Miércoles 26 de enero de 2022

Los obispos programan la canonización de Charles de Foucauld

  • 24 de diciembre, 2021
  • Constantina (Argelia) (AICA)
Charles de Foucauld será canonizado el 15 de mayo, pero donde Charles levantó la hostia consagrada en el desierto ya se siente su santidad.
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Charles de Foucauld será proclamado santo en Roma el 15 de mayo próximo. Pero en la tierra donde el religioso dio su vida y durante años levantó y adoró en el desierto la hostia consagrada, su santidad ya acompaña y se irradia día a día, por vías misteriosas y silenciosas, en la vida y el camino de las multiformes comunidades cristianas dispersas en el Magreb.

En Argelia, país en el que Foucauld vivió gran parte de su aventura espiritual y en el que fue asesinado el 1 de diciembre de 1916, los obispos y los representantes de las diferentes comunidades eclesiales presentes en el país comenzaron a hablar sobre cómo realizar aquí la ceremonia de canonización.

"Se está elaborando ya un programa, reveló el obispo de Constantina, monseñor Nicolas Lhernould. Ya está listo, dijo, un folleto en francés y árabe con la vida y la espiritualidad del futuro santo, y también una exposición itinerante creada en 2016, con motivo del centenario de su muerte, que ahora se exhibe en la basílica de Notre Dame d'Afrique, de Argel. También se está considerando la posibilidad de que nuestras comunidades realicen peregrinaciones locales a los lugares donde vivió el Hermano Charles. Serán peregrinaciones de pequeños grupos, no peregrinaciones multitudinarias. En consonancia con el rasgo de discreción y pequeñez que caracteriza nuestra experiencia eclesial".

Acontecimientos y aniversarios de la Iglesia en Argelia
"La canonización de Charles de Foucauld -señaló monseñor Lhernoud- se inscribe en una serie de acontecimientos y aniversarios que tocan nuestro presente y nuestra memoria eclesial. Aún estamos conmemorando el 25º aniversario de la muerte del cardenal Léon-Étienne Duval, que fue arzobispo de Argel de 1954 a 1988 y dirigió la Iglesia argelina en los años de la descolonización y la independencia.

El reciente reconocimiento de las virtudes heroicas de Magdeleine de Jesús, que en 1939 fundó las Hermanitas de Jesús, en Touggourt, en el Sáhara argelino, siguiendo los pasos de Charles de Foucauld, es también evocador para nosotros.

Y luego está la relevancia de los mártires y santos de estas tierras, desde San Agustín hasta monseñor Pierre Claverie, obispo de Orán asesinado en 1996, y sus 18 compañeros.

Los 7 monjes de Tibhirine, beatificados en 2018 en la ‘explanada de la convivencia’ del santuario de la Santa Cruz, en Orán".

Para los católicos de Argelia, el camino hacia la canonización de Charles de Foucauld y los demás acontecimientos mencionados por monseñor Lhernoud, representan oportunidades excelentes para redescubrir su vocación de ser “Iglesia de Nazaret, de relación y de encuentro”, redescubriendo su propia familiaridad gratuita con los treinta años de “vida oculta” vividos por Jesús antes de comenzar su misión pública.

"La situación en la que vivimos -explicó el obispo de Constantina- hace cada vez más evidente que estamos llamados no a ‘hacer’ nosotros, sino a dejarnos recibir. Estamos aquí, en primer lugar, para ser recibidos. Y Jesús dice en el Evangelio de Mateo: “Quien los recibe a ustedes me recibe a mí”.

Por eso, uno de los relatos evangélicos que se contemplan con más emoción es el de la Visitación, en el que la Virgen va con prontitud a visitar a Isabel. Las dos mujeres llevan a sus hijos en el vientre, y tan solo su encuentro y las palabras de Isabel hacen que el Magníficat “brote” de los labios de María. "Nuestra experiencia tiene algo parecido -dijo monseñor Lhernould-. Nos conmueve cada día la vida de nuestros amigos musulmanes, que la mayoría de las veces ni siquiera saben qué es el Evangelio, pero es en ese encuentro donde nuestra vida puede desencadenar nuestro Magníficat.

La percepción de ser “Iglesias de la Visitación” ya había aflorado en la Carta Pastoral “Servidores de la Esperanza”, difundida en 2014 por los obispos católicos del Magreb como contribución compartida para ayudar a todos a leer los “signos de los tiempos”. Las preciosas intuiciones proféticas difundidas en ese documento se basaban en un raro y poderoso sensus Ecclesiae, todo ello alimentado por el reconocimiento agradecido de no ser ni los primeros actores ni los dueños de la obra apostólica.

"En la situación en la que viven las comunidades cristianas de los países del Magreb -subraya el documento- no hay que preocuparse por crear oportunidades artificiales de encuentro con los demás, ni buscar justificaciones artificiales para el propio ‘estar allí’. Es la vida misma la que proporciona el marco para posibles encuentros con nuestros hermanos musulmanes: “Los acontecimientos familiares y sociales, las fiestas religiosas y las circunstancias de todo tipo son oportunidades para conocerse mejor, ayudarse y encontrarse”.

En la Navidad de 2005, el papa Benedicto XVI decía en su encíclica “Deus Caritas Est”: "El amor es gratuito; no se practica para obtener otros objetivos. Quien ejerce la caridad en nombre de la Iglesia nunca tratará de imponer a los demás la fe de la Iglesia. Es consciente de que el amor, en su pureza y gratuidad, es el mejor testimonio del Dios en el que creemos y que nos impulsa a amar. El cristiano sabe cuándo es tiempo de hablar de Dios y cuándo hay que callar sobre Él, dejando que hable sólo el amor. Sabe que Dios es amor y que se hace presente justo en los momentos en que no se hace más que amar".

Ya en julio de 1904, desde el sur de Béni Abbès, Charles de Foucauld escribía a Marie de Bondy, su prima: “Los nativos nos acogen bien. ¿Cuándo sabrán distinguir a los soldados de los sacerdotes y ver en nosotros a los siervos de Dios, a los ministros de la paz y de la caridad, a los hermanos universales? No lo sé. Si cumplo con mi deber, Jesús derramará abundantes gracias, y ellos comprenderán".+