Viernes 17 de septiembre de 2021

Sesenta años de la profesión religiosa de la hermana Canisia Alger

  • 7 de agosto, 2012
  • Adrogue (Buenos Aires) (AICA)
La hermana Canisia Alger celebró sus 60 años de profesión religiosa perpetua en la Congregación de las Hermanas de las Escuelas de Nuestra Señora, destaca "La Hojita de la Semana", boletín de la parroquia Medalla Milagrosa, de la localidad bonaerense de Adrogué. Allí, atiende a las familias con necesidades, se ocupa de la catequesis para la Confirmación en una comunidad que define como "agradable", y le preocupa no poder ofrecer continuidad de formación y vivencia comunitaria a los jóvenes luego de que reciben ese sacramento. Luego de haber vivido el nazismo y la afiliación automática de niños y niñas al cumplir los diez años, le duele la acusación que le hacen al papa Benedicto XVI, de haber formado parte de las juventudes hitlerianas. "Quienes lo hacen no tienen idea de los métodos y de la vida cotidiana bajo el régimen nazi", asegura. Recordó, entre otros gratos momentos de su vida, haber podido asistir en 1985 a la beatificación de la Madre Teresa de Jesús Gerhardinger, fundadora d
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La hermana Canisia Alger celebró sus 60 años de profesión religiosa perpetua en la Congregación de las Hermanas de las Escuelas de Nuestra Señora, destaca "La Hojita de la Semana", boletín de la parroquia Medalla Milagrosa, de la localidad bonaerense de Adrogué.

Bautizada Ana María, es la mayor de cinco hermanos, y recuerda su vida familiar como "sencilla y feliz".

Vivía en Kempten, Alemania y a los 17 años su deseo era ser misionera, por lo que ingresó en la Congregación de las Hermanas de las Escuelas de Nuestra Señora.

Luego del año de noviciado en Baviera, hizo sus primeros votos religiosos de virginidad consagrada, pobreza evangélica y obediencia apostólica. Tres años después pueden renovarse los votos, pero la hermana Canisia solicitó hacer sus votos perpetuos más pronto. El nombre elegido para su vida religiosa fue inspirado en San Pedro Canisio, infatigable misionero y catequista.

El deseo de ser misionera estuvo a punto de concretarse al estar destinada al Japón, sin embargo una enfermedad le impidió salir con el contingente. Los caminos del Señor la trajeron finalmente a la Argentina.

Llegó a Buenos Aires con su formación de maestra y aquí se recibió de profesora de Ciencias Biológicas. Su primer destino fue en San Javier donde permaneció 13 años. Luego 25 años en el Colegio Luján y nuevamente en San Javier por otros 14 años.

Junto a las hermanas Yanina y Paola, volvió a Adrogué para hacerse cargo de la capilla Nuestra Señora de la Paz y la misión de construir comunidad. Atiende a las familias con necesidades, se ocupa de la catequesis para la Confirmación en una comunidad que define como "agradable", y le preocupa no poder ofrecer continuidad de formación y vivencia comunitaria a los jóvenes luego de la Confirmación.

Luego de haber vivido el nazismo y la afiliación automática de niños y niñas al cumplir los diez años, le duele la acusación que le hacen al papa Benedicto XVI, de haber formado parte de las juventudes hitlerianas. "Quienes lo hacen no tienen idea de los métodos y de la vida cotidiana bajo el régimen nazi", asegura.

Entre los gratos recuerdos de su larga vida como religiosa, hubo dos acontecimientos que destaca especialmente: el haber podido asistir en 1985 a la beatificación de la Madre Teresa de Jesús Gerhardinger, fundadora de la Congregación, y la visita de la Madre Teresa de Calcuta al Colegio Nuestra Señora de Luján.

En la actualidad, dijo, "siente una unión íntima con el Señor y su esperanza en este momento es estar preparada para el encuentro definitivo con el Señor" y desea "un resurgimiento de la Nación Argentina" y la formación de grupos juveniles en su comunidad.+