Viernes 12 de agosto de 2022

Tierra Santa: El patriarca pidió que los cristianos sean parte integral de la sociedad

  • 4 de enero, 2022
  • Jerusalén (Tierra Santa) (AICA)
"No queremos ser protegidos y colocados bajo una cúpula de cristal, sino ser parte integral de la vida civil y religiosa", exhorto Mons. Pierbattista Pzzaballa OFM, durante a misa del 1 de enero.
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“Estamos invitados a participar activamente no solo en la vida de la Iglesia, cada uno según sus dones y su vocación, sino también en la de nuestra sociedad. No queremos ser protegidos y colocados bajo una cúpula de cristal, sino ser parte integral de la vida civil y religiosa de nuestra sociedad”, fue el llamamiento realizado por el Patriarca Latino de Jerusalén, monseñor Pierbattista Pizzaballa, dirigido a los cristianos durante la misa del 1 de enero en Jerusalén. 

“Parafraseando el Evangelio, a menudo escucho en nuestros discursos que nos consideramos y queremos ser 'sal y luz'. Pero siempre parafraseando el Evangelio hay que añadir que la sal no es necesaria si se guarda en nuestros hermosos armarios y que la luz hay que ponerla sobre el candelero”, explicó el patriarca. 

"¿Cuánto nuestra sociedad, en Palestina, en Israel, en Jordania y Chipre necesita sal y luz, gente que sepa hacer una contribución positiva, en el mundo de la cultura, la solidaridad, la política?”, continuó monseñor Pizzaballa. 

“A veces escucho que los cristianos queremos 'protección', es decir, queremos estar protegidos de las muchas dificultades y hostilidades, que nos dediquen nuestros espacios. No puedo compartir esta actitud. No queremos ser protegidos y colocados bajo una cúpula de vidrio, sino ser parte integral de la vida civil y religiosa de nuestra sociedad. No nos encontramos en ella por casualidad, sino por un designio de la Providencia y, por lo tanto, queremos ser aquí y ahora una parte integral y constructiva de la vida civil. Y, en la sociedad, queremos ser los que anuncien la Buena Nueva con su estilo de vida, que sepan proponer diferentes modelos de relación.

Debemos aprender a escucharnos más
“Me gustaría mucho que el 2022 fuera un año de reanudación de la vida de la Iglesia”, dijo el patriarca en su homilía. “Después de un largo período de inestabilidad debido a la pandemia, que detuvo muchas de nuestras iniciativas, me gustaría que retomáramos nuestras actividades sin miedo, que empecemos a planificar no tanto nuevos salones parroquiales o renovaciones de iglesias y centros comunitarios, sino iniciativas de anuncio, de compartir, de vida comunitaria".

Dirigiendo su mirada a la diócesis patriarcal, delineó sus perspectivas pastorales futuras, comenzando por el Sínodo. "Estamos en el camino sinodal deseado por el papa Francisco, que quizás no todos entendieron, pero todavía tiene potencial para hacer de la Iglesia un lugar para retomar con fuerza el camino hacia el Señor”, recordó el patriarca, subrayando cómo este itinerario se centra en la escucha. 

“Creo que tenemos que aprender a escucharnos más unos a otros. Escuchar es más que oír. Significa dar cabida a la vida del otro dentro de uno mismo, intentando ponerse en su situación. Escuchar es una forma de ser, una actitud, un estilo de vida”. 

“Espero -dijo monseñor Pizzaballa- que este pequeño Sínodo al menos nos enseñe a escucharnos unos a otros, a escuchar la Escritura, a escuchar el Espíritu que hemos recibido y que no deja de hablarnos. De manera especial se nos invita a salir de nuestros contextos habituales, a escuchar a quienes habitualmente no escuchamos: las mujeres, los marginados, los cristianos que se han alejado, ¡y los jóvenes! Tenemos el deber especial de escuchar a las nuevas generaciones, ellas también tienen sueños que pueden abrir horizontes. Estos sueños pueden mostrar nuevos caminos a recorrer, llevarnos a Cristo, a los demás, al mundo que nos rodea”.

Tener la confianza y la paciencia del sembrador"
Sobre los problemas que acarreó la pandemia, el patriarca advirtió a los fieles: “No debemos quejarnos siempre, encerrarnos en nuestras dificultades. Siento que tengo que decir que con demasiada frecuencia tenemos una visión negativa de todo. Mientras que el encuentro con el Señor, a pesar de las dificultades, nos abre a la vida y a la alegría. Es cierto, estamos cansados de la situación en el mundo y muchas veces también de la Iglesia, desgastada por los problemas de Tierra Santa y de toda nuestra región”. 

Esta vez, sin embargo, agregó, “a pesar de todo nos invita a romper la demora y caminar con grandes pasos hacia Aquel que nos espera en el camino, que nos lleva a la vida. Y debemos superar la preocupación de los números, el deseo de ver inmediatamente los resultados de nuestras acciones e iniciativas: necesitamos tener la confianza y la paciencia del sembrador”. 

Para el patriarca es importante “fortalecer los lazos de comunión entre nosotros. La comunión es la conciencia de pertenencia, de un don recibido, donde uno es parte del otro y la otra parte de sí mismo. La comunión entre nosotros nos da la confianza para abrirnos a nuestros hermanos y hermanas cristianos que no son católicos, pero también a nuestros vecinos musulmanes y judíos”.+