Domingo 28 de noviembre de 2021

Un sacerdote entrerriano lleva la evangelización por los mares de Europa

  • 12 de agosto, 2021
  • Buenos Aires (AICA)
Recientemente designado párroco castrense de la Marina alemana, el sacerdote entrerriano Diego Elola dialogó con AICA sobre su vida en Europa, los desafíos actuales y su particular tarea.
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El sacerdote entrerriano Diego Elola fue designado párroco castrense de la Marina alemana. Nacido en Concepción del Uruguay, se formó en el Seminario María Madre de la Iglesia, de Gualeguaychú, y fue ordenado el 30 de noviembre de 2007 en la Basílica Inmaculada Concepción por el entonces obispo, monseñor Jorge Lozano.

Desde 2010, ejerce el sacerdocio en la arquidiócesis de Friburgo de Brisgovia, en el sudoeste alemán, en la sede parroquial y diocesana ubicada en la ciudad de Mannheim, unos 70 kilómetros al sur de Frankfurt. 

Su tarea a cargo de la espiritualidad de los soldados de la marina alemana comenzó en marzo de 2021, pero se oficializó recientemente. En un video difundido en las redes sociales, anunció este cambio en su ministerio y agradeció especialmente a monseñor Zordán, actual obispo de Gualeguaychú, por su autorización.

El sacerdote estará durante varios meses asistiendo la vida sacramental de más de 8.000 soldados que navegan los mares del Norte en las diferentes maniobras que el Gobierno alemán, a través de la Marina, acompaña en Europa, mayormente en misiones de ayuda humanitaria y para garantizar la libre navegación.

En diálogo con AICA, el padre Diego se remontó al inicio de su vínculo con el país europeo, en octubre de 2010, cuando llegó a Alemania con un primer objetivo: aprender el idioma para hacerse cargo de la comunidad de lengua española en la ciudad de Manheim.

La integración, clave de su trabajo pastoral
“Yo sabía desde el primer momento que el éxito pastoral en esta tarea era aprender, con el mayor nivel posible, el idioma alemán. Así que comencé una escuela de idiomas de lunes a viernes, y los fines de semana atendía a la comunidad con las misas y las necesidades que hubiese”, recordó. En ese momento, pidió vivir en en el seminario arquidiocesano de Friburgo para poder concentrarse en el idioma y así enfocarse en la integración “que fue y sigue siendo la clave de mi trabajo”, reconoció.

Luego de estudios intensivos y exámenes de gran dificultad, se hizo cargo de una parroquia, donde atendía a españoles y latinos. Luego comenzó a estudiar con los jesuitas, en Frankfurt, psicología pastoral. “Fue una promesa que en su momento le hice a monseñor Lozano”, destacó. Hoy, la etapa de estudio ha quedado pausada debido a los múltiples cursos que el ejército le exige, de acompañamiento de maniobras y demás cuestiones específicas de la pastoral castrense.

Al consultarle cómo y de quién surgió la idea de esta experiencia en la Marina, el sacerdote recordó que cuando recién se había ordenado, a sus 27 años, se le ocurrió hacer una experiencia en la Marina Argentina, pero en aquel momento no fue posible. “Mi sueño era acompañar a nuestros marinos en la Fragata Libertad al menos”, relató.

“Siete u ocho años después, estuve con un grupo de sacerdotes alemanes visitando Buenos Aires, en un viaje que se llamó ‘Sobre las huellas del papa Francisco’, así que visitamos el buque escuela Fragata Sarmiento, que está detrás de la casa Rosada, en Puerto Madero”.

En esa visita, Diego le contó a un sacerdote sobre su intención de acompañar a la Marina, que había quedado trunca. “Él me dijo: ‘Eso ahora lo puedes hacer en Alemania. Yo conozco al decano castrense de la Marina, y él estaría encantado de que lo hagas’. Así que dediqué mis vacaciones, hace tres años, en hacer una práctica en la marina, y eso fue lo que me permitió, luego de abandonar la parroquia de habla española para seguir creciendo en la tarea sacerdotal, ingresar en las Fuerzas Armadas a través del obispado castrense”.

Así se fue forjando el sueño que aquel joven sacerdote había tenido en 2007 en la Argentina, pero esta vez en tierras lejanas y con una comunidad diferente, a la que sin embargo, ya se encuentra muy integrado.

Una espiritualidad más silenciosa
“El cambio más importante que uno tiene que hacer cuando viene a un país como Alemania es, por supuesto, el del idioma, y aprender el ritmo de una sociedad que es completamente distinto al de la Argentina. Esta sociedad es más silenciosa, el respeto al otro es distinto a lo que estamos acostumbrados en la Argentina, se intenta no invadir el espacio individual”, ejemplificó. “En mi casa se ríen porque yo ceno supertemprano por ejemplo. En la Argentina la gente se da besos, eso aquí solo se reserva para la gente conocida. La afectividad no es más fría pero hay un poco más de distancia”, reconoció.

“La diferencia cultural entre la feligresía alemana y la argentina es muy grande, la espiritualidad en Alemania es una espiritualidad quizá con menos religiosidad popular”, observó. “La presencia mariana que nosotros tenemos en América completa, es impresionante, y aquí en Alemania, la presencia mariana es mínima, la espiritualidad alemana se concentra en lo litúrgico, pero de un modo distinto a como lo vivimos nosotros”. 

“Las misas son mucho más silenciosas y en cuanto a la feligresía alemana, uno en las misas tiene que incentivar que contesten con más fuerza, la participación litúrgica es más pasiva”, comparó. “También los feligreses alemanes pagan el impuesto por ser católicos, uno se puede salir libremente de ese impuesto, y al no pagar el impuesto de la Iglesia, oficialmente tampoco tienes derecho a recibir atención de la Iglesia. A nosotros nos suena terrible esto, pero es dentro de la mentalidad alemana, la cuestión del sostenimiento del culto”, explicó.

“La Iglesia argentina vive del estipendio de los feligreses pero la Iglesia alemana se sostiene con este impuesto, y eso permite que como hay más dinero, las iglesias estén impecables y en invierno calefaccionadas. Cuando estaba al frente de la comunidad de habla española, era un lujo tener recursos para poder gestionar que los extranjeros puedan tener sus sacramentos en su propio idioma, que está contemplado también en el Derecho Canónico”, añadió.

La reforma comienza por uno
“La feligresía alemana está viviendo una época de crisis”, admitió el presbítero, y se están movilizando con un afán de reforma que a veces tienen consecuencias, “porque en ese afán de reforma se están alejando mucho de la doctrina de la Iglesia en el deseo de reformar. Es bueno reformar pero no olvidemos dónde está el faro para llegar al puerto. Nuestro faro es el Santo Padre, y no nos podemos cortar solos en las reformas”, consideró. Y en cuanto a la participación laical, aunque reconoció que va en aumento, también advirtió sobre la falta de formación, que termina por dañar a la Iglesia “porque faltan las bases fundamentales para llevar adelante una reforma de calidad”.

“Me parece genial lo que dijo el papa Francisco: que las reformas van a funcionar si comenzamos a reformarnos nosotros mismos, partiendo de una experiencia espiritual, de la caridad, del dar, de la generosidad, y eso hay que trabajarlo en Alemania”.

En el mundo castrense, el sacerdote entrerriano aseguró que el desafío principal es la nueva evangelización. Sin embargo, como la comunidad es de gente joven, hay mucha energía en movimiento, por lo que con presencia y trabajo pastoral, se pueden generar cosas muy buenas “desde viajes a santuarios, acompañamiento, vida espiritual, cosa que de otra manera sería muy difícil”. 

En cuanto a su experiencia personal, expresó: “Yo aprovecho esa presencia oficial para mostrar nuestra realidad como Iglesia. Trato de estar presente en todos los eventos posibles, y a pesar de que el norte de Alemania es poco religioso, me estoy encargando de que el sacerdote sea una figura visible, querida y aceptada”. 

Instagram, Tiktok, y una Iglesia más atractiva
En esa tarea, son fundamentales las redes sociales, a las que considera “una herramienta muy fuerte”, ya que “todos los grupos que están en los barcos tienen sus cuentas de Instagram, y yo me encargo de ir atrayéndolos hacia mi cuenta personal. Primero hay un contacto digital y luego ellos se acercan de modo personal para charlar sus problemas, sus deseos, sus cuestiones, y así juntos ir generando la evangelización”.

Por otra parte, el padre Diego imparte clases de ética a los soldados, sobre temas que al Estado alemán le interesa que los soldados aprendan, “porque ellos quieren que los soldados tomen con responsabilidad el ser soldados: son ciudadanos con uniforme, entonces ellos tienen que cuidar la imagen que dan”.

Con videos y recursos audiovisuales de Instagram y Tiktok, intenta llegar a cada vez más jóvenes de un modo actual y atractivo. Al finalizar las clases, deja en pantalla un código QR que dirige a los estudiantes a sus redes sociales. “Así me comunico con ellos y voy generando amistades y los atraigo hacia la base donde funciona la Iglesia, voy atrayendo las tropas en beneficio de la evangelización”, aseguró. 

La nueva adquisición son unos altavoces de alta definición, que se van a utilizar para reproducir música en las misas, con el objetivo de generar nuevas tradiciones, y que los soldados que pasan tantos meses en el barco encuentren en la misa un momento sobresaliente del fin de semana para reunirse a compartir. “Y que vengan incluso los que se han enfriado en la fe”, anheló.

“No es la intención que la misa sea un show”, aclaró, “pero sí pasar de hacer palmas -hasta con música electrónica- a una profunda oración cuando llega el momento de la consagración”. En ese momento, el padre Diego va explicando, haciendo una catequesis sobre lo que está sucediendo sobre el altar, para que comprendan. “La misa por sí misma comienza a ser una catequesis poderosísima. Mi elemento fundamental es la misa católica”, aseguró.

Sobre quienes cuestionan que la Iglesia acompañe a los ejércitos argumentando que “bendicen armas”, el sacerdote aclaró: “Nada que ver. El ejército alemán se dedica a la ayuda humanitaria y a asegurar la libertad en los caminos marítimos. La marina alemana no está en conflictos bélicos, defiende los caminos de libertad de los mares. Como dice el himno alemán: unidad, derecho y libertad. Los valores alemanes nos representan en todos lados y hay que defenderlos donde sea, por eso somos pacifistas”.

Hermanar la pastoral castrense
En cuanto a sus anhelos en este camino dentro de la pastoral castrense, el sacerdote compartió su intención de, cuando viaje a la Argentina, contactar al obispo castrense y a los capellanes, para saber de qué manera trabajan la pastoral en la Argentina, y así “poder hermanar la pastoral castrense a nivel internacional”.

“Lo que más extraño de Entre Ríos es la luz. El hemisferio norte es un poco más oscuro. La diferencia es terrible, sobre todo cuando viajo en enero, que en la Argentina es verano. Pero cuando estoy en la Argentina extraño Alemania también”, reconoció.  “¡Y lo que más extraño de mi provincia son las empanadas y el asado!”, concluyó.+