Miércoles 22 de mayo de 2024

Mons. Fernández: 'El Espíritu Santo brota del Corazón de Cristo y nos lleva a él'

  • 29 de mayo, 2023
  • La Plata (Buenos Aires) (AICA)
El arzobispo de La Plata presidió la misa de Pentecostés y aseguró que el Espíritu Santo "nos introducirá dentro de la luz de Cristo, más y más, hasta la plenitud de nuestra unión con Jesús".
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El arzobispo de La Plata, monseñor Víctor Fernández presidió el sábado 27 en la catedral local la misa de Pentecostés, que fue concelebrada por los obispos auxiliares, monseñor Alberto Bochatey OSA, monseñor Jorge González y monseñor Federico Wechsung; junto con los sacerdotes de la arquidiócesis. 

Participaron de las celebración fieles de las diversas comunidades parroquiales, jóvenes, religiosas y religiosos, que se acercaron a recibir y compartir el fuego derramado por el Espíritu Santo.

En la homilía, el arzobispo platense recordó: “Estamos hoy en oración para que hoy se cumpla en nosotros la promesa de Jesús que dice así: ‘Cuando venga el Espíritu Santo… la tristeza se les convertirá en alegría’”. 

“El Espíritu Santo nos introducirá dentro de la luz de Cristo, más y más, hasta la plenitud de nuestra unión con Jesús, porque el Espíritu Santo y Jesús son los grandes dones del Padre y siempre están juntos: Jesús empeñado en llenarnos del Espíritu Santo y el Espíritu Santo empeñado en meternos en el corazón de Cristo. Y es que ese manantial de agua viva que es el Espíritu Santo brota del corazón de Cristo y nos lleva a él”, continuó.

 

Luego, monseñor Fernández recordó que con Espíritu Santo “la vida es confianza, es esperanza, es serena alegría en medio de las pequeñas cosas, es una aventura aunque seamos pobres y débiles”, pero, dijo, “sin ese fuego no somos nada y de nada sirven nuestras catequesis, nuestros planes, nuestras ideas. Sin ese fuego por dentro estamos fríos, la vida es sólo sobrevivir como podemos tragando la angustia y la melancolía. Necesitamos su fuego que ponga calor y color en nuestra fe y en nuestras vidas”.

Seguidamente, el arzobispo invocó al Señor para que envíe al Espíritu Santo “para quemar todo lo que nos hace daño, que venga a quemar todos nuestros temores, nuestras debilidades, nuestras desconfianzas. Que venga a quemar nuestras tristezas, melancolías y lamentos. ¿Para qué nos sirven? Que venga a quemar nuestros egoísmos y mezquindades, nuestros rencores inútiles, esas esclavitudes interiores que nos hacen daño. Que queme toda angustia, todo recuerdo que me torture”.

“Que venga a consolar, a aliviar nuestros cansancios, que venga a pacificar todo nuestro ser. Abrázanos Jesús resucitado con todo tu cariño y danos el Espíritu Santo que el Padre nos prometió. Que queme y que venga también como viento poderoso y se lleve lejos esos venenos que nos arruinan el alma y la vida”, continuó.

En ese sentido, además, aseguró que el “Espíritu de Dios está, adorémoslo, démosle gracias con ternura, porque ya no estaremos solos”.

Antes del final de la misa, monseñor Fernández impartió en el nombre del Papa Francisco la bendición apostólica, con indulgencia plenaria, a los presentes.+

» Texto completo de la homilía