Jueves 26 de mayo de 2022

Mons. García Cuerva: "María no se queda mirando su copa vacía"

  • 19 de enero, 2022
  • Río Gallegos (Santa Cruz) (AICA)
En su reflexión sobre el Evangelio dominical de las Bodas de Caná, el obispo de Río Gallegos explicó la simbología de este pasaje.
Doná a AICA.org

En su homilía de este domingo del tiempo ordinario en el que se reflexiona sobre el episodio de las Bodas de Caná, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, obispo de Río Gallegos, expresó: “María sale de ella misma, no se queda mirando su copa vacía que no tiene más vino. Trata de hacer algo para resolver la situación. Me la imagino pensando en esos pobres novios que seguramente estarían medio desesperados. Las fiestas de casamiento en la época de Jesús duraban varios días. Quedarse sin vino en la mitad de la fiesta era realmente algo terrible, era signo de fracaso”.

En ese sentido, añadió que “la Virgen no es de las personas que se ponen a reclamar a los gritos que no hay más vino, marcando públicamente lo que falta y haciendo pasar vergüenza a los novios. María no es madrastra como la de la cenicienta, María es Madre y como madre sale de sí misma y trata de ayudar. Lo hace muchas veces de manera discreta, silenciosa. Recurre directamente a Jesús y le dice ‘No tienen vino’. Como muchas veces se acercará al Señor y le dirá ‘no tiene paz’, o ‘no tiene trabajo’, ‘no tiene salud’. ‘no tiene alegría’”.

Con relación a esto, el obispo señaló que, a pesar de que vivimos en una sociedad donde una de las adicciones con tolerancia social es el alcoholismo, “el vino debe ser signo de alegría". "Hay mucho alcoholismo silenciado y hay poco encuentro, poca fraternidad. Hemos desvirtuado lo que significa el vino como signo de encuentro, de fiesta, de alegría, y muchas a veces lo asociamos, solamente, al alcoholismo”.

Hacia el final del Evangelio, los invitados se dan cuenta de que el mejor vino se sirvió al final: “Esto tiene una simbología para tener una mirada de esperanza, no una mirada pesimista, quejosa o apesadumbrada sobre el futuro, sino al contrario: poder despertarnos cada día y decir ‘lo mejor está por venir’”, concluyó.+