Jueves 22 de octubre de 2020

Mons. Aguer: "La Santísima Trinidad habita en nosotros"

  • 11 de junio, 2020
  • La Plata (Buenos Aires) (AICA)
Mons. Héctor Aguer, dedicó su nota editorial en el programa Claves para un Mundo Mejor, emitido por el Canal 9 de TV el sábado 6 de junio, a la celebración de la Santísima Trinidad.

El arzobispo emérito de La Plata, monseñor Héctor Aguer, dedicó su nota editorial en el programa Claves para un Mundo Mejor, emitido por el Canal 9 de TV el sábado 6 de junio, a la celebración de la Santísima Trinidad. Lo hizo mediante una catequesis sobre ese misterio y explicó que “ese Dios Único no es un Dios solitario sino que es Padre, Hijo y Espíritu Santo o sea la Santísima Trinidad. 

“Hoy quiero repasar -comenzó diciendo monseñor Aguer- una verdad fundamental de nuestra fe: ¿Quién es Dios? ¿Qué es Dios? ¿Cómo es Dios? Recuerdo una de las primeras preguntas de mi Catecismo de la infancia que decía: ¿Quién es Dios Nuestro Señor? Y la respuesta era: “Dios Nuestro Señor es el ser infinitamente perfecto, creador del cielo y de la Tierra”. 

“Allí hay una definición perfecta de Dios y además ese Catecismo nos decía después que ese Dios Único no es un Dios solitario sino que es Padre, Hijo y Espíritu Santo o sea la Santísima Trinidad. Muchas veces hablamos de Dios y no tenemos en cuenta la Trinidad pero esta es la verdad central”. 

“En los Evangelios encontramos que Jesús habla constantemente del Padre y que Jesús promete el Espíritu Santo, que envía el Espíritu Santo. En el Evangelio de San Juan es admirable el diálogo de Jesús con el Padre y cómo va introduciendo el Señor en los discípulos ese diálogo. Es el Señor que nos revela la Trinidad de Dios y nos hace ingresar en esa Trinidad de Dios no solo en el conocimiento sino también en la convicción de que por la gracia santificante Dios, la Santísima Trinidad, habita en nosotros y esta es otra verdad que olvidamos frecuentemente. Dios no está solamente en el cielo sino que Él es el cielo y cuando estamos en su gracia, en comunión con Él, habita en nosotros el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”. 

“En el siglo XX hubo una expresión bellísima de esta verdad fundamental en Santa Isabel de la Trinidad, que se llama así precisamente por su devoción a la Santísima Trinidad. Ella expuso admirablemente esta verdad de como la Santísima Trinidad habita en nosotros”. 

“Esa cercanía con Dios es la que nos tiene que ayudar no solo a unirnos más a Dios sino también a orientar mejor nuestra vida porque esa presencia cercana del Señor ayuda a reconocer que tenemos que escuchar constantemente su Palabra, que tenemos que tratar de llevarla a la práctica, que debemos, incluso, mejorar nuestra relación con los demás pero sin aminorar nuestras convicciones”. 

“Y cuando hablamos de Dios recordemos siempre en esto: Dios es siempre Padre, Hijo y Espíritu Santo y cuando rezamos el padrenuestro en realidad estamos rezando la oración que Jesús nos enseñó porque es el modo de tratar Él con el Padre y podemos rezarlo porque tenemos al Espíritu Santo”. 

“San Pablo lo dice claramente: podemos llamar a Dios como Abbá, que significa Padre, porque tenemos el Espíritu Santo que Cristo nos dio. Entonces el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo están en nosotros y tienen que estar claramente también en nuestra inteligencia, en nuestra memoria, sobre todo para que cuando hablamos con los demás y hablamos de Dios recordemos también esto, recordemos que Dios es el Dios Trino y no es un Dios solitario, un Dios lejano, sino que es un Dios que nos enseña lo que es el amor”. 

“Hablamos muchas veces del amor y sabemos que ese es el mandado de Cristo. ¿De dónde viene ese amor? Es el amor que se tienen el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo que recibimos nosotros por la acción del Espíritu Santo y que permanece en nosotros mientras estamos en la gracia de Dios”. 

“Esto que es una verdad fundamental, por eso comencé hablando de mi Catecismo de la infancia, tiene que ser recordado siempre porque si no vamos perdiendo constantemente el perfil de lo que es ser cristiano y vamos acostumbrándonos a situaciones más o menos semejantes que no son la identidad del cristianismo”. 

“Tenemos el Catecismo de la Iglesia Católica como para repasar constantemente estas verdades y tenemos, por otra parte, la gracia de la oración que nos permite entrar en comunión con Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo".+