Domingo 4 de diciembre de 2022

Mons. Martorell: "Los creyentes no pueden cerrarse en su posición privilegiada"

  • 25 de agosto, 2016
  • Puerto Iguazú (Misiones) (AICA)
"Los creyentes no pueden cerrarse en su posición privilegiada, sino que precisamente ésta los compromete a estar abiertos a todos los hermanos -judíos y gentiles- y atraerlos a la fe", afirmó el obispo de Puerto Iguazú, monseñor Marcelo Raúl Martorell, en su comentario semanal. "El cristiano, por haber respondido a la llamada del Señor, no puede sentirse más que otros", aseveró.
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En su comentario semanal, el obispo de Puerto Iguazú, monseñor Marcelo Raúl Martorell, aseveró que la salvación es ofrecida a todos "pero para conseguirla tiene cada cual que apresurarse a convertirse, antes de que sea demasiado tarde".

El prelado explicó que el privilegio de pertenecer a la Iglesia "no conduce a la salvación si esta pertenencia no va acompañada por una adhesión plena a Cristo y a su Evangelio", y sostuvo: "Los creyentes no pueden cerrarse en su posición privilegiada, sino que precisamente ésta los compromete a estar abiertos a todos los hermanos -judíos y gentiles- y atraerlos a la fe".

Luego, continuó: "Delante de Dios no valen los privilegios sino la humildad que elimina toda presunción, el amor que abre el corazón al bien ajeno, el espíritu de renuncia que da fuerzas para ?entrar por la puerta estrecha? superando toda suerte de egoísmo y de presunción".

Después, monseñor Martorell aseguró que San Pablo "cálidamente nos exhorta a combatir las batallas de la vida", y que es Dios quien, mediante las dificultades y sufrimientos, pone a prueba a sus hijos porque quiere corregirlos, purificarlos y hacerlos "participes de su santidad".

Y añadió: "Es verdad que ?ningún castigo nos gusta cuando lo recibimos, sino que nos duele; pero éste da como fruto una vida honrada y en paz?, o sea una vida de virtud y de mayor cercanía a Dios. Dios es un padre que corrige y prueba poniendo la mira en un bien mayor".

Finalmente, el prelado expresó que "aceptar las pruebas es entrar por la ?puerta estrecha? señalada por Jesús. El cristiano, por haber respondido a la llamada del Señor, no puede sentirse más que otros. Debe respetar y amar a todos sus hermanos, a los que no participan de la misma fe y especialmente a nuestros hermanos mayores, los hijos del pueblo hebreo. El cristiano no debe tomar posturas ideológicas que lo separen de los hombres, sino que su postura debe ser la del amor y la comprensión hacia todos ¡Debe amar como Cristo!", concluyó.

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