Sábado 31 de julio de 2021

Mons. Mestre: La pandemia es una verdadera enseñanza y no un castigo divino

  • 6 de abril, 2021
  • Mar del Plata (Buenos Aires) (AICA)
El obispo de Mar del Plata afirmó a la revista La Tecla que "esta crisis tiene que ser una oportunidad de aprendizaje"
Doná a AICA.org

“La pandemia desnudó muchas situaciones que ya estaban presentes, como el problema de la pobreza”, afirmó a la revista La Tecla, el obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Antonio Mestre, en la que expuso su mirada sobre el impacto social de la pandemia, a la que consideró “una oportunidad de aprendizaje”.

“Estoy totalmente convencido de que la pandemia es una verdadera enseñanza y no un castigo divino, como plantean algunos sectores más fundamentalistas”, dijo monseñor Mestre durante la entrevista, aunque reconoció que “es una situación dolorosa, compleja, difícil”. 

Al respecto subrayó que “desde la fe pedimos ser liberados, pero como dice el papa Francisco, a la luz de esta situación, o salimos mejores o salimos peores. Yo comparto el hecho de asumir el desafío de salir mejores”. 

Sobre los números de la pobreza, que ya eran elevados antes de la crisis sanitaria y que ahora según los últimos datos se sumaron unos 100.000 pobres más en la ciudad de Mar del Plata, el obispo diocesano reconoció que le preocupa porque “lo dan los datos y lo veo reflejado en mis recorridas”. 

“Yo no trabajo cuerpo a cuerpo, pero conduzco a las 51 Cáritas que tengo en toda la diócesis. El rostro de la pobreza igual lo tenemos en el centro, en la gente en situación de calle, en los cajeros. En el servicio de la noche de la caridad, del Hogar de Nazaret. Estos lugares, estos rostros me van confirmando lo que dan el Indec y también la UCA, que en líneas generales coinciden”.

La gestión de la pandemia
Monseñor Mestre reconoce que la gestión de la pandemia no tuvo “grandes diferencias entre la municipal, provincial y nacional” y consideró que “siempre hubo diálogo y voluntad de aportar lo que se podía. Yo parto de la buena voluntad de cada uno, más allá de su signo político, de querer solucionar los problemas realmente que la pandemia nos trajo”, señaló.

Sobre su participación en el Consejo Económico, Productivo y Social, el obispo de Mar del Plata confiesa que si bien aún no tuvo ninguna reunión formal “la expectativa es positiva”.

“Será un ámbito -explicó- donde se pueda gestionar la pandemia y la postpandemia. Espero ser un interlocutor que represente al mundo creyente para poder hacer un aporte de este diálogo que tal vez el desafío más importante que tenga es llevar estas cuestiones a políticas públicas locales que sirvan justamente para salir de esta dificultad”.

El coronavirus en primera persona
La Covid-19 afectó de cerca al prelado marplatense que sufrió la enfermedad y la pérdida de su madre por Covid.

“La pandemia me traspasó personalmente. Mi hermana es psicóloga y me decía que lo veníamos viviendo varios meses, teniendo la enfermedad y acompañando a varias personas que sufrieron la muerte de seres queridos sin poder despedirse”.

“La realidad nos golpeó la puerta, expresó monseñor Mestre, con la situación de gravedad de mi papá y mi mamá y con el fallecimiento de mi madre. Experimentar en carne propia nos da cierta autoridad más clara a la hora de entender y generar empatía con otras personas que han sufrido la pandemia”.

El obispo contó que aún no se vacunó: “Me anoté el 8 de marzo sin ningún tipo de problemas. Me podría haber anotado como esencial o como docente, pero entendí que convenía darle prioridad a algún adulto mayor o a alguien de riesgo. Prefiero esperar, tengo buena salud y generé anticuerpos, por lo menos hasta diciembre”.

“La pandemia nos hermana, no hay diferencias”, concluyó el obispo diocesano y deseó a los cristianos que en esta Pascua tomemos “de Dios la fuerza necesaria para continuar adelante y a las personas no creyentes, abrir el corazón a la buena esperanza, aportando lo necesario para salir juntos de todo esto”.+