Martes 3 de agosto de 2021

Reabren los templos del país, con excepciones en el AMBA

  • 18 de mayo, 2020
  • Buenos Aires (AICA)
Los templos de un número importante de diócesis argentinas reabrieron sus puertas a los fieles, a excepción de la arquidiócesis de Buenos Aires y de jurisdicciones eclesiásticas bonaerenses.
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Los templos de un número importante de diócesis argentinas reabrieron sus puertas para la asistencia espiritual personal y rezos individuales, bajo estrictas medidas de seguridad a raíz de la pandemia por el coronavirus, a excepción de la arquidiócesis de Buenos Aires y de jurisdicciones eclesiásticas bonaerenses.



En ningún caso, la resolución de las autoridades civiles autoriza las misas y celebraciones masivas, que siguen vedadas a los fieles para evitar contagios por el coronavirus.



Buenos Aires

La arquidiócesis de Buenos Aires mantiene las disposiciones preventivas del coronavirus vigentes desde el 19 de marzo en esta jurisdicción eclesiástica. "La perspectiva de un aumento de infectados en nuestra ciudad debe agudizar nuestro sentido común de cuidar la vida", fundamentaron.



“Para la Iglesia que peregrina en Buenos Aires, no se modifica en nada lo actuado hasta ahora, manteniéndose vigentes las indicaciones mencionadas el 19 de marzo, en particular, la de tener las parroquias disponibles para acompañar las necesidades de nuestros hermanos”, precisó en un comunicado.



Córdoba

El gobernador Juan Schiaretti entregó al arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos Ñáñez y a su obispo auxiliar, monseñor Pedro Torres, el protocolo elaborado por el Centro de Operaciones de Emergencia, que contempla la apertura de las iglesias para la oración individual y la atención de fieles.



El documento alcanza a todos los credos religiosos que integran el Comipaz y no permite, en esta fase del aislamiento social preventivo y obligatorio, misas u otras celebraciones religiosas que impliquen aglomeración de personas, como medida de prevención del Covid-19.



Tucumán

El arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Alberto Sánchez, comunicó a la comunidad que se siguen asumiendo las indicaciones de las autoridades sanitarias de la provincia, por lo que “de momento se mantendrán los templos cerrados y las celebraciones litúrgicas sin asistencia de fieles”.



El prelado solicitó a los fieles católicos “fortalecer la oración al Señor de la Salud y a la Virgen de la Merced para asumir con paciencia y comprensión esta difícil situación”.



Catamarca

La catedral basílica y santuario de Nuestra Señora del Valle reabrió sus puertas el 16 de mayo, luego de que permanecieran cerradas durante dos meses, debido al aislamiento social obligatorio por la pandemia del coronavirus.



A partir de la flexibilización, y respetando el distanciamiento social, el uso del barbijo y el alcohol en gel, los fieles y devotos ingresaron al recinto sagrado para orar durante unos minutos frente a la Madre del Valle.



En la catedral de Catamarca sólo se pudieron utilizar los bancos de la nave central para la oración individual, ya que el acceso a los altares laterales está cerrado, al igual que el Camarín.



El instrumento legal correspondiente autoriza a los fieles a “asistir a Iglesias y templos a orar, debiéndose evitar la aglomeración de personas”.



Asimismo, establece que “queda prohibida la asistencia y permanencia de personas mayores de 60 años, menores de dos años y personas que integran los grupos de riesgo”.



Las actividades que pueden realizarse son oración individual de cada fiel, y confesión o ayuda espiritual con el sacerdote. No habrá misas ni otras celebraciones comunitarias.



Lomas de Zamora

El obispo de Lomas de Zamora, monseñor Jorge Lugones SJ, junto con sus obispos auxiliares, difundió un mensaje en el que advirtieron que “la pandemia no ha terminado, estamos en la curva ascendente de los contagios y de muertes”, y por ello, confirmaron: “Habiendo consultado al Consejo de Presbíteros vemos que aún no es tiempo para abrir nuestros templos”.



Por tal motivo, invitó a la comunidad diocesana a “seguir caminando como hasta ahora, sin bajar los brazos, con la misma o mayor pasión y entrega. Sin aflojar en la vivencia de Iglesia doméstica en nuestros hogares, manteniéndonos firmes en la caridad especialmente para con los más vulnerables”.+