Sábado 3 de diciembre de 2022

Mons. Martorell: "Los cristianos tenemos motivos para pedir perdón"

  • 27 de octubre, 2016
  • Puerto Iguazú (Misiones) (AICA)
El obispo de Puerto Iguazú, monseñor Marcelo Raúl Martorell, reflexionó sobre la parábola del fariseo y el publicano que fueron al templo para orar y aseguró que Dios "examina el corazón de aquel que lo invoca con confianza, esperanza y amor". El prelado destacó: "La oración del humilde, que conoce sus límites y recurre a Dios en su necesidad de auxilio y de salvación", e invitó a orar asegurando que "los gritos del pobre atraviesan las nubes".
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En su reflexión semanal, el obispo de Puerto Iguazú, monseñor Marcelo Raúl Martorell, recordó que "los gritos del pobre atraviesan las nubes" y "obtienen la gracia de Dios". Asimismo, aseguró que "el hombre debe hacer obras buenas y ofrecer a Dios sacrificios, pero esto no le da derechos ante Dios".

"Él examina el corazón de aquel que lo invoca con confianza, esperanza y amor. Dios escucha al que sirve de buen grado", manifestó y explicó que "la Justicia de Dios no se fija en el rostro de nadie ni es parcial con ninguno, sino que escucha la oración del pobre, del indefenso, del huérfano y de la viuda",

Por ello, expresó que "la oración del humilde, que conoce sus límites y recurre a Dios en su necesidad de auxilio y de salvación, es la oración que atraviesa las nubes y obtienen la gracia y la justicia divina".

Luego, refiriéndose a la parábola del fariseo y el publicano que fueron al templo para orar explicó que "de alguna manera -como estos dos personajes- todos los cristianos tenemos suficientes motivos para humillarnos y pedir perdón".

"No somos perfectos en el cumplimiento del mandato del ?amor al prójimo?, no siempre somos justos ni ayudamos a la viuda ni al huérfano, no siempre trabajamos por la verdad del ser humano o por el valor de la vida humana", reflexionó. "Muchas veces somos egoístas y cerrados en nosotros mismos, sin tener en cuenta al hermano necesitado. Es entonces que tenemos necesidad de reconocer nuestras faltas y de arrepentirnos de ellas y pedir al Señor de la Misericordia su perdón y su gracia para no pecar y ser fieles seguidores del Evangelio", aseveró.

"Que la Virgen, madre del amor, nos enseñe a orar por las dificultades de este tiempo y nos ayude a ser servidores de Jesús y seguidores fieles del Evangelio", concluyó.

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