Lunes 6 de diciembre de 2021

Los ucranios recordaron al cardenal Husar y a monseñor Mykycej

  • 5 de julio, 2017
  • Buenos Aires (AICA)
El domingo 2 de julio la comunidad católica ucrania en la Argentina recordó los 40 días del fallecimiento del arzobispo mayor y cardenal Su Beatitud Lubomyr Husar y de Mons. Miguel Mykycej FDP, obispo emérito de la Eparquía Santa María del Patrocinio en Buenos Aires.
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El domingo 2 de julio la comunidad católica ucrania en la Argentina recordó los 40 días del fallecimiento del arzobispo mayor y cardenal Su Beatitud Lubomyr Husar, considerado el padre del renacimiento de la Iglesia greco-católica en Ucrania, y de monseñor Miguel Mykycej FDP, obispo emérito de la Eparquía Santa María del Patrocinio en Buenos Aires, quien supo comprender y permanecer en silencio, al lado de cada uno de los miembros de la comunidad ucrania como un verdadero padre espiritual.

Por disposición del obispo de la Eparquía, monseñor Daniel Kozelinski, todos los sacerdotes celebraron la Divina Liturgia en sus respectivas parroquias y capillas.

En la catedral ucrania Santa María del Patrocinio (Pokrov), ubicada en el barrio porteño de Floresta, la Divina Liturgia y el responso "Panaheda" por el eterno descanso de los prelados fallecidos fue celebrada a las 11 por el vicario general de la eparquía, padre Luis Glinka OFM, con una numerosa participación de fieles.

En la homilía el celebrante destacó algunos aspectos de la personalidad de buen pastor de los recordados obispos. Sobre todo puntualizó dos conceptos muy significativos de Su Beatitud Lyubomer Husar: su fe profunda en Dios y su amor a la Iglesia. Siempre que alguien se le acercaba preguntaba ¿en que puedo ayudar? y nadie salía de su lado sin una palabra de consuelo.

Destacó su resignación cristiana y soportó con paciencia la pérdida de la vista. Pasó la mayor parte de su tiempo en oración, meditación y charlas espirituales con sacerdotes, religiosas, monjes y laicos.

Su Beatitud Lyubomer, dijo el padre Glinka, es considerado el padre del renacimiento de la Iglesia greco-católica en Ucrania, después de la dura persecución del régimen comunista, porque supo mantener el equilibrio de la Iglesia ante los avatares de las diferencias políticas y religiosas.

Por último el padre Glinka exhortó a los presentes a permanecer fieles a la identidad religiosa ucrania siguiendo el ejemplo dejado por estos grandes confesores, y pidió orar por la paz, la justicia social y los derechos humanos ucranios.+