Lunes 27 de septiembre de 2021

Mons. Mestre pidió la intercesión de la Virgen por el fin de la pandemia

  • 11 de febrero, 2021
  • Mar del Plata (Buenos Aires) (AICA)
El obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre, presidió el 11 de febrero una misa en la gruta de Nuestra Señora de Lourdes, pidiendo su intercesión por el fin de la pandemia.
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En el día de Nuestra Señora de Lourdes, la Iglesia celebra la Jornada Mundial del Enfermo. En ese marco, el obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre, presidió una misa en la gruta dedicada a la Virgen.

En su homilía, el prelado destacó tres puntos: Sufrimiento, intercesión y movimiento.

La primera lectura, consideró, “nos pone en contacto con todos los sufrimientos de nuestra vida. Lourdes es siempre la mirada hacia el enfermo, especialmente este año con la pandemia que marca el drama de la enfermedad y el aislamiento”. En ese sentido, animó: “Tomemos contacto con los sufrimientos de cada uno de nosotros y toda la patria como lo hace una madre con sus hijos”.

“Con la intercesión comienza a aparecer la luz de la Virgen, a quien pedimos por el fin de la pandemia, pedimos su intercesión como madre de Dios para que cuide, acompañe y consuele a los enfermos. Ante el dolor, pidamos la intercesión de la Madre y descubramos que no estamos solos en medio del sufrimiento. Ella nos cuida, nos ama como Madre”.

Finalmente, señaló, “debemos entrar en el movimiento de la Virgen, que sale en la defensa de la vida, va al encuentro de Isabel. Seamos también nosotros personas en movimiento, salgamos como la Virgen al encuentro de los otros, que el miedo no nos paralice, no nos detenga”. 

“Respetemos todos los protocolos, cuidémonos, pero que el miedo no se apodere de nuestro corazón. Hagamos como la Virgen, pongámonos en movimiento, muchos esperan nuestro consuelo por la Gracia de Dios y por la intersección de la Virgen”.

Finalizada la misa, comenzó la caravana con la Virgen por las calles del puerto, visitando parroquias e instituciones, finalizando en la catedral de los santos Pedro y Cecilia, donde fue recibida por el obispo, para luego volver a la gruta.+