Viernes 9 de diciembre de 2022

Mons. Ñañez: Mirar a María, su testimonio discipular y misionero en el hoy de nuestra vida

  • 25 de septiembre, 2022
  • San Miguel de Tucumán (AICA)
El arzobispo emérito de Córdoba presidió la misa por la solemnidad de Nuestra Señora de la Merced y animó a "vivir con generosidad y alegría nuestra vocación y misión de discípulos". Saludo del Papa.
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Una multitud de fieles participaron este sábado 24 de septiembre de la misa central por la solemnidad de Nuestra Señora de la Merced, patrona de la provincia de Tucumán, que presidió en la catedral local el arzobispo emérito de Córdoba, monseñor Carlos José Ñáñez, y concelebrada por el arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Alberto Sánchez; el obispo auxiliar de esa diócesis, monseñor Roberto José Ferrari; el obispo castrense, monseñor Santiago Olivera; el obispo emérito de Concepción, monseñor José María Rossi OP; junto con el clero arquidiocesano. Participaron el vicegobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo; el intendente de la capital provincial, Germán Alfaro; autoridades militares, legislativas, religiosas y religiosos.

En la homilía, monseñor Ñáñez recordó: “Celebramos hoy, con especial solemnidad, la fiesta de la patrona de la arquidiócesis, Nuestra Señora de la Merced, la querida 'Virgen Generala', como cariñosamente la nombran los tucumanos en recuerdo del triunfo de las armas patriotas y del gesto del General Manuel Belgrano de nombrarla Generala del Ejército del Norte y entregarle su bastón de mando, luego de la batalla librada en esta ciudad el 24 de septiembre de 1812”.

Asimismo, el prelado dijo que también “festejamos el jubileo de la arquidiócesis, creada el 15 de febrero de 1897, es decir, hace 125 años”. “Es sin duda un acontecimiento de gracia, a la vez que una invitación a una renovación de todos sus miembros en su condición de 'discípulos misioneros' de Jesús”, aseguró. 

En ese sentido, monseñor Ñáñez afirmó que para encarar dicha renovación, nada más adecuado que mirar a María Santísima, ya que “su presencia misionera, y servidora, es ejemplar para todo discípulo-misionero”.

“María discípula y misionera es también maestra”, dijo, al tiempo que añadió que "estamos invitados entonces a mirar María, a contemplar su ejemplo, a seguir sus huellas, procurando interpretar y, por así decir, traducir su testimonio discipular y  misionero en el hoy de nuestra vida, con verdadera creatividad en los modos y con  auténtica fidelidad en su espíritu”, manifestó.

Por otra parte, el prelado animó a seguir "caminando juntos” como comunidad, “reconociendo la fundamental e igual dignidad que todos poseemos en el pueblo de Dios en virtud del sacramento del bautismo”. 

A su vez, el arzobispo emérito de Córdoba subrayó: "En esta Eucaristía pedimos que sepamos vivir con generosidad y alegría nuestra vocación y misión de discípulos para que la bondad de Dios se manifieste cada vez más, para el bien de toda la comunidad  eclesial y para el bien de toda la sociedad, especialmente en los momentos difíciles  que atraviesa en este momento nuestra querida Patria”.

Finalmente, invitó a los presentes a encomendarse a los “cuidados maternales de María Santísima, nuestra Madre, que hoy y cada día nos hace la preciosa Merced de traernos y darnos a su Hijo único, el Salvador de todo el mundo”.

Antes de la misa central y como parte de las actividades realizadas en la solemnidad de Nuestra Señora de la Merced, que este año fue acompañada por el lema “Feliz de ti por haber creído en el amor”, los fieles participaron de la tradicional procesión con la imagen de la Virgen por las calles de la capital tucumana, y también del acto cívico militar y religioso en la Plaza Belgrano, conmemorando 210 años de la Batalla de Tucumán. 


En el acto se realizó un homenaje al General Manuel Belgrano y los caídos en la batalla. Los alumnos del Liceo Militar recibieron el Escapulario de la Virgen de la Merced, impuesto por las damas de la Cofradía de Nuestra Señora de la Merced.

Saludos del papa Francisco por los 125 años de la arquidiócesis
A través de un videomensaje, el pontífice envió un saludo por el 125° aniversario de la comunidad arquidiocesana, a quien pidió también que "no se olviden de rezar por mi" y que "no pierdan el buen humor".+

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