriana. 

La jornada se preparó a través de una convocatoria de ponencias dirigida a los mismos institutos masculinos y femeninos de vida consagrada y a docentes e investigadores, con el fin de recoger investigaciones e impulsar proyectos y buenas prácticas en materia de protección, conservación, disfrute y reutilización de los bienes culturales propiedad de estos institutos: bienes arquitectónicos y artísticos, archivos y bibliotecas, bienes intangibles. 

Las numerosas contribuciones que llegaron de todo el mundo, se recopilaron en torno a cuatro temas, que constituirán otras tantas sesiones de los dos días de estudio: marcos para la comprensión teórica, catalogación, gestión, reutilización. 

“Con esta conferencia -subrayó el cardenal Ravasi- nuestro interés no se centra en los roles ni en el origen de las experiencias, sino en la capacidad y ejemplaridad de los proyectos, para no generar emulación -lo cual es imposible dada la singularidad de los casos y su contextos- sino para desencadenar nuevos procesos”. 

Un desafío que se ganó, reiteró el cardenal, "porque han llegado nada menos que ochenta y dos propuestas de intervención" y con la exclusión de Oceanía, "estuvieron representados todos los continentes". 

La carga de preservar, señaló el cardenal, puede convertirse, por tanto, en una oportunidad para repensar el propio carisma, comprenderlo en el contexto sociocultural actual y proyectarlo en el futuro próximo.

Un futuro prometedor si se garantiza el cumplimiento de las normas canónicas y se da un amplio espacio a la formación, añadió monseñor José Rodríguez Carballo, acciones necesarias según el prelado para evitar la dispersión y sensibilizar sobre el valor de los bienes, especialmente los de los monasterios, para su mejor gestión y conservación.

Recordando las "palabras proféticas" del papa Francisco en la carta apostólica en forma de motu proprio Fidelis dispensator et prudens: "Como el administrador fiel y prudente tiene la tarea de cuidar con diligencia lo que le ha sido confiado, así la Iglesia está consciente de la responsabilidad de proteger y administrar cuidadosamente sus bienes". 

El cardenal Braz de Aviz observó cómo a partir de ellos en marzo de 2014 se lanzó el primer simposio organizado por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica sobre la gestión de los bienes eclesiásticos. Un camino orientado a ayudar a los mismos institutos a tener mayor conciencia de la actualidad de las cuestiones económicas, según la profesionalidad y el Evangelio, coordenadas indicadas por el pontífice; sino también "identificar los cambios necesarios en el cuidado y gestión de un patrimonio", "respondiendo con audacia y profecía siempre renovadas a los desafíos de nuestro tiempo" para seguir siendo signo profético del amor de Dios. 

“No faltan buenas iniciativas de gestión del patrimonio cultural por parte de los institutos de vida consagrada -añadió el cardenal Braz de Aviz- pero es difícil conocerlas, sacarlas a la luz, como es difícil cuantificar y describir el patrimonio de las personas consagradas". De ahí la invitación a todos los institutos, monasterios y sociedades de vida apostólica a “unir esfuerzos para un paso importante que es el de la catalogación y documentación fotográfica de los bienes culturales”.

La hermana Jolanta Maria Kafka también habló de la necesidad de una catalogación más exhaustiva de los monasterios sui iuris de vida contemplativa que cuenten con un catálogo completo de su patrimonio junto con otras congregaciones que han declarado la realización de una acción censal homogénea, extendida a todas las comunidades y provincias. De ahí el deseo, expresado por la religiosa, de que el congreso de mayo “marque un punto de inflexión y una “conversión”, para sensibilizar aún más, anticipar situaciones críticas, pasando de las emergencias a ofrecer proyectos y herramientas de catalogación y protección”.+