Lunes 6 de diciembre de 2021

Mons. García invitó a atesorar en el corazón todo lo vivido en el año

  • 2 de enero, 2020
  • San Justo (Buenos Aires) (AICA)
El obispo de San Justo envió un mensaje con motivo del nuevo año
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En el marco de los festejos por el año nuevo, el obispo de San Justo, monseñor Eduardo García, compartió algunas reflexiones.



“Nos juntamos a festejar un año que termina, y tiene diversos sentimientos: los más jóvenes preparan el encuentro con otros jóvenes para celebrar, para hacer fiesta; los más chicos tiran cohetes, juegan por ahí, porque no hay regalos que esperar; los más grandes vivimos con cierta nostalgia, porque quizá ya la mesa no está completa con los que estaban antes”, describió.



“Y también nostalgia por el tiempo que se fue, por todas las cosas que podríamos haber hecho y no hicimos, por todos los proyectos que a veces quedaron inconclusos. Vivimos este fin de año con el recuerdo de tantas cosas… y a veces tenemos la sensación de querer sacarnos el año de encima como quien se saca un sobretodo un día de mucho calor, tratando de tirarlo bien lejos”, comparó.



“Pero sin embargo, viene un nuevo año y uno tiene esperanza, esperanza de que todo sea distinto. Y solamente es cambiar el almanaque, porque somos los mismos con un poco más de resaca. No le podemos pedir al año lo que nosotros no le demos”, señaló.







“Y en esto viene justo la lectura de este día, sobre la Virgen: ella guardaba todo en su corazón, lo guardaba, no como quien lo pone en una caja fuerte o en un freezer: Lo atesoraba. Guardar en el corazón significa atesorar. Guardaba como un tesoro todo lo vivido: lo bueno y lo malo, la alegría de estar con su niño recién nacido y que los pastores lo adoren, la tristeza de tener que huir a un país lejano y cuidarlo para que no lo maten”, recordó.



“La entusiasmaba la esperanza, el dolor la fortalecía, por eso nosotros miremos este año y guardemos todo en el corazón, todo lo que hemos vivido. Y todo, de la mano de Dios, es Gracia para seguir creciendo en la esperanza, para seguir teniendo fe, es Gracia para madurar en aquellas cosas que tenemos que seguir creciendo, pero sobre todo es la mano de Dios que nos ayuda a caminar por la vida con un sentido nuevo, el sentido de que Él nunca nos abandona, que es el Señor de la historia y camina con nosotros”, concluyó.+