Domingo 3 de julio de 2022

Obispos colombianos visitaron la Amazonía y exhortaron a "superar miedos y temores"

  • 15 de junio, 2022
  • Bogotá (Colombia) (AICA)
"Respeten el don sagrado de la vida", pidió el episcopado colombiano a grupos armados ilegales, durante su misión por la Amazonía efectuada del 9 al 11 de junio.
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“Les exigimos por el dolor que hemos constatado que respeten el don sagrado de la vida que está por encima de cualquier propósito de lucro y beneficio”, fue el ruego de la presidencia del episcopado colombiano (CEC) a los actores armados ilegales, durante su visita al Vicariato Apostólico de Puerto Leguízamo efectuada del 9 a 11 de junio. La Jurisdicción eclesiástica situada al sur de Colombia, comprende los departamentos de Putumayo y Caquetá, además de la región definida para la diócesis de Mocoa-Sibundoy y donde convergen las fronteras de tres naciones hermanas: Colombia, Perú y Brasil.

“Caminar juntos nos permitió la escucha paciente y sincera de las comunidades y sus instituciones. Fue espacio seguro en el que como pastores hemos acogido los clamores y animado en la esperanza; hemos celebrado la fe con todas ellas, valorando la fuerza de lo simbólico de estas culturas ancestrales; hemos conocido y reconocido el rostro de una Iglesia que avanza venciendo miedos y temores en la Amazonía, siendo digna de la hora que le toca vivir”, así resumieron los obispos su visita que, en nombre de la sinodalidad y la cercanía a estos pueblos, realizaron encabezados por el presidente de la CEC, el arzobispo de Bogotá, monseñor Luis José Rueda Aparicio. 

En el comunicado final, subrayaron que la escucha y el discernimiento con pastores, sacerdotes, religiosos y religiosas, catequistas, equipos misioneros, organizaciones sociales y comunidades ancestrales, ha puesto de manifiesto la urgencia de hacer un llamamiento a quienes tienen responsabilidades de gobierno en los asuntos públicos “para que se frenen las muertes violentas, desapariciones, amenazas y desplazamientos que están direccionadas principalmente a las comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes”.

El cultivo ilícito de este territorio atrae a grupos armados ilegales, lo que ha contribuido al clima de inseguridad y desprotección de los habitantes.

Por ello, los participantes en la visita, hicieron un llamamiento a las principales autoridades del Gobierno y a todas las fuerzas vivas de la región para que fijen su mirada en estos territorios y brinden las ayudas necesarias de una manera más integral, explorando caminos de solución a corto, mediano y largo plazo. 

Nada justifica el drama de la guerra
A los actores armados les pideron que “respeten la vida de toda persona como don sagrado y por encima de cualquier propósito de lucro o beneficio… nada justifica el drama de la guerra”. Además, recuerdan a todo el pueblo colombiano que “el cuidado de creación, que es nuestra casa común, no puede hacerse realidad si seguimos destruyendo la vida”. 

"Actualmente la situación de inseguridad para los habitantes de la región se ha intensificado, alejando a las comunidades de la responsabilidad ancestral que tienen frente al cuidado del territorio y más bien considerando la opción de iniciar su vida en otra parte del país, situación que sabemos viene con otras problemáticas para las comunidades desplazadas".

"Las comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes, a pesar de los atropellos que se dan por cuenta de las extracciones mineras y la depredación en estos territorios amazónicos, siguen valientemente defendiendo la diversidad biológica y cultural". 

Tras el encuentro con los pastores, el presbiterio, las comunidades religiosas, los catequistas, las organizaciones sociales y las comunidades ancestrales, la presidencia del episcopado llamó a quienes tienen responsabilidades de gobierno en el ámbito público para que se frenen las muertes violentas, desapariciones, amenazas y desplazamientos que están direccionadas principalmente a las comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes.

“El clamor de la Amazonía -concluyó el comunicado- es a que nos planteemos seriamente una producción menos agresiva y contaminante, un esfuerzo por distribución de los bienes más equitativa, y una cultura por un consumo responsable”.+