Jueves 19 de mayo de 2022

Mons. Lozano: "Recemos juntos por la paz. Trabajemos juntos por la paz"

  • 20 de agosto, 2017
  • San Juan
El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, se refirió a los atentados terroristas en las ciudades españolas de Barcelona y Cambrils, donde murieron catorce personas y más de un centenar resultaron heridas, y también al ataque en Turku, Finlandia, y expresó: "Los números son solo eso: números. Miremos cuánta vida tirada, desperdiciada, atropellada. La violencia nunca fue ni será el camino para la construcción de un mundo mejor". ¿Cuándo lo aprenderemos como humanidad?", preguntó, y pidió: "Recemos juntos por la paz. Trabajemos juntos por la paz".
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El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Eduardo Lozano, contó cómo vivió su viaje reciente a El Salvador, donde participó de las celebraciones por el centenario del nacimiento de beato Óscar Arnulfo Romero, obispo y mártir, entre ellas la misa que presidió el enviado del papa Francisco, el cardenal chileno Ricardo Ezzati, en la catedral de San Salvador.

"El templo desbordaba. Muchos que no pudieron entrar siguieron la celebración desde la vereda. Durante la misa me saltaron las lágrimas en varias ocasiones. Lloré de alegría, de emoción, de vergüenza por los pecados propios, de dolor por tanta violencia, y de nuevo de alegría", reconoció.

El prelado destacó la homilía del purpurado chileno, al asegurar que fue una predicación "hermosa y conmovedora, interrumpida varias veces por aplausos" y aseguró: "Cuando usó la expresión ´San Romero de América´ la Catedral estalló en un aplauso, seguramente el más prolongado. La persona que guiaba la misa ya lo había nombrado de ese modo. También llegó a lo profundo cuando destacó a Romero como ´mártir de la esperanza´".

"Después de la bendición final fuimos a la cripta en la que está su sepultura. Allí se combinaban perfectamente dolor, silencio, unción, lágrimas, música, danza, fiesta. Amor del Pueblo por su pastor que entregó la vida por amor a ellos. Me detuve un buen rato colocando mi mano sobre sus restos, besando la tumba, pidiendo a Jesús Buen Pastor el Espíritu para amar hasta el fin. Para servir a los pobres. Estampas que guardo en mi corazón", sostuvo.

Monseñor Lozano indicó que "de la catedral fuimos al lugar en el que lo asesinaron el 24 de marzo de 1980, la capilla del hospital del cual él también era capellán. Pudimos evocar el momento del disparo del francotirador, justo en el momento de la misa en el que nuestro obispo había concluido el ofrecimiento del pan y el vino. Varias veces lo habían amenazado buscando silenciar su predicación y moderar su compromiso. Pero él estaba convencido de seguir pidiendo paz, justicia, respeto a la integridad y la vida de todos".

Asimismo, detalló que la misa de clausura del encuentro de los responsables de Pastoral Social fue presidida por el cardenal Gregorio Rosa Chaves, quien fue secretario de monseñor Romero y quien desde un principio se dedicó con fervor a promover la causa de su beatificación. "Su predicación fue emotiva y de tono testimonial. Recojo una frase suya: ´Una Iglesia martirial es una Iglesia atractiva, fascinante". Así lo pude constatar", afirmó.

El arzobispo sanjuanino se refirió también a los atentados terroristas en las ciudades españolas de Barcelona y Cambrils, donde murieron catorce personas y más de un centenar resultaron heridas, y también en la finlandesa de Turku, y expresó: "Los números son solo eso: números. Miremos cuánta vida tirada, desperdiciada, atropellada. La violencia nunca fue ni será el camino para la construcción de un mundo mejor. ¿Cuándo lo aprenderemos como humanidad?".

"Recemos juntos por la paz. Trabajemos juntos por la paz", pidió.

Monseñor Lozano recordó que este domingo se festeja el Día del Niño: "Casi como una luz disipadora de toda oscuridad, aparecen los niños y su esperanza explícita. Ellos nos indican con su ternura y pureza que todavía hay tiempo para ser mejores, para emprender cosas nuevas y buenas que hagan mucho bien. Acompañemos la infancia cuidándola, respetando sus sueños, abrazando su vida como venga", concluyó.+

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