Jueves 1 de diciembre de 2022

Mons. Domínguez: Hoy Dios nos invita a la alegría, a no tener miedo y a confiar

  • 28 de septiembre, 2022
  • San Rafael (Mendoza) (AICA)
El administrador apostólico de San Rafael, monseñor Carlos María Domínguez OAR, presidió la celebración en honor de Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás.
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La diócesis de San Rafael celebró el 25 de septiembre a Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás. Las actividades comenzaron con una caravana que partió desde el kilómetro cero hasta el santuario de la Divina Misericordia, llevando la imagen de la Virgen que llegó al santuario a las 18, donde fue recibida por niños, jóvenes y adultos entre aplausos y lluvia de pétalos de rosas. Seguidamente se inició la celebración eucarística, presidida por el administrador apostólico, monseñor Carlos María Domínguez OAR, y concelebrada por el rector del santuario, el presbítero Sebastián Ovejero.

En su homilía, monseñor Domínguez se detuvo en las palabras que el ángel le dijo a la Virgen cuando le anunció que iba a ser la Madre de Dios. Alégrate María, explicó, "es una invitación a la alegría. Muchas veces en nuestra vida nos toca vivir acontecimientos que no son del todo agradables, nos visita la cruz y vivirla con fe ya es heroico, imagínense aquellos que no tienen fe para vivir la cruz”.

“A veces vivimos situaciones que nos decepcionan, nos frustran y nos quitan la alegría.  Hoy el ángel nos dice a todos los que hemos venido a honrar a la Virgen María de San Nicolás, 'alégrate' porque hay montones de motivos para estar alegres”.

“La alegría no es estar riéndose todo el día; la alegría es un fruto del Espíritu Santo. Nosotros, los que tenemos fe, los que decimos que somos discípulos de Jesús, tenemos que contagiar al mundo con la alegría que viene del Evangelio. Seguir a Jesús es precisamente ser felices, aunque nos cueste, pero eso nos infunde alegría y debemos ser misioneros de la alegría de Dios. Tenemos que contagiar al mundo de esta alegría que viene de la fe”.

Monseñor Domínguez se refirió luego a la segunda invitación del ángel: “No temas”. Al respecto, afirmó: “Es una invitación a la confianza. Podemos estar llenos de miedo, pero la pregunta es ¿a qué le tenés miedo?, ¿cuáles son las cosas que te producen miedo y te paralizan? Hoy el ángel te dice: no tengas miedo y tené confianza, porque Jesús se subió a la Cruz y allí entregó su vida por nosotros. Desde que fue puesto en el sepulcro y con su resurrección lo dejó vacío, ya no hay nada más que temer”. 

La tercera frase en la que se detuvo a reflexionar monseñor Domínguez fue: “Para Dios no hay nada imposible”.

“¿Es que de verdad nos creemos que para Dios no hay nada imposible? ¿O le ponemos barreras y límites a la potencia de Dios, a la fuerza de Dios?, cuestionó, y citando al Evangelio de San Mateo dijo: "Les aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, dirían a esta montaña: «Trasládate de aquí a allá», y la montaña se trasladaría; y nada sería imposible para ustedes»".

"Humanamente eso es imposible, pero nada es imposible para Dios”, sostuvo el prelado, y aconsejó: “Nos hace falta creernos mucho más esto, porque no nos lo creemos en el fondo y le metemos a Dios límites, lo encasillamos y no le permitimos que despliegue todo su poder. Por eso, las palabras del ángel, «para Dios no hay nada imposible» son una invitación a creer más en Él". 

“Hoy Dios nos invita a la alegría, a no tener miedo, a confiar y a crecer creyendo en serio que para Dios no hay nada imposible. María se lo creyó y por eso dijo «Sí, hágase en mí según tu palabra»”.

“Hay una cosa que siempre me llamó la atención de la imagen de la Virgen de San Nicolás y es que su manto y su vestido están llenos de pliegos. Cada vez que pasaba por San Nicolás siempre le dejaba algo en un pliego de su manto, para que ella lo cuidara, protegiera y lo abrazara con su ternura", relató el administrador apostólico para finalizar su homilía.

"Hoy los invito a que cada uno de los que hemos venido, le dejemos algo o a alguien en el pliego de su manto, con la confianza a la que hemos sido invitados. Poner nuestras intenciones, nuestros seres queridos, enfermos, niños, jóvenes, familia, ancianos, abuelos, los que no tienen fe, que no la están pasando bien, los que tienen motivos para no alegrarse y tener miedo. A todos, meterlos ahí en el manto de la Virgen”. 

Finalmente, invitó a que cada vez que podamos tener nuestro rosario en la mano, rezarlo a la Virgen y piropearla, “porque cada cuenta del Rosario es un piropo que le damos a Nuestra Madre”. 

“Ella nos mira y yo estoy seguro hoy, que la presencia de cada uno de ustedes a la Virgen de San Nicolas le roba una sonrisa desde el Cielo. Hoy la Virgen te mira a vos, a vos y a mí. Nos mira con ternura y nos sonríe. Que María de San Nicolás interceda por nuestras intenciones”.+