Viernes 1 de julio de 2022

Las Obras Misionales Pontificias están de grandes celebraciones

  • 3 de mayo, 2022
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Se cumplen hoy, 3 de mayo, 200 años del nacimiento de la Obra de la Propagación de la Fe y 100 años del motu proprio Romanorum pontificum que las designó como "Pontificias".
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Hoy, 3 de mayo, se cumplen importantes aniversarios para las OMP: el bicentenario del nacimiento de la Obra de la Propagación de la Fe, fundada por la Venerable Paulina Jaricot (1799-1862) y el centenario del motu proprio 'Romanorum pontificum' del papa Pío XI, por el que el Santo Padre designó como 'Pontificias' tres de las cuatro Obras Misionales: la Obra Pontificia para la Propagación de la Fe, la Obra Pontificia de la Santa Infancia (Misionera) y la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol para la formación del clero indígena en los territorios de misión.

Estos aniversarios tienen lugar en un contexto especial: el 22 de mayo, la Sierva de Dios Paulina Jaricot será beatificada en Lyon, su ciudad natal, durante una celebración eucarística presidida por el prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, el cardenal Luis Antonio Tagle.

En el marco de estas celebraciones se realizó un video “A hombros de gigantes” que recoge un encuentro ideal de los cuatro fundadores de las Obras Misionales Pontificias, que inspiraron el lema de este año de centenarios que da título también a este corto. Paulina Jaricot (Propagación de la Fe), monseñor Forbin-Janson (Infancia Misionera), Juana Bigard (San Pedro Apóstol) y Paolo Manna (Unión Misional) son sus protagonistas. Una forma más de conocer a estos “gigantes” de la misión, destacan desde OMP.

Fue el 3 de mayo de 1822 Paulina Jaricot, con tan solo 21 años, revolucionó la misión de la Iglesia al implicar en ella a todos los católicos con su oración y donativos en la evangelización. Empezó con las obreras de la fábrica de su padre, formando grupos de 10 que rezaban por la misión y ofrecían sus donativos. La evangelización no era solo tarea de los misioneros sino de todos los bautizados. Nacía así hace 200 años la Obra de Propagación de la Fe, germen del Domund, e inspiradora del resto de las Obras Misionales, que fueron naciendo poco después, aplicando el mismo esquema para diferentes dimensiones de la misión: Infancia Misionera para sostener el trabajo misionero con niños (cuyo fundador fue monseñor Charles de Forbin-Janson), y San Pedro Apóstol para sostener las Vocaciones Nativas (cuya fundadora fue Juana Bigard).

También un 3 de mayo, pero en 1922, el Papa Pío XI asumió a estas tres Obras Misionales como suyas y les dio el carácter de Pontificias, en el motu proprio Romanorum Pontificum. Las Obras, que hasta entonces habían contado con la aprobación, el aplauso y el impulso de la Santa Sede, se convertían oficialmente en una institución propia de esta, en el cauce y medio propuesto a todas las comunidades de creyentes para participar en la empresa misionera. Posteriormente, ya en 1956, se unió a ellas la Pontificia Unión Misional, fundada por el beato Paolo Manna, para la formación y la espiritualidad misionera.

Las Obras Misionales Pontificias desde hace 100 años gestionan y distribuyen hoy el Fondo Universal de Solidaridad que -alimentado por las ofrendas de la Jornada Mundial de las Misiones, el penúltimo domingo de octubre- beneficia cada año a miles de pequeñas diócesis de las naciones más pobres, contribuyendo a sus necesidades pastorales y espirituales, a su misión evangelizadora, por ejemplo construyendo una capilla, sosteniendo un convento de monjas de clausura, dando vida a una radio o contribuyendo a la educación de los niños o a la vida de las familias de los catequistas: cada Iglesia local presenta sus necesidades pastorales y luego, con total autonomía, gestiona las subvenciones para las obras de anuncio del Evangelio, la misión y la cooperación.

El espíritu y el carisma de las OMP pueden resumirse en la frase del Beato Pablo Manna, fundador de la Pontificia Unión Misional: “Toda la Iglesia para todo el mundo”.+