Martes 19 de octubre de 2021

Perdón, unidad y reconciliación pide el obispo herido en Sudán del Sur

  • 29 de abril, 2021
  • Nairobi (Kenia) (AICA)
Desde la cama del hospital donde se recupera del atentado en el que hirieron sus piernas el obispo electo de Rumbek pidió a su comunidad "permanecer juntos en la oración y perdonar".
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Oración, unidad, perdón y reconciliación, es el mensaje lanzado, desde la cama de un hospital, por el monseñor Christian Carlassare, obispo electo de Rumbek, en Sudán del Sur, víctima de un atentado en el que le hirieron en las piernas, durante la noche del 25 al 26 de abril.                                                                      

Tras la primera atención médica en el hospital de Rumbek el obispo fue trasladado a Nairobi (Kenia) para recibir más cuidados y terapia.

En un mensaje dirigido a la comunidad católica de Rumbek, publicado en el sitio web de los Misioneros Combonianos, el obispo electo expresó: “Deseo aprovechar esta ocasión para saludar a cada uno de ustedes, hermanos y hermanas de Rumbek. Estoy bien, estoy en tratamiento y estoy mejorando”. 

“Me llevará algún tiempo volver a caminar con mis propias piernas, pero estoy seguro de que volveré para estar con ustedes. Por favor, permanezcamos juntos en la oración y estemos dispuestos a perdonar en nuestra comunidad”. 

“Busquen la justicia con el mismo corazón de Dios, es decir, un corazón misericordioso que pueda enseñar la paz, la misericordia hacia cada persona, porque estos valores están presentes en lo más profundo del corazón de cada uno de nosotros”. 

“Aunque esté lejos, me siento unido a ustedes, permanezcamos unidos en este proceso de reconciliación”.

En declaraciones a VaticanNews el prelado electo de Rumbek había manifestado que “no dejaré de perseguir el sueño de un país pacificado: es el deseo de toda la Iglesia”.

El padre Carlassare aseguró que no quiere condenar a los pistoleros que lo hirieron en las piernas con rifles Kalashnikov: “Lo hago porque son jóvenes y seguramente no actuaron por una razón contra mí. Sospecho que alguien les encargó esto.

“Por lo tanto, siento que puedo perdonarlos, como perdono a los que los llevaron a comportarse así. Y lo hago en nombre de todo el pueblo de Rumbek que, cuando me dispararon, estaba fuera del hospital de la ciudad y del aeropuerto, diciéndome: “padre no nos abandones, padre vuelve. No querían dejarme marchar para no perder a su obispo”.+