Sábado 13 de julio de 2024

Monseñor Macín: "Recuperar y reparar los vínculos esenciales con Dios, los hermanos y la casa común"

  • 23 de febrero, 2023
  • Reconquista (Santa Fe) (AICA)
El obispo de Reconquista presidió ayer la misa del Miércoles de Ceniza y además difundió un mensaje especial para la Cuaresma que está comenzando.
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El obispo de Reconquista, monseñor Ángel José Macín, dio inicio ayer al tiempo de Cuaresma en la catedral diocesana, con una misa solemne y la imposición de las cenizas. Al mismo tiempo, difundió un mensaje especial para este tiempo del año litúrgico.

En su homilía, entre otras recomendaciones, pidió a los fieles "recuperar y reparar los vínculos esenciales con Dios, los hermanos y la casa común, por medio de la oración, la limosna y el ayuno".

Instó a "que la penitencia de este tiempo tenga como cauce la realidad compleja que hoy vivimos, por el olvido de Dios, la creciente conflictividad y el maltrato de la creación", y recordó que la conversión es, ante todo, “una gracia que debemos pedir y hacer que fructifique en la vida personal y social”.

Por otro lado, en su mensaje para la Cuaresma 2023, titulado “Él te rejuvenece como el águila”, monseñor Canecín se refirió al inminente comienzo del “Año Diocesano de los Jóvenes”, y comentó: “Nada mejor que tomar la metáfora del rejuvenecimiento como sinónimo de conversión, el llamado propio de la cuaresma, y modesto anticipo de la Pascua”.

"Hablar de rejuvenecimiento, en términos de la vida cristiana, no es anclarse a la falsa idea de la ‘eterna juventud’. Más bien es hablar de recreación. Es abrir más ampliamente el corazón al Espíritu de Dios, que todo lo renueva y rejuvenece”, precisó. “Dios puede hacer nueva la vida y la historia de una persona y de un pueblo, como le sucede al águila, la cual según algunas leyendas de pueblos primitivos, incluido Israel, al promediar su vida se retira a algún lugar escarpado, y con determinación, logra dejar atrás lo que no le sirve, para recomenzar su vuelo”, y continuó en el mismo sentido: “Rejuvenecer es una expresión que perfectamente se puede ensamblar con la dinámica de la conversión”.

“La conversión, eje del transitar cuaresmal, que nos conduce a la Pascua, es volver al comienzo, es cambiar de mentalidad, es darle un giro totalmente nuevo a la existencia, siguiendo las huellas del Maestro, hasta alcanzar una vida plena”. En efecto, “la conversión no es, ante todo, un ejercicio voluntarista, sino una apertura sincera a la acción de la gracia que brota de Cristo Resucitado”.

Monseñor Macín precisó entonces, acerca del cambio que debe realizar cada creyente: “Para que nuestro camino cuaresmal sea concreto, cada uno tendrá que pensar en su propio caminar, en su vida interior, y descubrir en aquellos ámbitos que, por diferentes razones, fueron envejeciendo y como ‘pegándose’ a nuestro modo de ser. Hablo del olvido de Dios, de la indiferencia, la intolerancia, la agresividad, el orgullo, la pereza y la desidia, y tantas otras cosas que nos pesan y no nos dejan seguir con libertad y alegría al Señor”.

El prelado se refirió después a la necesidad del “llamado a la conversión pastoral, al rejuvenecimiento de las estructuras de nuestros organismos diocesanos, de nuestras parroquias, de nuestras capillas, de nuestros movimientos y grupos, también tiene que ser concreto”. Y subrayó: “Revisar si no hemos envejecido en la comunicación, en la participación, en la alternancia de los servicios en la comunidad, en la manera de recibir y de llegar a la gente del barrio o del pueblo. El camino sinodal que estamos recorriendo es como una ‘larga cuaresma’, que nos dispone a un nuevo modo de ser Iglesia”.

Subrayó que “la participación de los jóvenes y el lugar que realmente le ofrezcamos en nuestras comunidades, puede ser un verdadero termómetro para saber si estamos dejando que el Espíritu nos rejuvenezca, o si somos cristianos o comunidades instaladas, que no caminan ni dejan caminar a otros”.

Y finalizó, en la misma línea: “Una vez más, insisto en el papel decisivo de los jóvenes para que, nuestra Iglesia Diocesana, arraigando en su historia, se proyecte hacia un tiempo nuevo, desafiante, con renovado impulso, con auténtico entusiasmo, con originales estrategias. De ustedes, queridos jóvenes, depende en gran medida la vitalidad de nuestra Iglesia particular”.+

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