Jueves 20 de enero de 2022

Mons. Martín animó a tener el "espíritu misionero" de María

  • 8 de octubre, 2018
  • Rosario (Santa Fe) (AICA)
La comunidad de Rosario celebró el 7 de octubre a la Virgen patrona y fundadora de la ciudad y de la arquidiócesis, Nuestra Señora del Rosario. Por la mañana, el arzobispo, monseñor Eduardo Eliseo Martín, acompañado por la intendenta Mónica Fein, dejaron una ofrenda floral a los pies de la Virgen. Luego se desarrolló en la plaza de la Coronación la "Expo Carismas + Pastorales". Por la tarde, la comunidad se unió en procesión con la imagen de la Virgen, y compartieron la Eucaristía presidida por el arzobispo.
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Como cada 7 de octubre, la comunidad de Rosario celebró con alegría las fiestas patronales en honor de la Virgen fundadora de la ciudad y la arquidiócesis, Nuestra Señora del Rosario.

La jornada comenzó con una ofrenda floral colocada a los pies de la Virgen por el arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Martín, y la intendenta municipal, Mónica Fein, en la catedral que lleva su nombre.

En la plaza de la Coronación, desde las 10 se llevó a cabo la "Expo Carismas + Pastorales", con el objetivo dar a conocer a la sociedad las riquezas y carismas de la Iglesia a través de los distintos movimientos, grupos, instituciones, pastorales, centros de formación, y el seminario diocesano.

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Por la tarde, la comunidad se unió en procesión con la imagen histórica de la Virgen, custodiada por cadetes de la Policía provincial y acompañada por los sacerdotes y fieles.

La misa estuvo presidida por monseñor Martín y concelebrada por monseñor Eduardo Mirás, arzobispo emérito, monseñor Héctor Cardelli, obispo emérito de San Nicolás, monseñor Ibrahim Salaméh, exarca apostólico melquita en la Argentina y sacerdotes del clero arquidiocesano

En su homilía, monseñor Martín señaló que "nuestra alegría no es superficial, no es una alegría indiferente; nuestra alegría es una alegría profunda, que se nos ha regalado con el don de Jesucristo y su Espíritu, para comunicar a los demás".

"Es verdad que nuestra sociedad, nuestra ciudad, nuestra patria viven tiempos difíciles: violencia, narcotráfico, pobreza, escasez, injusticias. También pecados nuestros, miserias nuestras que ocurren también dentro de la iglesia". Sin embargo, destacó, recordando el documento de Aparecida, "no son estas cosas las que nos definen. Lo que nos define es el amor de Dios, el amor del Padre".

"Ese Jesús que nos vino por medio de María, ese amor de Dios, esa misericordia del Padre, esa carne que es Cristo, que nos vino por medio de María, es la fuente de nuestra alegría", afirmó.

"Esta alegría se nos ha regalado no para guardarla sino para compartirla, para llevarla a aquellos que hoy están tristes y en sombra de muerte".

Toda esta etapa de la Iglesia a la que nos anima el papa Francisco quiere ser una etapa marcada por la nota de la alegría. Una alegría que es "un fruto de la presencia del Señor en nosotros y entre nosotros".

Refiriéndose a la Virgen, recordó: "María lleva a Jesús en su vientre, y no se queda en Nazaret, no se queda allí pensando en lo difícil que podía ser la situación, en las dificultades que podía tener en su embarazo, en cómo podía salir eso a luz, públicamente, sino que sabiendo por el anuncio del ángel que su prima anciana está embarazada de seis meses, partió y fue ?sin demora?".

Algunas traducciones dicen "María se levantó", destacó el prelado. Por eso, animó, "nuestra Iglesia hoy también está llamada a ponerse de pie", y agregó: "sin demora".

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"No podemos esperar para salir, la caridad de Cristo nos urge. El mundo está necesitado de la riqueza del Evangelio. El mundo está necesitado de la caridad de los cristianos, de la solidaridad de los cristianos", aseguró.

"Una Iglesia mariana es una Iglesia que se levanta, que parte sin demora ante las necesidades del mundo", añadió monseñor Martín, y llamó a "involucrarnos con las necesidades de nuestros hermanos".

Finalmente, deseó que "cada uno, desde el lugar en el que esté, pudiera trabajar para el bien de los demás, involucrándonos en todos los ámbitos". En ese sentido, destacó que "este es el tiempo de la misión. Inauguramos esta semana el mes misionero, y nuestra Iglesia quiere seguir caminando y seguir saliendo al encuentro de nuestros hermanos", y llamó a tener un "espíritu misionero más fervoroso, más encendido, más lleno del Espíritu Santo", porque "todos somos misioneros, como la Virgen que viendo la necesidad, partió y salió sin demora".

Al culminar la Misa, el arzobispo consagró la arquidiócesis a su Patrona. Posteriormente, se realizó un Festival en honor a la Madre del Rosario en la Plaza 25 de Mayo, donde muchos fieles se dieron cita para cantar, saludar y agradecer a la Patrona y fundadora.+