Viernes 21 de junio de 2024

La unidad plena es don del Espíritu, le expresó el Papa a la delegación ortodoxa

  • 30 de junio, 2023
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Francisco saludó a la Delegación enviada a Roma por el Patriarca Ecuménico para la celebración de la Solemnidad de san Pedro y san Pablo.
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El Papa Francisco dio la bienvenida el viernes a los miembros de una delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, que habían llegado a Roma para la solemnidad de san Pedro y san Pablo. La visita se corresponde tradicionalmente con una delegación de Roma para la fiesta de san Andrés, patrono de Constantinopla.

El camino hacia la unidad
En su discurso a la delegación, el Papa destacó los valores de unidad y paz. Expresó también su alegría por el resultado de la sesión plenaria de la Comisión Internacional Conjunta para el Diálogo entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa, que resultó en un documento sobre sinodalidad y primacía en el segundo milenio y hoy. “Era importante”, dijo, “hacer una lectura conjunta de la forma en que se desarrolló la relación entre sinodalidad y primado en Oriente y Occidente durante el segundo milenio”.

Hoy, prosiguió, “estamos llamados a buscar juntos una modalidad de ejercicio del primado que, en el contexto de la sinodalidad, esté al servicio de la comunión de la Iglesia a nivel universal”. 

También aclaró que las prerrogativas de las que goza el obispo de Roma “con respecto a su propia diócesis y a la comunidad católica” no tienen por qué extenderse necesariamente a las comunidades ortodoxas, subrayando que, cuando las Iglesias están “plenamente unidas en la fe y en el amor, la forma en que el obispo de Roma ejercerá su servicio de comunión en la Iglesia a nivel universal deberá ser el resultado de una relación inseparable entre primado y sinodalidad”.

Al mismo tiempo, el Papa recordó “que la unidad plena será don del Espíritu Santo, y se buscará en el Espíritu”; y que debe surgir de la “caridad fraterna”, entre hermanas y hermanos que “sean capaces de situar su diversidad en un contexto más amplio”.

La preocupación primordial por la paz
Una mirada fraterna común, dijo, puede ser un impulso “para compartir, como hermanos, todas aquellas cosas que llevamos en el corazón: nuestras penas y alegrías, nuestras penas y esperanzas”, así como nuestras preocupaciones, “incluida nuestra preocupación primordial por la paz, especialmente en la Ucrania devastada por la guerra”.

Cada guerra, dijo, es un desastre "absoluto", que daña a las personas, las familias y, de hecho, a toda la creación, "como hemos visto recientemente tras la destrucción de la represa de Nova Kakhovka". El Papa insistió en que, “como seguidores de Cristo, no debemos resignarnos a la guerra, sino trabajar juntos por la paz”.

Y subrayó Francisco: “Como seguidores de Cristo, no debemos resignarnos a la guerra, sino trabajar juntos por la paz”.

La paz, prosiguió, “no es algo que podamos alcanzar por nosotros mismos, sino ante todoes  un don del Señor”. Pero, al mismo tiempo, “sigue siendo un don que exige la acogida de los hombres y mujeres, en particular de los creyentes, que están llamados a participar en la obra pacificadora de Dios”.

El Santo Padre continuó insistiendo en que la paz debe “surgir del corazón humano”, y debe surgir de una genuina “conversión de los corazones”, que resulte en un amor “que no se puede limitar a nuestro propio grupo”. Y añadió que, especialmente para los cristianos, “las actitudes egocéntricas y egoístas deben ser contrarrestadas por el 'estilo' de Dios que, como Cristo nos enseñó con su ejemplo, es de servicio y de abnegación”, y añadió: "Pueden estar seguros de que, encarnando ese estilo, los cristianos crecerán en la comunión recíproca y ayudarán a nuestro mundo, marcado como está por la división y la discordia”.

El pontífice concluyó su discurso asegurando la oración, y pidió a su vez oraciones por él y por su ministerio, al tiempo que rezaba para que “por la intercesión de san Pedro y san Pablo, y de san Andrés, hermano de Pedro, este encuentro sea un un paso más en nuestro camino hacia la unidad visible en la fe y el amor”.+