Sábado 25 de septiembre de 2021

Papa: También al final de este año damos gracias por el bien recibido

  • 30 de diciembre, 2020
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
La oración de acción de gracias fue el tema central de la catequesis del Papa en la audiencia general de este último miércoles del año 2020.
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“Todos nacemos porque alguien deseó la vida para nosotros. Y esta es solo la primera de una larga serie de deudas en las que incurrimos mientras vivimos. Deudas de gratitud”, afirmó el papa Francisco durante la audiencia general de este miércoles 30 de diciembre, celebrada en la Biblioteca Vaticana. 

“Al final de este año difícil - dijo Francisco- quizás estemos tentados a ver en primer lugar lo que no fue posible hacer y lo que nos faltó. Pero no olvidemos las muchas, innumerables razones para agradecer a Dios y a los que estuvieron cercanos”.

Reanudando el ciclo de la catequesis sobre la oración, Francisco se centró en el tema de la oración de acción de gracias, para ello ha citado el texto del evangelista Lucas: mientras Jesús estaba en camino, se le acercaron diez leprosos que imploran: «¡Jesús, ¡Maestro, ten compasión de nosotros!»”.

“Sabemos que, para los enfermos de lepra, al sufrimiento físico se le unía la marginación social y la marginación religiosa. Jesús no rehúye al encuentro con ellos”, afirmó el Papa; y aunque en este pasaje no hay contacto físico, Jesús los invita a presentarse a los sacerdotes. A continuación, subrayó: “Jesús no dice otra cosa. Escuchó su oración, su grito de piedad, y los manda enseguida a presentarse a los sacerdotes”.

Lo que ocurre en el camino
Francisco pone en evidencia las situaciones que se dan cuando ellos van en busca de los sacerdotes: lo primero que ocurre: “Los diez se fían, no se quedan hasta el momento de estar curados, no: se fían y van enseguida, y mientras están yendo se curan, los diez”. Segundo, “de ese grupo, solo uno, antes de ir donde los sacerdotes, vuelve atrás a dar las gracias a Jesús y alabar a Dios por la gracia recibida”. En seguida, Jesús hace notar: “ese hombre era un samaritano, una especie de “hereje” para los judíos de la época. Jesús comenta: «¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?».

El Papa muestra que este pasaje, por decirlo de alguna manera, “divide el mundo en dos: quien no da las gracias y quien da las gracias; quien toma todo como si se le debe, y quien acoge todo como don, como gracia”.

Toda situación puede convertirse en acción de gracias
Citando al Catecismo, Francisco dijo: «Todo acontecimiento y toda necesidad pueden convertirse en ofrenda de acción de gracias» Y añadió: “La oración de acción de gracias comienza siempre desde aquí: del reconocerse precedidos por la gracia. Fuimos pensados antes de que aprendiéramos a pensar; fuimos amados antes de que aprendiéramos a amar; fuimos deseados antes de que en nuestro corazón surgiera un deseo. Si miramos la vida así, entonces el “gracias” se convierte en el motivo conductor de nuestras jornadas”.

La Eucaristía
“Para nosotros cristianos el dar las gracias ha dado nombre al Sacramento más esencial que hay: la Eucaristía” afirma Francisco, quien añade: “Los cristianos, como todos los creyentes, bendicen a Dios por el don de la vida. Vivir es ante todo haber recibido. Todos nacemos porque alguien ha deseado para nosotros la vida”. 

Durante la vida, subrayó Francisco, “hay personas que nos han mirado con ojos puros, gratuitamente y han hecho surgir en nosotros la gratitud. También la amistad es un don del que estar siempre agradecidos”.

La gratitud crece en el encuentro con Jesús
“Los Evangelios testifican que el paso de Jesús suscita a menudo alegría y alabanza a Dios en aquellos que lo encontraban”, dijo Francisco, quien recordando el pasaje de los diez leprosos afirma: “todos estaban felices por haber recuperado la salud, pudiendo así salir de esa interminable cuarentena forzada que les excluía de la comunidad. Pero entre ellos hay uno que a la alegría añade alegría: además de la sanación, se alegra por el encuentro sucedido con Jesús. No solo está libre del mal, sino que ahora también posee la certeza de ser amado”.

“Cultivemos la alegría tratemos de estar siempre en la alegría del encuentro con Jesús. Si estamos en Cristo, ningún pecado y ninguna amenaza nos podrán impedir nunca continuar con alegría el camino, junto a tantos compañeros de viaje” afirmó el Papa.

Al final de la catequesis, Francisco pone en evidencia los frutos de la alegría: “No dejemos de agradecer: si somos portadores de gratitud, también el mundo se vuelve mejor, quizá solo un poco, pero es lo que basta para transmitirle un poco de esperanza.” 

“El mundo tiene necesidad de esperanza y con gratitud, con esta actitud de decir gracias, transmitimos algo de esperanza. Todo está unido y conectado, y cada uno puede hacer su parte allá donde se encuentra. El camino de la felicidad es el que San Pablo ha descrito al final de una de sus cartas: «Oren constantemente. En todo den gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de ustedes. No extingan el Espíritu», “hermoso programa de vida”, concluyó Francisco. +