Lunes 16 de mayo de 2022

Mons. Ojea: "Es necesario ver y vivir el amor de Dios"

  • 30 de mayo, 2021
  • San Isidro (Buenos Aires) (AICA)
El obispo de San Isidro consideró que en las crisis, como la actual, es necesario hacerse tiempo para escuchar, sonreír, decir gracias, pedir permiso, pedir perdón; alentando y sosteniendo a los demás
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El obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Oscar Vicente Ojea, comenzó su reflexión semanal señalando que este domingo es la solemnidad de la Santísima Trinidad, a la que definió como la celebración de "la intimidad de Dios".

"Dios es familia, Dios es relación, Dios está continuamente saliendo de sí mismo para encontrarse en cada persona. Dios que es familia, nos ha creado a nosotros también para ser familia”, aseguró, y agregó: “Hemos sido creados para el amor y para ser amados".

"Desde que nacemos, desde que somos arrojados a la existencia, necesitamos que nos abracen, que nos lleven al pecho, que nos contengan. No podemos vivir sin amor, estamos hechos para eso y cuando vivimos en amor, vivimos en comunión, reflejamos a la Trinidad", sostuvo.

Tras preguntarse "dónde se esconde este Dios amor hoy en medio de nosotros”, respondió: "Me parece que estamos atentos a una cantidad de problemas que nos van poniendo delante los medios; también nuestra misma realidad, llena de molestias, dificultades, contrariedades, enojos. A veces no vemos algunas realidades, que están muy cerquita de nosotros pero que están cargadas del amor de Dios".

El prelado sanisidrense puso como ejemplo lo que le contó, hace unos días, una señora amiga que tiene a su esposo internado y grave. "Me decía lo que significaba la enfermera que lo atendía; cómo le llevaba detalles de como estaba, desde qué comía, hasta cómo se sentía y había armado una suerte de videollamada para que pudieran comunicarse”, describió sobre ese caso.

Asimismo, recordó que el papa Francisco, en la encíclica Fratelli tutti, hace hincapié en la virtud de la amabilidad. "En un mundo muy individualista, donde crece la agresividad; en tiempos de crisis aparece la virtud de la amabilidad: esta amabilidad es no dejarse llevar por la ansiedad y hacerse tiempo para escuchar, para sonreír, para decir gracias, para pedir permiso, para pedir perdón; alentando a los demás, sosteniendo la vida de los demás, creando espacios de escucha, aliviando el peso de la vida de los demás”.+