Jueves 2 de febrero de 2023

La Virgen del Valle luce un manto alusivo a María Santísima Protectora de la Nación

  • 29 de noviembre, 2022
  • San Fernando del Valle de Catamarca (AICA)
Tiene 25 estrellas, una dedicada a las Islas Malvinas. Una segunda prenda incorpora un diseño referido a los niños, que se usará cuando la Virgen visite a las infancias que padecen enfermedad.
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En un clima de oración, vivas y alabanzas, durante la noche del lunes 28 de noviembre, vísperas del inicio de las fiestas religiosas, se llevó a cabo el cambio de manto de la imagen de la Virgen del Valle en el Camarín de la catedral basílica y santuario mariano.

La tradicional ceremonia fue presidida por el rector del santuario, presbítero Gustavo Flores, y seguida por los fieles devotos desde sus hogares a través de la transmisión por las redes sociales.

Los mantos que lleva la Madre Morena son confeccionados exclusivamente para ella. Están hechos con las joyas preciosas que recibe como ofrenda de los fieles. Llevan grabados o bordados signos catequéticos referidos a la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo, a la Inmaculada Concepción, al Espíritu Santo, entre otros temas o acontecimientos de fe.  

El manto que lucirá en estas fiestas de la Pura y Limpia Concepción del Valle representa a María Santísima Protectora de la Nación.

Está confeccionado con tela de raso italiano de color celeste petróleo. Tiene 25 estrellas, que representan a las provincias de la Argentina más la Ciudad de Buenos Aires, y coronando la número 25, una estrella dedicada a las Islas Malvinas y en ella a quienes lucharon por defenderla.

Los bordados fueron realizados con hilos de oro, se ven filigranas barrocas propias del estilo que la sagrada imagen lució en varios vestidos confeccionados por Rina del Valle Quiroga. También están el Escudo del Vaticano representando la universalidad de la Iglesia, que comparte la misión con el santuario de Catamarca, y el Escudo nacional, representando la soberanía de María sobre la nación argentina.

Lleva joyas donadas por fieles, rosas de Francia, brillantes y esmeraldas. En la parte inferior del manto se encuentra el anagrama de María. Las estrellas llevan cristales swarosky y cristalerías españolas.

El vestido tiene como insignia principal la Rosa de Oro ofrecida en 2010 por el papa Benedicto XVI a la Santísima Virgen. Este regalo, otorgado en el centenario de la diócesis de Catamarca, es la más alta distinción que una advocación de María Santísima recibe de parte del Santo Padre, en reconocimiento a las maravillas obradas por Dios a través de la Virgen en tierras catamarqueñas y la profundidad del alcance de su devoción en toda Sudamérica.

Tiene una medalla de plata del beato Mamerto Esquiú, hijo dilecto de María en su advocación del Valle. También está elaborado en raso italiano con bordados en hilos de oro y piedras preciosas (rosas de Francia, esmeraldas brillantes y diamantes) donadas por sus fieles y devotos.

La prenda fue bordada por Mabel Cruz, de la provincia de Tucumán, por encargo de Luis Martín Mirolo, referente de los grupos de los arreglos florales del trono de la Virgen, quien es el autor del diseño. Las integrantes del equipo de florería de la catedral basílica aplicaron las piedras preciosas. Parte de la confección final fue gracias a la colaboración de Gabriela Calvimonte, quien colocó los flecos de oro y dio el toque final cociendo con alta costura.

En la parte inferior del vestido se lee la palabra Adsum, que en latín significa: “Aquí estoy”.

Fue un regalo por los 400 años del hallazgo de la bendita imagen de la Virgen del Valle y Año Mariano Nacional 2020 declarado por la Conferencia Episcopal Argentina.

También se presentó y bendijo otro manto con un diseño referido a los niños, que será colocada en una de las imágenes peregrinas de la Virgen para que visite a los niños enfermos, especialmente los de enfermedades terminales. Está bordado con imágenes de bebés, niños y mujeres embarazadas.

Luego de la bendición de las prendas por parte del presbítero Ramón Carabajal, capellán del santuario, se procedió a la vestición de la sagrada imagen, resguardándola con algodones y el vestido de ajuste. Finalmente se colocó el manto y luego la corona.

Después de la consagración a la Madre del Valle, se realizó la bendición final y el traslado de la sagrada imagen al Monasterio Inmaculada del Valle de las monjas dominicas, donde permaneció hasta primeras horas de la mañana de este martes 29 de noviembre en que se dará inicio a las fiestas marianas.+