Domingo 26 de septiembre de 2021

Los fieles compartieron su emoción por el paso a los altares de fray Esquiú

  • 4 de septiembre, 2021
  • Piedra Blanca (Catamarca) (AICA)
Los fieles que llegaron a San José de Piedra Blanca para celebrar al nuevo beato, dialogaron con AICA sobre el significado de este momento tan especial y de profunda emoción para el pueblo de Dios.
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Desde diferentes lugares de Catamarca y de la Argentina, y en cumplimiento de los protocolos sanitarios, los fieles se hicieron presentes en San José de Piedra Blanca para asistir a un acontecimiento histórico: la beatificación de fray Mamerto Esquiú. 

AICA dialogó con algunos de ellos, que compartieron un sentimiento de fe y gratitud hacia el fraile franciscano que con sus diferentes facetas marcó la historia de Catamarca y de la Argentina.

“Estoy muy emocionada, participé también de la beatificación de Brochero, entonces estoy reviviendo todo eso. Más que para  la Iglesia de Catamarca esto es una celebración muy importante para el común de la gente. Es un hecho histórico y para la Iglesia es una efusión de fe inmensa. Tener estos hombres, estos ejemplos de vida, que caminan de la mano del Evangelio, nos motiva a querer seguir en el camino de la fe", reconoció Paola, oriunda de Mar del Plata y residente en La Puerta, departamento Matos, Catamarca, desde hace siete años.

Por su parte, Silvina, de la parroquia Sagrada Familia de Catamarca, habló en nombre de su comunidad: "Estamos emocionadísimas, porque la beatificación es un momento de mucha gracia, así que le estamos pidiendo a nivel personal, familiar y sobre todo para la Patria. Le estamos pidiendo mucho a fray Mamerto, especialmente por nuestra Patria, porque él fue un defensor de los derechos, de la Constitución Nacional", recordó.

Eugenia Murad, también catamarqueña, relató: "Estoy viviendo este momento con muchísima emoción y con mucha expectativa, porque fue tan esperado este momento y pasaron tantas generaciones de catamarqueños que han orado para que nuestro amado fray Mamerto Esquiú hoy sea santo, que yo me siento privilegiada por poder vivir este acontecimiento. Fray Mamerto siempre ha sido muy nuestro, pero ahora lo estoy conociendo con mayor profundidad y cada vez estoy más orgullosa de este gran intercesor que tenemos en el Cielo", aseguró.

Otra joven, miembro de la parroquia San Isidro Labrador, manifestó: "Estamos ansiosos de presenciar un acontecimiento histórico y tan importante como cristianos, como catamarqueños y como argentinos. Realmente estamos felices y somos prilegiados de estar viviendo este acontecimiento realmente único", valoró.

Jimena Muñoz llegó desde La Rioja y se mostró muy feliz de participar de esta celebración. Para ella, "fue descubrir a una persona como todos, un testimonio de vida muy lindo del padre Esquiú, tanto en el ámbito eclesial, como por  su compromiso por la Patria, con los  hermanos, y con el pueblo".

"También tuve la gracia de participar del concurso por el Himno de la beatificación y hemos sido seleccionados junto con Nelson Ramírez, y es una alegría inmensa estar acá y escuchar el himno que hemos compuesto", compartió.

La hermana Sor María de la Cruz, del monasterio Inmaculada del Valle, dialogó con AICA sobre una tarea muy especial que le fue encomendada a su comunidad para esta ocasión: "Soy monja contemplativa dominica. Nos dedicamos a la oración. Estamos cerca de la ciudad de Catamarca y durante este tiempo nos hemos dedicado a preparar las estolas para esta celebración. Hicimos 400 estolas y los ornamentos que utilizan los sacerdotes y obispos".

"Durante el tiempo que preparamos  los ornamentos nos hemos dedicado también a estudiar y a reflexionar la vida de fray Mamerto como hijo de Catamarca, para poder conocer más de su historia. Lo que más nos impresionó ha sido su santidad de vida, su humildad y también su compromiso social", enumeró. "Fue hombre en quien la fe no quedaba en una teoría, su experiencia que Dios no quedaba solo en una expericia lejana… sino que lo acercó al hermano", enfatizó.

"En un mundo tan convulsionado en esa época, el hecho de que él se comprometiera con las necesidades sociales, sin dejar de lado su vida contemplativa y su vida de fraile, eso fue lo que más nos llamó la atención, y la simplicidad que tuvo. Fue un hombre humilde, realmente humilde", describió.

Por su parte, la hermana guatemalteca Maira Felipa Pérez Pérez, religiosa de la comunidad francesa del Verbo Encarnado, reconoció estar viviendo este acontecimiento "con mucha alegría, con mucha gratitud porque vamos a tener un santo argentino. Y creo que eso motiva mucho a seguir caminando, a seguir haciendo este proceso de santidad al que todos estamos llamados, y hoy viviéndolo con mucha alegría acá en Piedra Blanca y mañana en El Suncho". Por otro lado comentó que en Recreo, departamento de La Paz, donde ella reside, el domingo celebrarán la acción de gracias "por este gran regalo que Dios nos ha dado de la beatificación".

Sara, una vecina que vive a metros del templo de San José y de la casa natal de Esquiú, se mostró "totalmente emocionada y acordándome siempre de mis antepasados, porque ellos hubiesen querido verlo santo a fray Mamerto Esquiú, así que es la emoción más grande que tenemos…. Y no vemos la hora de que llegue la Virgen, porque la estamos esperando para que Ella sea la artífice esencial de la beatificación de fray Mamerto", expresó con devoción.

Acompañando a Sara, su nieta, Yésica, declaró: "A mi siempre me gustó venir acá. La verdad estoy muy emocionada y esperando desde hace mucho, desde hace años este momento… y lamentando porque toda mi familia hubiese querido estar acá, y por la pandemia no se pudo, pero muy emocionada y con ansias y mucho orgullo por ser de acá".

Finalmente, la hermana María Mercedes, de las Hermanas Consagradas del Santísimo Salvador, explicó que la suya es una congregación mexicana que actualmente vive en Buenos Aires, en la diócesis de Merlo-Moreno. "Para nosotras es una alegría y una dicha participar de este acontecimiento de fray Mamerto, porque es un ejemplo de vida al que nosotros estamos invitados a seguir y a vivir siempre alegres y santamente, porque eso es lo que Dios quiere: que seamos alegres y vivamos una buena vida, porque todos estamos llamados a la santidad, hoy estamos celebrando a un gran santo y mañana puede ser uno de todos nosotros", anheló.+ (Raquel Radis)