Martes 21 de septiembre de 2021

Los obispos haitianos deploran y condenan el asesinato de su presidente

  • 8 de julio, 2021
  • Puerto Príncipe (Haití) (AICA)
"Inadmisible y repugnante", consideró el episcopado de Haití el asesinato de Jovenel Moïse y reza por el descanso en paz del fallecido y recuperación para su esposa.
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La Conferencia Episcopal de Haití (CEH) deplora en una nota el asesinato del presidente Jovenel Moïse, en el ataque ocurrido en la noche del 6 al 7 de julio, a manos de un comando extranjero, en el que resultó gravemente herida también la primera dama, Martine Moïse. 

Un asesinato "inadmisible y repugnante", define la CEH, en un comunicado el asesinato del mandatario. 

Hasta el momento fueron detenidas dos personas, calificadas por la policía como "mercenarios", mientras que otros cuatro hombres implicados en el asesinato fueron abatidos.

“El CEH deplora y condena este inadmisible y repugnante asesinato, y presenta sus sinceras condolencias a los padres y amigos de la pareja presidencial. Que el alma del fallecido descanse en paz y que la primera dama recupere rápidamente su salud.”

"Este triste acontecimiento", se lee en la nota, "marca un lamentable punto de inflexión en nuestra historia como pueblo, lamentablemente dictado por la elección deliberada de la violencia, hecha desde hace tiempo, por muchos sectores de la población como método de supervivencia y resolución de conflictos”.

“La violencia sólo puede engendrar violencia y conduce al odio” - reiteran los obispos haitianos.  “Nunca ayudará a nuestro país a salir de este estancamiento político que sólo puede resolverse mediante el diálogo, el consenso, el espíritu de compromiso por el interés superior de la nación, por el bien común del país”.

La CEH hace un sentido llamamiento a todos "los hijos e hijas de Haití" para "superar el orgullo personal y los intereses partidistas" para "buscar juntos, en torno a una mesa, una solución haitiana, largamente esperada por el pueblo y dictada por el amor a Haití y a nuestros valores como pueblo".

"¡Depongan las armas! ¡Elijan la vida! - es el grito lanzado por los obispos- ¡Elijan la convivencia fraternal en interés de todos y en interés de Haití!". La nota, que se abre con el quinto mandamiento, "No matarás", concluye con una oración al Señor para que, con la intercesión de la Virgen María, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, patrona del país, "libere a Haití de las ataduras del odio y del mal".

Un país “enfermo y devastado”
El presidente Jovenel Moïse, de 53 años, fue el 42º presidente de Haití. Tras complicadas elecciones en 2015 y una votación pospuesta varias veces, prestó juramento como nuevo presidente de Haití el 7 de febrero 2017.

La gestión del presidente Moïse registró varios roces con los obispos, hasta el punto de que el 27 de junio de 2018, para la fiesta de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, patrona de Haití, monseñor Launay Saturné, obispo de Jacmel, presidente de la Conferencia Episcopal de Haití (CEH) ante todas las autoridades del país, incluido el presidente, denunció: "el país está enfermo" en muchos sectores, incluido el Poder Judicial. 

En 2019 los obispos denunciaron violencia, intimidación y miseria, comentando la situación en el país luego de que la población saliera a las calles a manifestarse contra el gobierno del presidente Moïse.

En los últimos meses, los líderes de la oposición habían pedido la renuncia de Moise, argumentando que su mandato terminó legalmente en febrero de 2021, pero él insistió en cambiar la constitución con un referéndum para seguir siendo presidente. 

El mes pasado, los obispos habían publicado un comunicado al respecto: "no es el momento de cambiar la Constitución en medio de una crisis social y política, en estos tiempos difíciles para nuestro pueblo".

En los últimos tiempos, Haití está experimentando un agravamiento de la desestabilización política, económica y social que lo ha afectado durante años. La violencia ha alcanzado niveles preocupantes, los secuestros (incluidos los religiosos) están en la agenda, la inflación va en aumento, los alimentos y el combustible escasean en un país donde el 60 por ciento de la población gana menos de 2 dólares al día. 

Además, Haití nunca se recuperó del devastador terremoto de 2010 que dejó 250 mil muertos y 300 mil heridos y del huracán Matthew, que lo azotó en 2016. La pandemia de coronavirus ha agravado aún más la situación. 

En 2019 se produjeron violentas protestas populares y enfrentamientos en los que murieron decenas de personas. Se esperaba un cambio con las elecciones generales que deberían haberse celebrado a finales de este año, pero el asesinato de Moïse abre un escenario impredecible.+