Sábado 31 de octubre de 2020

Mons. García Cuerva: "El Señor nos quiere a todos a su mesa"

  • 13 de octubre, 2020
  • Río Gallegos (Santa Cruz) (AICA)
Al celebrar la misa del 27° domingo durante el año, el obispo de Río Gallegos hizo referencia a las "fiestas clandestinas" en comparación con la fiesta "que nos tiene preparada el Señor".

El obispo de Río Gallegos, monseñor Jorge García Cuerva, celebró como cada domingo, la misa del 27° domingo durante el año en la capilla del obispado, el 11 de octubre.

En su homilía el prelado hizo mención a las "fiestas clandestinas", dos palabras que, sostuvo, "no pueden ir juntas". De este modo, explicó que una fiesta es “una experiencia común de alegría, un momento de acción de gracias. Una fiesta alimenta los corazones, renueva la esperanza. Da fuerzas para vivir los sufrimientos y las dificultades de la vida cotidiana. Una fiesta es alimento, ‘la risa es excelente para la digestión’, decía Jean Vanier. Una fiesta es una experiencia de comunión, de fraternidad”, expresó monseñor García Cuerva.

Por el contrario, “lo clandestino, es lo que se hace de forma oculta para burlar la ley y en tiempos de pandemia, es para burlar el cuidado de la vida", manifestó. “Se hace de alguna manera en las sombras. Y así como la fiesta se anuncia, se invita y se escucha la música, lo clandestino se hace más callado, más escondido", puntualizó.

En este sentido comparó que "en la fiesta se contagia alegría, se contagia esperanza. En lo clandestino en este tiempo de pandemia lo que se contagia es el Covid. En la fiesta se celebra y se cuida la vida, en lo clandestino no se celebra, porque no se cuida la vida. Por eso, más que de fiestas clandestinas, hablaría de juntadas clandestinas o reuniones pero no de fiesta".

El obispo continuó preguntándose: "¿Qué tiene que ver esto con la Palabra de hoy? Hoy el Evangelio nos habla de la fiesta de bodas del hijo del rey, donde se invita a todos. Aunque algunos se negaron a ir por distintas razones. Nosotros también estamos invitados a la fiesta. En tiempos de pandemia con tanta angustia e incertidumbre, podemos pensar: Dios está loco… ¿no sabe por la que estamos pasando? ¡Sí! ¡Está loco! ¡Loco de alegría, Él es alegría infinita, loco de fraternidad! ¡Nos quiere a todos a su mesa!”, animó

Por eso, animó a aceptar la invitación “a aprender a celebrar la vida y sostenernos en la fe, como Pablo en las privaciones, como en la abundancia, como en la saciedad… es decir, en todo momento. Con Jesús resucitado podremos decir: ‘Todo lo puedo en Aquel que me conforta’, porque ¡Él es la fuente de alegría y fraternidad en todo momento!”.+