Miércoles 18 de mayo de 2022

Mons. Franzini en Santiago Apóstol: "Ser grande es ser humilde, pequeño y servidor"

  • 26 de julio, 2017
  • Mendoza (AICA)
Al presidir la fiesta patronal en honor de Santiago Apóstol, el arzobispo de Mendoza, monseñor Carlos María Franzini, instó a no temer a la dimensión religiosa, que es constructora de puentes, de encuentro y de fraternidad, y pidió no caer en el error de "taparla o bloquearla". Asimismo, subrayó la idea de que humildad y servicio es "la grandeza del Evangelio, esto es ser grande según el Evangelio: ser humilde, pequeño y servidor. Esto nos incumbe a todos".
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Miles de mendocinos participaron el 25 de julio en la celebración eucarística y procesión en honor de Santiago Apóstol, patrono de la provincia y la arquidiócesis.

Desde las 14, los fieles comenzaron a congregarse en la Peatonal Sarmiento, alrededor del altar erigido frente a la parroquia de Santiago Apóstol y San Nicolás de Tolentino. Desde allí, sobre un jeep militar, salió la imagen del santo patrono para encabezar la procesión.

El arzobispo de Mendoza, monseñor Carlos María Franzini, guió la procesión junto con el presbítero Marcelo De Benedectis y otros sacerdotes, además de diáconos, seminaristas y devotos de Santiago Apóstol.

Antes de comenzar la misa, el orador propuso a los mendocinos que, "como Santiago Apóstol, ofrezcamos alegría, esperanza y confianza". Al canto de El Mensajero de la Paz, a cargo del Coro Diocesano "San Juan Pablo II", subieron al altar el arzobispo, los sacerdotes y diáconos.

Luego de la lectura del Evangelio, monseñor Franzini transmitió el cálido saludo que envió a los mendocinos el arzobispo emérito de Mendoza, monseñor José María Arancibia.

En la homilía, monseñor Franzini hizo hincapié en la figura del apóstol Santiago y el lugar significativo que ocupan los santos patronos en los pueblos del mundo, al recordar que "expresan esa presencia eficaz de estos hermanos nuestros, los patronos, que nos ayudan a descubrir o hacer palpable una dimensión esencial en la vida de los hombres: la dimensión religiosa".

El prelado instó a no temer a la dimensión religiosa, que es constructora de puentes, de encuentro y de fraternidad, y pidió no caer en la torpeza de "taparla, bloquearla" dado que la historia demuestra que todo intento de perseguirla nunca tuvo éxito, porque la dimensión religiosa "anida en el corazón de todos los hombres".

"Cualquier dimensión de la vida religiosa, cuando es bien vivida, nos hace mejores personas", sostuvo, y destacó que el Consejo Interreligioso de Mendoza, se basa precisamente en esa certeza.

"Si cada uno es fiel a la fe recibida de sus mayores, ciertamente estará haciendo un aporte positivo para todos", agregó.

Monseñor Franzini previno que no debe caerse en el error de sentir que por vivir intensamente la fe se es mejor que los demás y para demostrarlo, analizó la lectura del Evangelio, donde se refleja la visión puramente humana del Reino cuando la madre de Juan y de Santiago pide al Señor que sus hijos ocupen los lugares a su derecha e izquierda.

Haciendo una analogía con el presente, el arzobispo se preguntó si hoy no existe la tentación de acercarse a gente influyente para ocupar lugares de privilegio, y analizó también la reacción de los otros diez apóstoles, quienes se indignaron "pero no por la torpeza de esa madre, sino que se indignaron en realidad ?porque les ganó de mano?".

No obstante, señaló que fue en el arrepentimiento humilde y en el reconocerse miserables donde recuperaron la paz interior: "Precisamente en ese reconocer nuestras miserias y pecados se justifica la vida religiosa y comienza el camino para ponernos al servicio de Dios", enfatizó.

Por último, monseñor Franzini subrayó la idea de que humildad y servicio es "la grandeza del Evangelio, esto es ser grande según el Evangelio: ser humilde, pequeño y servidor. Esto nos incumbe a todos, a mí, el primero", y agregó que este principio debe comprometer a todos quienes tienen algún tipo de responsabilidad sobre otros: autoridades, comunicadores, padres de familia?

La celebración patronal cerró con la última oración correspondiente a la novena a Santiago Apóstol y la bendición del prelado mendocino.+