Domingo 17 de octubre de 2021

Tedeum Ecuménico en la catedral de Valparaíso

  • 16 de septiembre, 2021
  • Valparaiso (Chile) (AICA)
Con motivo de las fiestas patrias, el obispo de Valparaíso presidió el décimo octavo Tedeum ecuménico, con aforo reducido, en acción de gracias y para pedir a Dios por el país.
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El obispo de Valparaíso, Chile, monseñor Jorge Patricio Vega Velasco svd., presidió este 15 de septiembre el décimo octavo Tedeum ecuménico en la iglesia catedral. El prelado reflexionó sobre la pandemia, el miedo, las incertidumbres y la rabia que hemos vivido en este tiempo; pero, sobre todo, señaló la importancia de recordar las palabras de Jesús a sus discípulos: ‘La paz esté con ustedes’. 

Tradicionalmente durante el mes de septiembre, en las catedrales de todas las diócesis de Chile, se realizan diversas celebraciones - Tedeum o eucaristías - que son presididas por los obispos o administradores apostólicos respectivos, contando con la presencia de autoridades regionales, con motivo de las fiestas patrias del 18 y 19 de septiembre que celebran el 211º aniversario de la Junta Nacional de Gobierno. 

También se desarrollan acciones de gracias por la patria en parroquias de diversas comunas de Chile. Como el año 2020, dicha histórica tradición tendrá características distintas, por las medidas preventivas sanitarias debido a la pandemia.

Ante la presencia del delegado presidencial Jorge Martínez Durán, autoridades civiles, militares, policiales, de organizaciones sociales y representantes de diversas Iglesias y comunidades cristianas, monseñor Jorge Patricio Vega, reflexionó sobre la paz y señaló que ante los tiempos difíciles que hemos vivido aflora en nuestro corazón aquel saludo de Jesús: “La paz esté con ustedes”. “Con este saludo Jesús se presenta resucitado y triunfante ante sus discípulos que se encontraban encerrados en un cuarto llenos de miedo. El verlo resucitado, la venida del Espíritu Santo, y la confianza que les entregó el saludo de Jesús, le permitió a este grupo de discípulos, perder el miedo y abrir las puertas del cuarto donde se encontraban para salir a anunciar a todos que el Mesías que todos esperaban, había venido y no era otro que el mismo Jesús que las autoridades habían tomado preso, torturado y crucificado”.

“Han pasado varios siglos desde el tiempo de Jesús y la situación actual mantiene algunas características similares a las descritas por el Evangelio. Debido a la experiencia vivida en estos meses de Pandemia, todavía persiste entre muchos de nosotros el miedo, la incertidumbre y la rabia”.

Ante las diversas situaciones que nos causan miedo, incertidumbre y rabia, vuelven a resonar las palabras de Jesús al pequeño grupo de discípulos: “La paz esté con ustedes”. “Pero la paz, el Shalom que entregó Jesús al grupo de los doce y que nos entrega hoy a nosotros, comporta todo lo necesario para vivir en armonía. Es una paz que disipa todos los miedos, las incertidumbres y las rabias” señaló monseñor Vega.

“Aceptando la paz de Cristo es posible dialogar con los otros a partir de lo que nos une y no de lo que nos divide”, señaló.

Recordó los diversos signos de paz que hemos visto en este tiempo de pandemia en nuestro país tanto por funcionarios de la salud, los funcionarios gubernamentales, los funcionarios municipales y el profesorado a lo largo del país

También mencionó la cercanía que los creyentes han tenido hacia el sufrimiento de las personas en esta pandemia. 

“Todas las confesiones religiosas aquí presentes, observó el prelado, hemos buscado formas de responder a las necesidades de una ciudadanía desconcertada por no sentir la cercanía pronta del Estado. Muchas iglesias y confesiones religiosas nos hemos esforzado para cumplir con nuestra vocación de servicio al Evangelio y al Pueblo de Dios. Especialmente, en la realización de actividades solidarias; en el acompañamiento de enfermos y adultos mayores; y en cientos de ritos fúnebres donde se sigue acompañando a familias afectadas por la pérdida de algún ser querido”.

"Junto con mirar nuestro pasado, debemos pensar sobre el futuro y los sueños que tenemos como país: soñamos con el fin de la pandemia, con tener una Carta Magna que nos permita caminar en paz y justicia por muchos años más". 

“Otro gran sueño, es que podamos entregar a nuestras futuras generaciones una tierra tan bella como la que recibimos, en la cual las montañas sigan cubiertas de nieve, los ríos cristalinos continúen bañando los valle donde cultivamos nuestros alimentos y pasta nuestro ganado. Soñamos entregar a nuestros herederos un mar libre de toda contaminación”.

“Soñamos que no se esconda a Dios, que por experiencia sabemos cómo acompaña cada acontecimiento nacional. Soñamos que Dios pueda continuar ocupando un lugar relevante en nuestra historia, entregándonos esa Paz que proviene de Él, y así cada habitante de esta bendita tierra tenga la oportunidad de acogerlo en su corazón”, concluyó el obispo de Valparaíso su homilía.+