Sábado 15 de mayo de 2021

Mons. Fernández animó a ser "fraternos y cercanos" como San José

  • 3 de mayo, 2021
  • Rafaela (Santa Fe) (AICA)
El obispo de Rafaela, monseñor Luis Alberto Fernández, presidió el 1° de mayo la misa en honor de San José Obrero, copatrono de la diócesis.
Doná a AICA.org

En la festividad de San José obrero, copatrono de la diócesis junto con la Virgen de Guadalupe, el obispo, monseñor Luis Alberto Fernández, presidió una misa en la catedral de San Rafael Arcángel.

La celebración se desarrolló en el marco de los 60 años de la creación de la diócesis de Rafaela, llevada a cabo en abril de 1961, por decisión del papa San Juan XXIII. El 12 de octubre de ese año, el pueblo de Dios en las tierras del noroeste santafesino, recibió a su primer obispo, monseñor Vicente Faustino Zazpe.

En su homilía, el prelado reconoció que “el tiempo actual del coronavirus nos hace pasar en estos días un momento muy difícil y doloroso ante el aumento de contagios, por eso lo primero que deseamos poner en el corazón de San José Obrero es la vida y el sufrimiento de tanta gente que provoca la pandemia, para que nos ayude e intercedan, junto a la Virgen de Guadalupe, por nuestra Patria y toda la humanidad, para que nos den la fuerza de construir entre todos un mundo nuevo de paz y trabajo, solidaridad y fraternidad, para vivir siempre con esperanza y alegría”.

“El 1º de mayo es el día del trabajo, es justo que nos unamos a todos los trabajadores, y pensar también que San José es un padre trabajador, una de las lecciones que Jesús aprende de José es el valor y la dignidad del trabajo. ‘Jesús aprendió el valor, la dignidad y la alegría de lo que significa comer el pan que es fruto del propio trabajo’”, destacó.

“José, aunque nació en la familia real de David, trabajó como carpintero para mantener a su familia. Sabemos que no era rico, porque cuando Jesús fue presentado al templo para ser circuncidado, José ofreció el simple sacrificio de dos tórtolas, la ofrenda de los que no podían pagar un cordero”, señaló monseñor Fernández.

“José nos recuerda la satisfacción de hacer bien nuestro trabajo, sea lo que sea. La actual crisis del empleo provocada por la pandemia pone de relieve las dificultades, las tensiones y el distanciamiento que a menudo llevan al desempleo”, valoró, y animó: “Pidamos a San José que nos inspire a no solo comprometernos con nuestro propio trabajo, sino también a convertirnos en defensores de los derechos del trabajador y de muchos que buscan trabajo”.

“San José nos muestra que todos los trabajadores, de alguna forma, están cooperando con Dios mismo: creando un mundo mejor a nuestro alrededor. José trabajó explícitamente para dar a conocer el amor de Dios al mundo al cuidar de Jesús y de María. Puso sus talentos y esfuerzos al servicio de su familia para que pudieran llevar el amor de Dios al mundo”.

En ese sentido, afirmó que “todos los padres están llamados de la misma manera a ayudar a sus hijos a formarse y crecer en la amistad social, donde hay trabajo para todos y no se pierde de vista la tarea fundamental que es hacer crecer la fe de los hijos, para que ellos también puedan llevar el amor de Dios al mundo que va perdiendo la fe”.

Inspirado en la liturgia, el obispo consideró que,  sobre todo en tiempos de indiferencia, individualismo y superficialidad, “hemos de comprometernos con la Verdad y tener pasión por el bien común como lo hizo San José, que cuidó de la vida de Dios en el Niño Jesús y la dignidad de su esposa la Virgen María. Es la única manera de poder vivir en paz y estar tranquilos delante de Dios, aunque nuestra conciencia nos reproche algo”.

“San José nos invita a vivir en la confianza serena y la ternura mansa aún en medio de las crisis, de los tiempos difíciles, y hasta sin comprender muchas cosas que nos pasan en la vida. San José aceptó en la oscuridad de la noche (entre sueños) el plan de Dios, con incertidumbres no dejó de permanecer en Dios, no vaciló ni vivió con resentimientos, era un hombre justo y fiel”, describió, y fue capaz “con su perfil bajo, de transformar la historia, se adaptaba y cuidaba la vida con valentía y audacia”.

“Así como hoy tantas mujeres y hombres, que ante la tragedia del Covid-19, no pierden el entusiasmo y no se cansan de ayudar y acompañar a muchos hermanos que sufren”, comparó, animando a que “como San José y estos hermanos, todos tendamos una mano en ser más fraternos y cercanos”.+